México, la China de América

Hace treinta años, China imitó (y mejoró) el modelo manufacturero de lugares como Tijuana y Nogales. Ahora, le toca a la industria mexicana imponer sus ventajas.
Leticia Gasca Serrano y Delia Angélica Ortiz

Eran los años 80. Mao Zedong ya había muerto, la población en China crecía vertiginosamente y la demanda de nuevos puestos laborales era masiva. Jiang Zemin era alcalde de Shanghai y estudiaba modelos de generación de empleo exitosos en otros países. En México encontró la respuesta.

El funcionario recorrió en 10 días Tijuana, Mexicali, Ciudad Juárez y Nogales. Desde los años 60, se aplicaba en el norte del país el Programa de Industrialización Fronteriza, que permitía la importación temporal de mercancías para transformarlas y reexportarlas como productos terminados.

"El siguiente paso era crear clústers de proveedores para sustituir los insumos importados por otros de fabricación nacional", dice Sergio Ley López, ex embajador de México en China e Indonesia y presidente de la sección empresarial Asia y Oceanía del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior. "Este paso no se dio en México y la maquila siguió siendo la que es hasta nuestros días. Quizá la única industria en la que se dio el cambio fue en la automotriz".

Jiang regresó a China y escribió un reporte en el que calificaba el programa mexicano como uno de los mejores del mundo para crear empleos. Después, replicó el modelo en Shanghai.

En 1993, Jiang asumió la presidencia de la República Popular China y fortaleció ese modelo de manufactura en prácticamente todas las provincias costeras del país. El proceso de industrialización contribuyó a que 500 millones de personas salieran de la pobreza extrema en 30 años.

Desde entonces, la manufactura china está obligada a emplear un porcentaje de insumos producidos localmente. "Lo increíble es que el diseño de la industria manufacturera mexicana tenía exactamente los mismos lineamientos", dice Roberto Charvel, director general y fundador de la firma de inversión Vander Capital Partners.

México es un país más atractivo para la manufactura de exportación que Brasil, India e, incluso, China, aseguran académicos, líderes industriales y directivos de empresas globales con plantas de manufactura en el país. Los pilares que pueden hacer de México la fábrica del continente americano son su ubicación geográfica privilegiada, los tratados de libre comercio y su mano de obra competitiva.

"México es la China de América", afirma Louise Goeser, presidenta y directora general de Siemens Mesoamérica, una de las personas a nivel ejecutivo que defienden el potencial del país para multiplicar sus rendimientos a través de la inversión extranjera.

De hecho, a esta altura, hay aspectos en que China quisiera ser el México de Asia, afirma Charvel. "México exporta más bienes de alto valor agregado como porcentaje total de manufacturas que China -explica-. En 2001, China se integró a la Organización Mundial del Comercio y la manufactura mexicana sufrió, porque muchos productores se mudaron de México a China, así que la industria nacional tuvo que evolucionar a manufacturas con más valor agregado".

Pero el gigante asiático mantiene una ventaja clave sobre nuestro país: gana mucho más dinero con su modelo de manufactura exportadora. Por cada dólar exportado desde China, 60 centavos se quedan allí, mientras que México retiene sólo 2 centavos, según la Asociación Mexicana de Parques Industriales.

"La industria maquiladora china tiene una integración de proveeduría local de 55% -dice el ex embajador Ley-, mientras que la industria en México tiene apenas 4% de integración nacional".

 Mudarse de Asia

En 2010, la consultora internacional AlixPartners evaluó el costo de manufactura de varios países en comparación con Estados Unidos y concluyó que México es la mejor alternativa para llevar productos al mercado estadounidense. China, India y Brasil presentan costos mayores, explica el estudio.

En mayo, AlixPartners realizó un nuevo estudio que mostró a México como la primera elección entre las compañías que consideran mudar su manufactura: 43% de los encuestados mencionó el país como su primera opción, 13 puntos arriba de China.

Entre quienes eligen a México está Goeser, la presidenta de Siemens, que lleva más de siete años aquí. Antes de sumarse a la firma alemana, fue presidenta de Ford en el país durante cuatro años.

En 2011, la ejecutiva quería dejar clara la estrategia de crecimiento de Siemens en México a quienes toman las decisiones de inversión de la compañía, así que invitó al país a sus 15 directivos más importantes. Su meta era convencerlos de seguir invirtiendo aquí.

