Preciosos metales

La minera vive una época de oro y sus accionistas sonríen, pero ante los altos costos necesita mantener sus márgenes y diversificarse en el mapa.
Sergio Castañeda

PEÑOLES / Ranking 21

Cuentan los lugareños que por ahí sale el sol. Pero, en realidad, es un pueblo semiárido, atrapado entre las montañas y donde los árboles permanecen de pie de milagro.

Es Velardeña, una comunidad con 2,000 habitantes, del municipio de Cuencamé, Durango, donde las calles no van a ningún lado y las casas están hechas de adobe. Pero debajo de la tierra hay algo que promete catapultar su desarrollo: una mina rica en zinc.

Peñoles, que forma parte de Grupo Bal -integrado por compañías como Grupo Palacio de Hierro, Grupo Nacional Provincial y Profuturo GNP-, alista su explotación para 2013, cuando estima que tendrá una capacidad de molienda de  6,000 toneladas por día. El entorno de Velardeña tendrá un cambio radical en los próximos meses.

A más de 1,300 kilómetros de allí, en la zona de La Ventosa, Oaxaca, este grupo minero puso en marcha la fase I del proyecto Fuerza Eólica del Istmo, planta generadora de energía eléctrica renovable que cuenta con 20 turbinas y 50 megawatts (MW), y que le permitirá reducir el costo de la energía que requiere para la explotación de las minas de esa región. En breve, pondrá en marcha la fase II, con 30 MW de capacidad instalada.

Los proyectos son dos de las apuestas más importantes que tiene Peñoles para esta década: el primero de ellos tiene el objetivo de fortalecer su división de metales no preciosos (zinc, plomo, cobre), mientras que el segundo significa la transición de la empresa hacia el uso de energías renovables.

Gracias a estas operaciones, que se suman a la explotación y exploración de 20 proyectos más, Peñoles registró cifras sobresalientes en 2011. En un año en que prevalecieron los elevados precios de los metales, la empresa mexicana se mantuvo como líder en la explotación de oro en América Latina, con más de 680,000 onzas. Aumentó su producción en México con nuevos proyectos como la mina La Herradura en Sonora, la expansión de la capacidad de molienda de La Ciénega, en Durango, y las operaciones de las minas Soledad-Dipolos, en Sonora, y Saucito, en Zacatecas. 

La empresa también se destacó por un modelo de gestión que radica no sólo en explotar minas, sino también en disponer de insumos a bajo precio, de tecnología de última generación para reducir el costo de la exploración y extracción y de la adquisición de proyectos en potencia.  

"Peñoles ha logrado cosechar lo que ha sembrado en años anteriores", dice Roberto Díaz Ruiz, experto en la materia y catedrático del ITESM. "Tener una organización más esbelta, eficiente y capaz de localizar, extraer y refinar un portafolio equilibrado de metales, ajustar la estructura de costos, expandir su capacidad en operaciones clave, estabilizar el costo y el abastecimiento de la electricidad -que representa una tercera parte del costo de producción- e invertir en tecnología".

En cuatro años, el valor de mercado de Peñoles casi se duplicó hasta 215,523 millones de pesos (MDP). Seguramente, sus accionistas tienen hoy una sonrisa de oreja a oreja, ya que el precio de su acción pasó de 308.14 pesos en 2008 a 539.84 al 25 de mayo de 2012, un rendimiento nominal de 75.1%.

Gracias a un plan de reducción de costos y al uso mesurado de la chequera, Peñoles -dirigida por Fernando Alanís- ha contribuido a que Grupo Bal -comandado por Alberto Baillères- escale hasta los primeros 10 lugares del ranking (ocupa la novena posición) de ‘Las 500' de Expansión.

Bajo esta coyuntura, se espera que los días de gloria para Peñoles se mantengan a través de un crecimiento vía adquisiciones y de la explotación de nuevos proyectos. Pero también deberá enfrentar el reto de sostener sus márgenes frente a los altos costos de los insumos para la explotación y extracción de metales y al desgaste natural de sus minas.

