El banquero rebelde

Después de volar con Virgin, ahora Richard Branson aterriza en el mundo de la banca.
Jeremy Khan / Bloomberg

Sir Richard Branson toda la vida se burló de los banqueros porque representan el establishment inglés que siempre ha combatido, pero ahora es uno de ellos. Parado en medio de una calle de Newcastle, en el noreste de Inglaterra, frente a un banco adornado con los colores rojo y blanco que identifican a Virgin Group, porta un cartel que proclama "nuestra búsqueda para hacer una mejor banca comienza aquí".

Mientras se empiezan a juntar transeúntes y curiosos, Branson hace lo que sabe hacer, ser la personalidad ícono de los emprendedores y sonríe para la cámara de televisión; las luces iluminan su blanca sonrisa y su rubia melena de 61 años.

Sin embargo, hace cinco años la escena era muy diferente. En ese momento, la sucursal formaba parte de Northern Rock, el banco británico cuya dependencia del financiamiento a corto plazo lo llevó a ser la primera víctima de la crisis de liquidez global.

Luego de otorgarle préstamos de emergencia por 27,000 millones de libras (52,600 millones de dólares), el gobierno nacionalizó el banco en febrero de 2008 para posteriormente dividirlo en dos. Northern Rock, uno de los llamados bancos buenos, heredó  las operaciones minoristas -aproximadamente un millón de clientes y 10,300 MDL en préstamos hipotecarios y 19,400 MDL en depósitos-. Sin embargo, seguía siendo un banco no redituable con una pérdida de 224,000 MDL en 2010. Northern Rock Asset Management, el llamado banco malo, tenía la carga de una deuda de 50,000 MDL de su antecesor.

En noviembre pasado, el gobierno vendió el banco bueno a Virgin Money Holding UK, la compañía de servicios financieros de Branson, por 747 MDL en efectivo y 150 MDL en deuda convertible. El precio que pagó Branson fue de aproximadamente 400 MDL -inferior al gasto del gobierno británico de enero de 2010 para el rescate de la institución- lo cual llevó a los políticos de la oposición a denunciar que el acuerdo era un fraude para los contribuyentes británicos.

Durante dos décadas, la industria bancaria inglesa ha estado dominada por los llamados cinco grandes: Barclays Plc, HSBC Holdings Plc, Lloyds Banking Group, Royal Bank of Scotland Group y Santander UK, que fuera Abbey National hasta que Banco Santander, con base en Madrid, lo adquiriera en el año 2004. Éstos controlan casi 80% de las cuentas corrientes personales, un 71% de los préstamos hipotecarios y aproximadamente 60% de las cuentas de ahorro, según la Comisión Bancaria Independiente de Reino Unido.

Ahora hay que ver si Branson puede modificar la banca británica del mismo modo que la marca Virgin ha alterado el orden de  industrias tan diversas como  la de la  música, líneas aéreas o telefonía móvil. "Seremos un jugador formidable", dijo sir Richard en una entrevista en las antiguas oficinas centrales de Northern Rock en el área residencial de Gosforth, Newcastle.

La llegada del millonario

El ingreso de Branson al sector bancario llega en medio de cambios regulatorios masivos y consolidaciones de la industria en Reino Unido y en toda Europa. Los bancos están siendo obligados a aislar sus operaciones minoristas de sus unidades de banca con mayores  inversiones de riesgo y de sus áreas de operaciones bursátiles por cuenta propia (proprietary trading). "Se están produciendo más cambios estructurales en el mercado de Reino Unido que en cualquier otro momento de la historia reciente", dice Ian Walsh, socio de la unidad de instituciones financieras de Boston Consulting Group en Londres.

En su cruzada por revolucionar la banca minorista de Reino Unido, Branson se ha asociado con un artista experto en la recuperación de empresas: el inversionista en fondos privados Wilbur Ross. La empresa de Ross, WL Ross & Co., ha invertido casi 350 MDL en Virgin Money para adquirir 45%, una participación prácticamente igual a la de Virgin Group en su propia empresa.

"Creemos que existe un potencial considerable para captar la participación de mercado de otros bancos", dice Ross, con un capital personal de aproximadamente 2,000 MDL, de acuerdo con Bloomberg Billionaires.

Branson ha iniciado muchos negocios con promesas audaces. A veces, como sucedió con Virgin Atlantic Airways, han funcionado; otras no. Las acciones de Virgin Express Holdings, una aerolínea europea de viajes cortos, perdieron gran parte de su valor antes de que sn Airholding nv adquiriera la empresa en 2004. No sin antes olvidar el fracaso de Virgin Cola.

