Ganancias con buen sabor de boca

Invertir en vino es una alternativa redituable, pero poco explorada en México.
Cinthya Bibian

El inversionista Miles Davis lo dejó todo por el vino, aunque, en realidad, dista de ser un bebedor empedernido. La culpa la tienen 20 años de trabajo en la banca de inversión y la necesidad de explorar nuevos rumbos.

Davis decidió retirarse del piso de remates de la Bolsa de Valores de Londres para enfocarse en un activo menos volátil y con más rendimientos: el vino. El inversionista no compró un viñedo, pero en 2005 fundó Wine Asset Managers, un fondo de inversión especializado en vinos franceses cuyo rendimiento promedio alcanza el 15% anual.

Los fondos como el suyo compran vino en nombre de sus clientes y lo conservan en sus propias cavas hasta que sube el precio y llega el momento o la oportunidad de venderlo.

El hecho de que se pueda invertir en botellas como si fueran acciones puede ser sorprendente. Pero lo es aún más que este activo ofrece una ventaja clara sobre otros más tradicionales: en 2011, el índice de los vinos más valuados registró una ganancia de 24%, un mejor retorno de inversión que el Dow Jones (5.53%) y el IPC de la Bolsa Mexicana (-3.82%).

La bebida posee tres características que la transforman en una de las alternativas de inversión más interesantes, según la Stamford CFA Society, organización estadounidense de asesoría en inversiones: es un bien escaso, su rendimiento no sigue las fluctuaciones de los mercados y estas dos características no se alteran por cambios en la deuda soberana.

Por ello, en tiempos de crisis, los inversionistas encuentran solidez en el vino y otros activos de comportamiento similar. Stamford CFA los agrupó bajo la etiqueta de SWAG, la sigla en inglés de plata, vino, arte y oro (silver, wine, art, gold).

Visto así, el vino es una alternativa interesante en un momento en el que los inversionistas buscan diversificar el destino de sus capitales para disminuir el riesgo, asegura Carlos González, director de análisis de Monex Casa de Bolsa.

"En México, el fenómeno ha sido distinto en el destino de la inversión", apunta el analista. "Pero es un hecho que se ha dado la búsqueda de alternativas para los dueños del capital y no es extraño que una de ellas pueda ser el vino".

La bolsa de los vinos

El Château Cheval Blanc 1982 tiene un aroma a vainilla que embriaga el olfato y un toque de fruta que deleita el paladar.

Sin embargo, para James Miles, un ex analista financiero, lo importante es que esta botella de vino tinto vale 800 dólares.

"Es como un commodity, porque no genera un ingreso. Pero es imposible producir un Cheval 82 idéntico", dice Miles, fundador de Liv-ex Fine Wine, la bolsa de vinos finos.

En 1999, la necesidad de dotar de transparencia y eficacia al mercado de especulación en vino impulsó a Miles y a su socio Justin Gibbs a fundar Liv-ex. Es el mayor listado de precios de vinos finos en el mundo, con productos de 33 países -ninguno mexicano-. Estos representan más de tres cuartas partes del valor del negocio mundial de vinos.

El subíndice Fine Wine 50 Series, que reúne los 50 vinos mejor valuados de Liv-ex, observó en 2011 incrementos de casi 57% en algunos meses y registró un alza anual de 24%.

Las cifras hablan por sí mismas. El índice Dow Jones generó, en el curso de ese mismo año, un rendimiento de 5.53%, el petróleo obtuvo una ganancia de 13% y la Bolsa Mexicana de Valores perdió 3.82%. Así, no sorprende que haya una generación de inversionistas que dejaron sus empleos en la banca para enfocarse en los activos SWAG.

Inversiones maduras

Peter Lunzer, socio del fondo británico Lunzer Wine Investments, es uno de los inversionistas que ha reunido la paciencia necesaria para aprovechar el alza en el precio del vino con el correr del tiempo. Lunzer ha colocado más de 95 millones de dólares (MDD) en vino en los últimos 10 años.