"La clave para este grupo será tener la capacidad de lograr un crecimiento en el futuro, mediante un mayor nivel de producción y ventas y manteniendo un alto nivel de rentabilidad", proyecta en un reporte Jean-Baptiste Bruny, analista de BBVA Bancomer.

La joya de la corona

Los analistas destacan que Peñoles, a pesar de concentrar su presencia en 11 estados mexicanos, supo aprovechar la volatilidad económica global para obtener en 2011 ventas facturadas, sin incluir los resultados de cobertura, por más de 95,500 millones de dólares (MDD), un aumento de 47.2% frente a 2010.

Mientras en la industria rige la máxima que sostiene que los metales en tiempos de crisis se convierten en un refugio para los inversionistas, Peñoles no sólo esperó que los vientos soplaran a su favor, sino que hizo algo más para abrir la brecha rumbo a su crecimiento: reestructurar sus operaciones. En 2008, antes de que la crisis global alborotara a gobiernos, empresas y ciudadanos, Peñoles registró su punto de inflexión cuando se dividió en dos grupos: uno congregó las explotaciones mineras de metales preciosos y otro agrupó las metalúrgicas, de química inorgánica y de metales industriales. El primero, bajo la empresa Fresnillo PLC, incluía tres minas en operación y proyectos de exploración asociados, mientras que el segundo, Minas Peñoles, se encargó de seis minas en operación y proyectos de exploración relacionados.

La principal motivación de esta reestructura fue la pronunciada disparidad observada en los mercados de capitales, que conceden mayor valor a las empresas de metales preciosos que a otras. Además, la escisión tenía el objetivo de mejorar la operación de la compañía, ya que cada grupo se podría sujetar a estrategias y medidas de desempeño específicas y más acordes con la naturaleza de sus mercados y del perfil propio de riesgo y financiamiento.

El siguiente paso fue hacer pública Fresnillo y colocar las acciones en la Bolsa de Valores de Londres, lo que sucedió el 14 de mayo de 2008. Ninguna otra empresa mexicana se había atrevido a tomar esa decisión. "Esto hizo que se generara transparencia en las reservas de metales preciosos, lo que inmediatamente incrementó el valor de ambas empresas", afirma Roberto Charvel, presidente del fondo de inversión Vander Capital, especializado en minería. "Además, fue la primera empresa mexicana en listar acciones fuera de México". 

Hoy, el valor de Fresnillo ronda los 9,238 millones de libras (14,183.67 MDD). Sus títulos subieron 178%, al pasar de 485 libras en 2008 a 1,317 libras (2,022.84 dólares) al 24 de mayo de 2012 y ha entregado vía dividendos el equivalente a 44.62 dólares por acción.

Peñoles también ha sacado la chequera. En 2011, sus inversiones ascendieron a 957.5 millones de dólares (MDD), cifra 49.3% superior a la de 2010 (641.3 MDD). Esos fondos se destinaron principalmente para sus proyectos en México y, específicamente, para la exploración y el desarrollo de infraestructura, minas y proyectos orientados a lograr la autosuficiencia energética. La empresa gastó sólo en exploración 191.5 MDD, una cifra récord que representó un aumento de 57.6% en comparación con un año antes, mientras que la inversión en activos fijos tuvo también un año histórico al alcanzar 766 MDD. Durante los últimos cinco años, su inversión conjunta en activos fijos y exploración ascendió a más de 2,800 MDD.

Después de estos movimientos, Peñoles es el mayor productor mundial de plata afinada y líder en producción de oro en América Latina, así como uno de los principales productores de zinc afinado y sulfato de sodio, con exportaciones a más de 35 países.

Riesgos y oportunidades

Todo apuntaría a que Peñoles ya tocó el cielo, pero los analistas consideran que el paraíso podría esfumarse ante dos factores que escapan de sus manos: el alto costo de los insumos para la exploración y extracción de metales y el desgaste natural de las minas.

