La era del &#039talentismo&#039

Las empresas ya se dieron cuenta de que el capital humano es su mayor valor. Ahora, deben saber cómo cautivarlo.

"Hoy es responsabilidad del individuo progresar y los mejores talentos son aquellos adaptables que quieren y pueden aprender. Las organizaciones siguen pensando que con dinero van a retener talento, pero están equivocadas porque hoy la gente se queda en una empresa porque le gusta, es congruente con sus ideas y se divierte y, para eso, no necesita el mejor sueldo del mercado.

Hoy la guerra de las organizaciones ya no es por el capital, sino por el talento, el cual cada vez menos llega con dinero". Mónica Flores

El mundo está por ingresar a una nueva realidad en la que el potencial humano será el principal agente para el crecimiento económico. El fortalecimiento del espíritu y de este potencial será la máxima misión que debemos conquistar a medida que el mundo entra a la Human Age.

En el pasado, el ingenio y la innovación de los seres humanos condujeron a una nueva tecnología o forma de organizar el mundo que lo transformó. Las anteriores eras fueron definidas primero por las materias primas que nuestros ancestros moldeaban a su voluntad -piedra, hierro y bronce-, después, por los dominios que la gente conquistaba con tecnología siempre mejorada -industria, espacio e información-. Ahora el potencial humano es el catalizador para el cambio y la fuerza impulsora global, económica, política y social.

Identificada por Manpower como una nueva época, la Era Humana será una etapa de gran transformación, cambios radicales y nuevos desarrollos en la que los modelos de negocios tendrán que rediseñarse, las proposiciones de valor, redefinirse, y los sistemas sociales, reinventarse.

Escasez de talento

La ineludible presión de hacer más con menos durante la recesión ha abierto los ojos de los empleadores al verdadero poder del potencial humano: con la gente adecuada en el sitio adecuado y en el momento oportuno, las organizaciones pueden lograr más de lo que imaginaron, por lo que habrá que adaptarse, evolucionar y reconstruirse a través de la determinación del espíritu humano.

El enfoque de mentalidad simple de reducir costos ha forzado a las organizaciones a mirar a sus fuerzas laborales de diferentes maneras, inspirando creatividad e innovación como nunca antes y ha abierto los ojos de los empleadores hacia el verdadero potencial de los seres humanos. Las compañías que entienden cómo canalizar y fortalecer la pasión y el potencial humano y los individuos que pueden realmente comprometerse con ellas para participar en esta nueva era serán los que puedan seguir adelante. Los empleadores ahora necesitan ajustar sus perspectivas para asegurarse de que cuentan con los modelos laborales y la capacitación del personal adecuados para atraer, retener y multiplicar el potencial de su equipo de trabajo.

Mientras la economía mundial se recupera, estamos observando un gran crecimiento centrado en los mercados en desarrollo, lo cual significa que la demanda de habilidades y comportamientos específicos está sobrepasando la oferta y la capacitación. Cada vez más naciones están cambiando su estatus de emergente a desarrolladas y estos nuevos centros de poder necesitan individuos más capacitados de acuerdo con estándares internacionales.

Desafortunadamente, este talento en particular se vuelve cada vez más difícil de hallar, lo que crea un desajuste entre el talento disponible y aquél que necesitan los empleadores. Ésta es la aparente paradoja en la que pueden coexistir altos niveles de desempleo y puestos vacantes. El talento no es sólo la gente, sino aquella con habilidades y comportamientos específicos, y la manera de trabajar (por ejemplo, en un entorno global caótico), que se ajusta a las necesidades de una organización.

De acuerdo con la más reciente encuesta de Manpower sobre escasez de talento a más de 35,000 empleadores alrededor de 36 países, más de 30% batalla para llenar puestos que necesita desesperadamente para conseguir el éxito. Para lograrlo, las compañías y gobiernos necesitarán comprometer y motivar a los trabajadores más antiguos para que permanezcan en la fuerza laboral más tiempo y encontrar la forma de motivar y capacitar a los jóvenes con las habilidades que los empleadores requieren. Además, los individuos también enfrentarán el desafío de mantener una "mentalidad de aprendizaje" para asegurar que continúen desarrollando y multiplicando su potencial humano durante su vida profesional.