Un nuevo tipo de banca

El objetivo de Branson con Virgin Money es provocar cambios en una industria que nunca ha sido muy innovadora. "Los dos elementos clave del sistema bancario -los cheques y las sucursales- han existido durante  años", dice Brett King, cofundador de Movenbank, un emprendimiento reciente estadounidense orientado a la banca móvil.

Virgin Money es más una renovación que algo totalmente nuevo para Branson. A fines de 1994, Rowan Gormley, un capitalista de riesgo contratado por Branson para que le ofreciera nuevas ideas, sugirió que Virgin debía ingresar al negocio de los servicios financieros. Todos se rieron de su idea. Branson no. A él le encantaba la idea de que "el mismo tipo que le trajo los Sex Pistols sea el que resuelva su pensión", escribió Branson en su autobiografía de 1998 Losing my Virginity (Virgin Books).

Diez semanas más tarde, Branson creó Virgin Direct, que vendía fondos de índices de bajo costo por correo o por teléfono. Más adelante pasó al mundo en línea y se expandió al negocio de seguros y de tarjetas de crédito. En 2002, cambió su nombre por Virgin Money. Para 2010, la empresa tenía tres millones de clientes y administraba 2,600 MDL en sus operaciones de inversión. Ese mismo año, cuando obtuvo por primera vez permiso para operar como banco, logró ganancias de 27 MDL sobre un ingreso de 91 MDD, según los reportes financieros. Aun así, no tenía sucursales ni los productos clásicos de la banca, tales como cuentas de cheques.

Virgin Money siguió siendo una pequeña estrella en el universo de negocios de Branson, que incluye al menos 55 empresas de la marca Virgin con una renta anual global de 13,000 MDD en 2011, según Virgin Group. La fortuna neta de Branson es de 4,000 MDL, según Bloomberg Billionaires.

Cerrando brechas

Desde que Jayne-Anne Gadhia se convirtió en la CEO del banco de Branson en 2007, su meta ha sido catapultar el banco al escenario central de la banca británica: ella colaboró con Gormley en la creación de Virgin Direct y pasó seis años trabajando allí.

En Virgin Direct, Gadhia fue la creadora de una hipoteca llamada Virgin One en sociedad con el Royal Bank of Scotland (RBS). En ella se reducía el pago del prestatario si contrarrestaba su deuda con ahorros. Para 2001, el negocio de Virgin One tenía 3,750 MDD en préstamos, cuando el RBS  lo compró por 100 millones de libras. Gadhia se integró al RBS, avanzando en su carrera hasta convertirse en la persona a cargo de la supervisión del portafolio total de hipotecas minoristas del banco de 70,000 MDL.

Esto debería haber sido un trampolín para su ingreso a la junta directiva de la institución. Pero Gadhia dice que empezó a sentirse presionada por sus jefes para titularizar hipotecas de alto riesgo. No quiso hacerlo y en septiembre de 2006 llamó a Branson. En menos de una semana, tenía un contrato para volver a Virgin Money, esta vez como CEO.

La salida de Gadhia del RBS fue en el momento justo. En 2008, el banco sufrió la mayor pérdida antes de impuestos de la historia corporativa de Reino Unido: 40,700 MDL. Desde entonces, el gobierno ha invertido 45,500 MDL para rescatarlo.

Ya en Virgin Money, Gadhia se concentró en otro prestamista en problemas: Northern Rock. Vio una oportunidad allí. La compra de Northern Rock le daría instantáneamente a Virgin Money una presencia geográfica y una variedad de productos para estar a la par de los más grandes bancos minoristas de Reino Unido.

En octubre de 2007, asesorada por el banco de inversión Greenhill & Co., Gadhia organizó un consorcio para hacer una oferta por el banco en dificultades. Entre las personas a las cuales contactó Greenhill estaba Ross. "Wilbur es la persona a la que hay que recurrir dada su experiencia en servicios financieros y en inversiones en escenarios en problemas", dijo Edward Wakefield, director de gestión de Greenhill.

Ross se hizo famoso como especialista en quiebras  en los años 80 y 90 en Rothschild. Entre sus negociaciones más famosas está la del Bank of New England, cuya quiebra en 2001 fue, en ese momento, la segunda liquidación de un banco más grande en la historia de Estados Unidos.

La oferta de Ross y Gadhia fracasó cuando el gobierno decidió nacionalizar Northern Rock. Si bien se sintieron decepcionados, ambos se mantuvieron en contacto. Ross dice que le impresionó que Gadhia siguiera alcanzando sus metas de ganancias durante 2008 y 2009, a pesar del terrible ambiente económico. "Esto consolidó nuestra credibilidad en la dirección de Virgin", cuenta Ross. En 2010 invirtió 96,500 MDL en Virgin Money, adquiriendo una participación de 21%. También se comprometió a invertir 500 MDL más para apoyar esta adquisición.