Frente a ello, una de las cartas de Peñoles podría ser su internacionalización, dado que sus centros de operación en el extranjero se encuentran en América Latina (Chile y Perú, específicamente). Bajo este entorno, Bruny, el analista de BBVA, no descarta que Peñoles crezca por la vía de las adquisiciones, ya que tiene un balance sólido, reflejado en una posición neta de efectivo de 8,500 MDP al primer trimestre de este año.

Uno de los proyectos con miras a la internacionalización de Peñoles es el de Racaycocha, una mina de cobre y oro ubicada en la región centro-norte de Perú, donde el año pasado invirtió 7.9 MDD y registró un avance de 26,800 metros de barrenación enfocados a extender el yacimiento detectado y probar nuevas zonas potenciales. Allí competirá frente a pesos pesados, como la empresa canadiense Barrick Gold, la sudafricana Gold Fields y la estadounidense Newmont.

Los retos de Peñoles estarán en el extranjero, dice Carlos Alberto González Tabares, director de análisis de Monex Grupo Financiero: "Hasta ahora ha crecido gracias a sus minas en México, pero ya es una empresa de clase mundial y creo que está lista para buscar la internacionalización. Y uno de los proyectos más interesantes está en Perú".

Standard & Poor's considera que su satisfactoria posición de negocios puede resultar afectada por su limitada diversificación geográfica y por la inherente exposición de la industria minera a la volatilidad de los precios de las materias primas internacionales. La calificadora señala que, aunque Peñoles tiene una mezcla de productos muy variados, su diversificación geográfica está limitada con respecto a las de otros productores mundiales de metales.

La compañía opera 11 minas (todas en México), cinco a través de su subsidiaria Fresnillo, que representa alrededor de 30% de sus ingresos. Standard & Poor's indica que la compañía está buscando oportunidades para incrementar su diversificación geográfica y de minas y se espera que siga atenta a otras posibilidades de crecimiento orgánico.

Al respecto, uno de sus competidores, Goldcorp, sostiene que, con la internacionalización, Peñoles puede reducir el factor riesgo. "Poner todos los huevos en una canasta, como lo hizo Peñoles durante mucho tiempo, no es tan bueno", dice Federico Villaseñor, director de Negocios y Relación con Inversionistas de Goldcorp México. "Ahora, con su plan de internacionalización, no tendría que preocuparse por inestabilidades de cualquier tipo en México y hasta podría compensar pérdidas".

Otro de los desafíos que enfrentará Peñoles estará en mantener sus niveles de competitividad frente a otros jugadores, como Grupo México y las empresas canadienses como la misma Goldcorp. El costo de producción de Peñoles se encuentra por debajo del promedio del sector: 316 dólares contra 601.7 dólares la onza de oro y 5.24 dólares contra 6.6 dólares la onza de plata. Pero si pretende sostener sus niveles de rentabilidad, tendrá que explotar nuevas minas y así defender sus márgenes.

Una táctica pasa por abaratar la energía, que representa una tercera parte de sus costos y que la llevó a apostar a la autosuficiencia. Hoy, abastece por medios propios más de 90% de la energía que necesita para operar las unidades mineras, la fundición, la refinería y las operaciones químicas. Su meta para 2012 es lograr que 20% de la energía consumida provenga de fuentes renovables y, para 2020, ser 100% autosuficiente.

De todos modos, en lo inmediato, coinciden los analistas, la época dorada para Peñoles seguirá.

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En 2012 se conocerán los primeros resultados de la expansión de la mina de plomo, zinc y cobre Tizapa, en el Estado de México, en la que pretende aumentar su capacidad de molienda a 800,000 toneladas anuales. Además, el grupo de exploración de Peñoles lleva a cabo una intensa campaña de perforación en 12 proyectos en México y Sudamérica y prepara otros 10 prospectos a nivel nacional para la fase de exploración con barrenos.

Por los rumbos de Hermosillo, Sonora, en un espacio de 1,000 hectáreas, se ubica otro de los proyectos más ambiciosos de Peñoles: la mina Noche Buena que, según dice la empresa, alberga un enorme depósito de oro.

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