En el pasado, para que las compañías avanzaran y sus negocios crecieran se necesitaba acceso al capital. A medida que evolucione este proceso, veremos al talento y al potencial humano reemplazar al capital como el nuevo recurso dominante. En este proceso de cambio de la arquitectura ideológica, el capitalismo evoluciona y se transforma en ‘talentismo'. Así, también veremos que el poder y la elección cambian y se trasladan con firmeza hacia las manos de los talentosos.

Una visión parcial

A medida que las organizaciones y gobiernos reconozcan que el único camino al éxito es a través de la multiplicación del potencial humano y proporcionen un entorno adecuado para conseguirlo, las motivaciones y preferencias de los individuos se volverán más importantes.

La tecnología y el crecimiento de las redes sociales han llevado a un nuevo nivel de transparencia. La gente ahora exige una conversación en lugar de un mensaje. El poder girará en torno al individuo en la Era Humana, mientras su potencial se fortalece y ejerce más su poder de elección.

En un mundo con redes sociales interconectadas, todo lo que hace una compañía deja un rastro permanente, por lo que puede estar sujeta a un escrutinio al instante. Justo como la evolución de marcas, los empleos están evolucionando de funcionales a emocionales y ahora con necesidades sociales.

(R)evolución Tecnológica

La tecnología está transformando la manera en la que interactuamos, permite un rápido intercambio de ideas e innovación en un mundo cada vez más conectado.

Los dispositivos electrónicos han cambiado los fundamentos de la manera en que los individuos y equipos trabajan. Posibilitan operar a distancia, dan flexibilidad laboral y redefinen el trabajo en equipo.

La tecnología se ha vuelto un gran nivelador, permite saltar las restricciones de las fronteras a medida que se libera al individuo talentoso para realizar trabajos profesionales en cualquier parte del mundo y decidir cómo, cuándo y dónde trabajar. Las organizaciones pueden explotar las antes invisibles e inaccesibles fuentes de potencial y de talento en la forma de fuerzas laborales virtuales, por medio del poder conectivo de internet y de las redes sociales.

La tecnología ha jugado un papel clave en el desarrollo de la Human Age y es probable que continúe desempeñándolo en la manera en que tengamos acceso y nutramos las habilidades y características humanas que nos sacarán adelante. La tecnología ha avanzado hasta convertirse en un liberador del potencial humano.

Una nueva realidad

La llegada de la Human Age tendrá profundas consecuencias en el mundo del trabajo, a medida que el mundo se ajuste al hecho de que no se puede volver a lo ‘normal'. La habilidad de encontrar un sentido a este cambio definirá a las compañías y a los individuos triunfadores.

Los individuos capacitados, que escasean cada vez más, dictarán condiciones a los empleadores sobre cómo, dónde y cuándo trabajar. Naturalmente gravitarán hacia las industrias que les ofrezcan las mejores opciones para el desarrollo de sus profesiones, muestren un compromiso con la responsabilidad social corporativa y contribuyan a las comunidades donde se encuentren ubicadas. Las compañías deben volverse más ágiles para atraer, capacitar y desarrollar a sus empleados, replanteando la capacitación del personal y las estructuras laborales, para asegurarse de que cuenten con el mejor ambiente para desarrollar la creatividad, la innovación, la empatía, la pasión y la curiosidad intelectual que están en el corazón de lo que significa ser humano.

¿QUÉ TIPO DE JEFE TIENES: REDUCTOR O MULTIPLICADOR?
Liz Wiseman, autora del libro Multipliers: How the Best Leaders Make Everyone Smarter, explica que existen dos tipos de jefes: "reductores", que logran menos del 50% de la capacidad de su equipo, y los "multiplicadores", que consiguen prácticamente el 100%.
Las personas pueden ser multiplicadoras hacia arriba o abajo en el organigrama, incluso al interactuar con un reductor. Esto porque los reductores quieren ser valorados por su inteligencia e ideas, mientras que los multiplicadores detectan el genio de otras personas y lo fomentan.
UTILIZA A TU JEFE EN TU BENEFICIO:
Explota sus fortalezas. Aprovecha sus conocimientos y habilidades en beneficio de la labor que realizas.
Escúchalo para aprender. Es un error desechar sus críticas. Los que prosperan en el trabajo son aquéllos que comparten sus ideas con confianza, respaldándolas con datos, y se toman el tiempo para escuchar las reacciones de su jefe.
FUENTE: Harvard Business Review Blog Network.
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