Desde 2008, Ross ha seguido la estrategia a contracorriente de invertir en prestamistas en problemas: ha gastado 1,800 MDD en adquisiciones de bancos, especialmente en la compra de prestamistas regionales en Estados Unidos, si bien también invirtió 400 MDD en un esfuerzo de 1,600 MDD para recapitalizar el Bank of Ireland en julio de 2011. Hasta marzo, las acciones del banco habían aumentando 18% en la Bolsa de Valores de Irlanda.

Cuando a fines del verano pasado el gobierno británico puso nuevamente en el mercado a Northern Rock, Gadhia y Ross se abalanzaron a su compra. Finalmente, Ross contribuyó a la compra con 250 MDL, dándole control de casi la mitad de Virgin Money.

¿Un mal negocio?

El Partido Laborista, que estaba en el gobierno cuando se produjo la nacionalización de Northern Rock, inmediatamente criticó la venta. El gobierno había invertido 1,400 MDL para recapitalizar el banco en enero de 2010. El  gobierno actual, encabezado por el Partido Conservador en alianza con los Demócratas Liberales, obtendría como máximo 910 millones en efectivo. Sólo si Virgin Money hiciera una oferta pública o si se vendiera dentro de los próximos cinco años. "Es un mal negocio para los contribuyentes", dice Chris Leslie, legislador laborista.

Leslie comenta que le preocupa en especial que el Tesoro permita a Virgin Money usar 250 MDL del capital del propio Northern Rock para financiar su compra. "Entregaron al banco un sobre lleno de efectivo", dice con respecto al Tesoro. En respuesta a las denuncias de Leslie, el responsable de la Hacienda Pública de Reino Unido, George Osborn, escribió en noviembre que el gobierno había garantizado el "mejor acuerdo posible" para Northern Rock. "No existe ningún banco en el mundo que haya nacionalizado un banco en quiebra y que no haya tenido pérdidas al intentar revenderlo", dice Ross.

A fines de febrero, UK Financial Investments, la entidad de gobierno responsable de la venta de Northern Rock, señaló que antes de la misma había considerado todas las opciones posibles -entre ellas, reducir el negocio, una oferta pública inicial o la mutualización- y que Virgin Money ofreció la mejor alternativa.

Ross dice que Virgin Money está pagando más por Northern Rock -aproximadamente 80% de su valor nominal- que la tasa actual de precio -valor contable de la mayoría de los bancos que cotizan en Bolsa-. En marzo, los bancos europeos tenían una tasa con un valor nominal de 0.69% de acuerdo con datos de Bloomberg.

Después de asociarse con Northern Rock, Virgin Money tiene 75 sucursales, cuatro millones de clientes, casi 17,000 MDL en depósitos, y un negocio de tarjetas de crédito de 3,500 MDL en pagos pendientes.

Sin embargo, los bancos británicos están peleando con las tasas de interés a niveles bajos sin precedentes y con una economía prácticamente paralizada, con un producto interno bruto que creció apenas 0.5% del último trimestre de 2011 al 12 de marzo, los márgenes de interés neto de los cinco grandes alcanzaron en promedio apenas 1.6%, según muestran datos de Bloomberg.

Tomando en cuenta esta situación, el 6 de enero Standard & Poor's (S&P) degradó la calificación de crédito a largo plazo de Northern Rock, luego de la compra de Virgin Money, bajándola al nivel BBB+. En su reporte, S&P evaluó la posición en el negocio de Virgin Money como "débil" dada su baja participación de mercado.  

Los consumidores británicos viven una paradoja. Según Which?, una publicación de defensa del consumidor, en promedio, apenas la mitad de los clientes están satisfechos con sus bancos de cuentas de ahorro, 60%, con los bancos de cuenta corriente, y 66%, con sus proveedores de servicios de tarjetas de crédito. "Éste es el desafío más grande que enfrenta Virgin Money", dice Daoud Fakhrí, analista de la banca minorista de Datamonitor.

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Para destacarse, dice Gadhia, su banco enfatizará la simpleza y la transparencia. En enero, Virgin lanzó su primera cuenta de ahorro, que ofrece un 2.85% anual de interés. No es la mejor tasa que existe, según la empresa de comparación de finanzas Moneyfacts Group. El secreto, señala Virgin Money, es que no hay secretos: no hay requisitos de balance mínimo ni límites de retiro. La tasa de interés depende también de si un cliente utiliza los servicios bancarios en línea, por teléfono o a través de una sucursal.

Éste es un ejemplo de lo que Gadhia denomina EBO (everyone better off) o lo mejor para todos. Es el lema interno del banco. Todo lo que hace Virgin Money debe ser lo mejor para los clientes y para la sociedad, y a la vez hacer dinero.

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