"Muchos lotes han alcanzado un horizonte de maduración en cinco años con una tasa de ganancia de 13% anual", dice.

En México, el vino todavía es visto como un objeto de consumo. En otros países, la cultura del vino ya ha madurado y la bebida es objeto de inversión, explica Ramón Vélez Gutiérrez, presidente del Consejo Mexicano Vitivinícola.

"El vino, como un activo que participa en mercados especulativos, funciona con un número muy limitado de marcas", dice Vélez, y aclara que la mayoría de los vinos que logran integrarse a los portafolios de los fondos de inversión provienen de lugares como Burdeos o Borgoña, en Francia; la Toscana, en Italia, y regiones de España y de Australia.

Si bien hay cavas en México que cuentan con algunos de los 50 vinos con mayor valor en el mercado, dice Vélez, son botellas adquiridas para consumo.

El mercado mexicano aún está en una etapa muy temprana, tanto en consumo como en producción de vino. Según el Consejo, el consumo nacional es de 2.1 millones de cajas anuales: 40% es producción nacional y 60%, importaciones. El consumo per cápita nacional es de 160 mililitros al año -menos de un cuarto de botella- y los 20 millones de habitantes de la Ciudad de México beben en total la misma cantidad que los 3 millones de Baja California.

La cifra es mínima si se compara con otras naciones, como Italia, donde el consumo anual es de 62 litros por habitante, Francia (58), España (45) y Estados Unidos (7).

La inversión en vino es prácticamente inexistente en México. No hay fondos especializados y el vino mexicano está lejos de figurar en los portafolios de inversión de los grandes fondos europeos. Davis, de Wine Asset Managers, asegura que su fondo nunca adquirirá vinos mexicanos.

"Sólo nos enfocamos en el extremo superior de marcas francesas", enfatiza.

El principal motivo por el cual hay pocos inversionistas mexicanos es el desconocimiento del mercado, explica Mark Bedini, director del fondo de inversión británico Fine + Rare.

"No ha quedado claro que comprar vino para invertir es muy fácil y no requiere que el cliente lo almacene, pues tenemos una cava en el Reino Unido y los gastos de almacenamiento son muy bajos", aclara Bedini. "Invertir en vino es muy sexy".

Con información de Leticia Gasca Serrano

LAS COSECHAS MEJOR VALUADAS
Un par de décadas hacen la diferencia en el valor de una botella de vino. El precio del Chateau Lynch Bages 1990 se incrementó en 22 años más de 1,000%.
Cifras en dólares.
* Chateau Pichon llande 1982
Precio de apertura: 1,064
Precio actual: 9,675
Variación: 809%
* Chateau Lynch Bages 1989
Precio de apertura: 435
Precio actual: 4,676
Variación: 974%
* Chateau Lynch Bages 1990
Precio de apertura: 387
Precio actual: 4,434
Variación: 1,045%
* Chateau Leovill Poyferre 1990
Precio de apertura: 403
Precio actual: 4,192
Variación: 940%
* Chateau Lafite 2000
Precio de apertura: 2,983
Precio actual: 29,026
Variación: 872%
FUENTE: Fine + Rare
CÓMO PARTICIPAR DESDE MÉXICO
Lunzer Wine Investments es un fondo domiciliado en las Islas Vírgenes Británicas, con operaciones en el Reino Unido, donde posee cavas para almacenar grandes cantidades de vino en las condiciones idóneas de luz y humedad.
Invertir desde México es un proceso sencillo, asegura Peter Lunzer, socio del fondo. Los principales requisitos son el capital y la paciencia. Los pasos a seguir son estos:
1. Contacta a un fondo de inversión especializado y llena un formulario con tus datos.
2. Elige los vinos en los que estás interesado.
3. Transfiere recursos al fondo. La inversión inicial mínima es de 100,000 dólares.
4. Sigue el movimiento de los precios en el índice Liv-ex, que registra el valor de los vinos mejor valuados.
5. Si decides vender, puedes hacerlo en línea y volver a invertir las ganancias.
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