Nación de emprendedores

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1093 picf027  (Foto: Dayan Jimenez)
Karla Casillas Bermúdez

Éste es un libro sobre la innovación y el espíritu emprendedor y de cómo un pequeño país ha conseguido encarnarlos. Los autores Dan Senor -destacado hombre de negocios en Oriente Medio e inversionista de numerosas start-ups israelíes- y Saul Singer -jefe editorial del diario The Jerusalem Post y con 10 años de experiencia como asesor en Asuntos Exteriores y Finanzas en el Congreso de Estados Unidos- examinan la trayectoria de varias empresas, para intentar comprender de dónde surge toda esa energía creativa que hay en Israel y cómo se expresa.

Israel es un país de sólo 7.1 millones de habitantes en constante estado de guerra desde su fundación en 1948, pero tiene un altísimo porcentaje de ingenieros y el gasto más alto del mundo en investigación y desarrollo. Se dice que hay una "combinación única de audacia, creatividad y dinamismo". Esto es, en parte, lo que puede explicar que ese país tenga la tasa más alta de empresas de reciente creación del mundo: un total de 3,850 o una por cada 1,844 habitantes.

La pregunta es cómo llegó ahí. La respuesta comienza por una explicación sencilla de la cual parte todo lo demás: "La adversidad, como la necesidad, alimenta el ingenio", aseguran los autores.

Experiencias reales

El libro está dividido en 14 capítulos. El primero narra cómo Shvat Shaked tuvo menos de 20 minutos para explicar a Scott Thompson, entonces presidente de PayPal, una solución para resolver el problema de las estafas en las transacciones electrónicas que hacen por internet.

El chico le señaló que el mundo se divide en gente buena y gente mala y que el truco para combatir el fraude online está en saberlos distinguir en la red. "Las personas malas -le explicó- no dejan indicios, porque intentan esconderse, y nosotros (su pequeña compañía Fraud Sciences) lo que hacemos es buscar huellas". Aprendió a hacer esto persiguiendo terroristas que mueven dinero por la red con identidades falsas, mientras trabajaba en el Ejército.

Al final de esa rápida cita, el directivo, todavía incrédulo, entregó a Shaked información de miles de transacciones que ellos ya habían analizado en PayPal. En sólo unos días, Shvat y su empresa de 55 empleados entregaron el análisis con aún más información y detalles. Asombrado, Thompson se preguntó: "¿Cómo puede ser que una empresa de Israel de 55 empleados con una teoría disparatada sobre buenos y malos supere la efectividad del departamento antifraude de PayPal?". La gigante de pagos en internet acabó por comprar esa empresa por 169 millones de dólares.

Esta historia nos lleva a mencionar una actitud única y emprendedora propia de Israel: el chutzpah, que Scott Thompson experimentó por primera vez. Según la definición citada del académico judío Leo Rosten, chutzpah significa insolencia, descaro, frescura, coraje, atrevimiento y arrogancia. No existe una palabra que lo pueda definir sola en ninguna otra lengua.

El chutzpah se ve por todas partes en Israel: en la manera en que los estudiantes se dirigen a sus profesores en la universidad, en cómo los empleados desafían a sus jefes, los sargentos cuestionan a sus generales o los administrativos ponen en duda a los ministros. Para ellos, es una manera de ser.

Entrenamiento militar

El libro también dedica varios capítulos al tema de la industria militar y de defensa, la cual ha sido un factor clave en esta historia. Se aborda la estructura de un ejército antijerárquico, por el que han pasado casi la totalidad de los jóvenes israelíes, pues el servicio es obligatorio. La experiencia que esto les da los vuelve innovadores, aseguran los autores. El porcentaje de jóvenes que entra en la universidad después del servicio militar es el más alto del mundo. Y es que en el Ejército toman decisiones de vida o muerte.