Los visitantes se reunieron con más de 100 clientes clave, así como con directivos de Pemex y de la CFE, y cenaron con el presidente Felipe Calderón y varios miembros de su gabinete.

Goeser asegura que, gracias al viaje, ahora tiene el respaldo de la plana mayor para que las operaciones del conglomerado industrial y energético sigan creciendo en el país.

"Crecimiento del PIB, crecimiento de la población, reservas internacionales mayores que las de Estados Unidos, tratados de libre comercio con el 70% del PIB mundial", dice Goeser. "Si eres competitivo en México, eres competitivo en el mundo".

 China pierde potencia

Hace una década, un trabajador chino dedicado a la maquila costaba 2% de lo que cobraba un estadounidense. Los chinos eran más baratos incluso que los mexicanos, que costaban casi cinco veces más. Según un informe de The Boston Consulting Group, el costo de la mano de obra en China y Estados Unidos va a seguir acercándose y "si la tendencia se mantiene, hacia 2020 incluso será más barato producir en EU".

Las presiones inflacionarias, el incremento en los salarios y las condiciones laborales -que llevaron incluso a suicidios de trabajadores- iniciaron la carrera por la mejora salarial que, además, está transformando a los trabajadores chinos en consumidores.

La falta de control de calidad como herencia de un sistema comunista cuya prioridad era producir en gran volumen y la desprotección de la propiedad intelectual son otras desventajas para quienes quieren manufacturar en China.

A la par, la volatilidad del petróleo y el tipo de cambio han encarecido el envío de mercancía de Asia a Estados Unidos. Los costos de transportación desde China aumentan 5% en promedio cada año. "No es solamente el costo laboral, sino impuestos, aduanas... todo el costo de la cadena", dice Argenis Bauza, director de Operación de la consultora Accenture México.

Como consecuencia, algunas empresas estadounidenses están mudando su manufactura desde China. Ford regresará 1,974 empleos a Estados Unidos, mientras que la juguetera Mattel trasladó 525 puestos a Tijuana. A principios de 2011, General Electric mudó su producción de calentadores de agua a Kentucky. En el regreso a Occidente, las empresas encontraron beneficios fiscales y menores costos salariales.

"Pero no es tanto regresar al país de origen -explica Bauza-, sino ubicarte cerca de tu demanda".

En 2011, Accenture entrevistó a directivos de 287 empresas internacionales y seis de cada 10 respondieron que estaban evaluando la reubicación de sus plantas de producción más cerca de sus consumidores, para ofrecer mejor servicio y posibilitar un crecimiento acelerado. De hecho, 49% de los entrevistados dijeron que experimentaron retrasos en la entrega de productos y 41% reportaron estar insatisfechos por su calidad, como consecuencia de producir en otro continente.

En ese escenario, México ofrece una alternativa competitiva para satisfacer la demanda estadounidense, al tiempo que se apresta para atender a un mercado latinoamericano en plena expansión.

Abaratar no es el camino

John Rice, vicepresidente de GE, recuerda que en su primera visita a México, a mediados de los 80, existía la percepción de que el país era sólo un lugar de bajo costo en manufactura.

"Hoy sabemos que es mucho más que eso -dice Rice-. Si miras el Centro de Ingeniería Avanzada de GE en Querétaro, encontrarás una de nuestras instalaciones más sofisticadas en el mundo".

En sus 34 años en el conglomerado, Rice vio cómo subían los salarios en los países donde opera GE.

"Había muchos lugares en el mundo que solían ser de bajo costo y que ya no lo son -dice-. En México ha habido inflación en el salario, es más caro producir de lo que era hace algunos años. Pero eso no es necesariamente malo si se trata de un lugar donde es fácil hacer negocio, donde puedes importar y exportar".

El incremento salarial anual promedio en China es de 19%, mientras en México ronda el 5%, de acuerdo con Accenture. Pero la ventaja de México no debe radicar en la mano de obra barata, sino en la competitividad, dice Deborah Riner, economista en jefe de AmCham de México.

"Basarse en la mano de obra barata no es la estrategia de los países ganadores  -asegura-. Si ése fuera el único criterio, todos ubicarían sus plantas de producción en Haití".