"Enfocas tu mente en la acción, sobre todo si estás en el frente de operaciones. Todo eso es tremendamente útil en el mundo de los negocios y es que, cuando un emprendedor israelí tiene una idea empresarial, la pondrá en marcha esa misma semana. No existe la idea de que uno tenga que dedicarse a acumular méritos antes de lanzar una nueva empresa", escriben Senor y Singer.

El 95% de Israel está clasificado como semiárido, árido y muy árido. "No fue fácil convencer a la gente de que tenía sentido cultivar peces en el desierto -dice en el libro Samuel Appelbaum, un biólogo especialista en peces-, pero es importante desmentir la idea de que el suelo árido es estéril e inservible". La gente bombeó agua a más de 30 grados centígrados a estanques llenos de peces. Tras su utilización en los estanques piscícolas, se empleaba el agua, que contenía residuos que actuaban como un excelente fertilizante, para regar olivos y datileras. Hace un siglo, Israel era una tierra infecunda, y ahora se estima que hay 240 millones de árboles.

Nación de inmigrantes

Senor y Singer consideran la inmigración un elemento clave en el desarrollo de emprendedores en Israel. "Los inmigrantes no son reacios a volver a empezar. Son por definición personas arriesgadas -dicen-. Una nación de inmigrantes es una nación de emprendedores". Como ejemplo mencionan al judío ruso Sergey Brin, fundador de Google. La empresa se ha convertido en un imperio de productos de tecnología: búsquedas, correo electrónico, YouTube, software para móviles, entre otros. Sin embargo, el pilar de la empresa sigue siendo su omnipresente página web. Y si el sitio más visitado del mundo es el templo de Google, el cuadro donde se hacen las búsquedas es su sanctasanctórum.

"Por consiguiente -narran-, fue bastante atrevido por parte de Google Israel embarcarse en un proyecto para modificar el cuadro. El equipo recogió una idea que llevaba años parada, la función de autocompletar, y la convirtió en algo que millones de personas ven y usan cada día".

En otro capítulo se habla sobre Warren Buffett, el inversionista más reverenciado de Estados Unidos. Este hombre, usualmente poco arriesgado, decidió comprar una empresa en Israel. Pasó 52 horas en ese país recorriendo Iscar, la compañía fabricante de herramientas que acababa de adquirir por 4,500 millones de dólares.

Durante la guerra  del Líbano de 2006, dos meses después de que Buffett comprara Iscar, 4,228 misiles cayeron sobre el norte de Israel. Iscar era uno de los objetivos de ataque. El encargado de administrar la planta llamó a Buffett desde el primer día de guerra y le aseguró que seguirían su producción regular. Muchos trabajadores tuvieron que trasladarse al sur del país con sus familias para huir del conflicto.

Mientras, los clientes de Iscar ni se enteraron de la situación que enfrentaba la empresa. "Tardamos un poco en reajustarnos pero no fallamos en ningún envío, parecía que la guerra no existía", dice Buffett en el libro. Estaba convencido de que el talento de los trabajadores era el valor real de la empresa. "Los misiles pueden destruir fábricas, pero no representan un riesgo de catástrofe", aseguró.

Innovación y tecnología

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A lo largo del libro se hace referencia al concepto mashup, que nace de la combinación de tecnologías y disciplinas completamente distintas. Un buen ejemplo presentado es una compañía que diseñó una pastilla que transmite imágenes desde el intestino del ser humano usando la misma óptica que las ojivas de los misiles. Un misil es el último sitio en donde uno imaginaría encontrar aplicaciones tecnológicas para la medicina, pero así fue. Ya en 2004, tan sólo seis años después de su fundación, la empresa había vendido 100,000 de esas cámaras.

Llegando al final del libro, los autores mencionan cómo lo que para muchos países representa una excepción, en Israel es la norma: "Emprender se ha convertido en una opción profesional como otra cualquiera. Los israelíes están conscientes de que está bien intentar algo y fracasar. Es obvio que conseguirlo es mejor, pero el fracaso no es un estigma, es una experiencia para añadir en el CV".

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