Un criterio que es clave para darle ventaja a  México es su ubicación estratégica. "Cuando decidimos establecer plantas en México, la ubicación y las facilidades para la comunicación fueron muy importantes", dice Laurent Beaudoin, presidente de la fabricante canadiense de trenes y aviones Bombardier.

México tiene 14 acuerdos de libre comercio con condiciones preferentes para exportar a 44 países,  que también generan beneficios fiscales únicos para la industria maquiladora del país.

"La forma en la que está regulada la maquila en México es única. En otros países se hacen importaciones definitivas, no importaciones temporales: es decir, no se puede diferir el pago de aranceles", dice David Garduño Santacruz, asociado del despacho internacional Baker & McKenzie.

Pero los acuerdos son una trampa para los proveedores nacionales, ya que los insumos importados tienen más beneficios fiscales que los producidos aquí.

"Se generan industrias locales desvinculadas de la dinámica nacional, que dejan de ser un motor de crecimiento económico", dice la economista Tania Molina del Villar, coautora del libro La industrialización orientada a la exportación, ¿una estrategia de desarrollo para México?

Siempre los mismos clientes

En 2011, las exportaciones mundiales crecieron a una tasa anual de 19.55%, en tanto que las de México lo hicieron a una tasa de 17.45%.

"El 80% del mercado de exportación de México está en Estados Unidos, que está atravesando una etapa de crisis", explica Molina. "Esta dependencia limita el desarrollo de México".

Los tratados en los que México participa no se ven reflejados en una exportación diversificada.

"En 2010, México exportó 298,000 MDD: 80% del total se dirigió a Estados Unidos y 4%, a Canadá. Necesitamos diversificar nuestras exportaciones", dice Adi Cárdenas Lozano, gerente de Comercio Exterior de American Standard, fabricante de muebles para baño con plantas en cinco entidades del país.

"La realidad es que las empresas alemanas o coreanas quieren venir a México no tanto porque seamos la China de América, sino porque es el brinco a Estados Unidos", dice Molina, la economista.

Por su parte, China tiene una exportación mucho más diversificada. En su más reciente informe de comercio exterior, reportó que los países adonde exportó sus productos llegaron a 231 en 2010.

El plan 2012-2018

Quien se mude a Los Pinos en diciembre encontrará un ambiente internacional favorable para México, con nuevos mercados que se abren al comercio e inversionistas interesados en ampliar su presencia en mercados emergentes.

"Parecería que el periodo en que los inversionistas institucionales sólo veían los BRIC está llegando a su fin", asegura Charvel, de Vander Capital Partners. "México será uno de los países que atraigan nuevas inversiones, muchas serán manufactureras".

Hay varios pendientes para el próximo gobierno. México ganará si fortalece la manufactura de exportación de alto valor agregado, incluidos la automotriz y aeroespacial, electrónicos y aparatos médicos. Además, esperan resolución las reformas por todos conocidas, como la fiscal, la laboral y la energética. "Hay que efectuar los cambios que hagan más competitivo y más atractivo el país", resume Riner, de la AmCham. "Son cosas de las que se habla desde hace décadas: las reformas estructurales".

La inseguridad deberá estar entre las prioridades, pues entre los afectados está la industria maquiladora, en que los inversionistas suelen ser del exterior.

"Hemos tenido muchas dificultades para argumentar que México es un buen lugar para invertir, porque (en Alemania) leen en los periódicos que hubo balaceras entre cárteles y preguntan por qué invertir en un país donde no hay orden legal", dice Fried-Walter Muenstermann, director mundial de Finanzas de la química BASF. "Esto tiene que ser resuelto relativamente pronto y tiene que hacerse más trabajo para promover la imagen de México en el exterior".

* * *
Hace unas tres décadas, China adoptó el modelo de manufactura mexicano, lo mejoró y sacó de la pobreza a 500 millones de personas. En los últimos 20 años, su PIB creció en promedio 10% anual, mientras que el mexicano apenas lo hacía a 2.6% .

La gran diferencia entre ambos modelos es la integración de proveedores locales, el mayor reto para quien ocupe la presidencia. La creación de incentivos para que las maquiladoras empleen proveedores locales permitiría que las empresas y los emprendedores se integren a las cadenas de suministro de las grandes ensambladoras y que México se quede con más que 2 centavos por cada dólar exportado.

Esta vez, como lo hizo Jiang Zemin, le toca a México aprender de China.

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