En Volaris deciden a qué hora trabajar

La firma permite a sus empleados cuándo, dónde laborar y cómo vestir para impulsar su productividad; además el corporativo reutiliza basura aeronáutica para crear un clima accesible y relajado.
Este año Volaris se enfrentó al reto de concentrar en una sede las cuatro oficinas que tenía en Toluca y el Distrito Federal. (Foto: Ramón Sánchez Belmont)
volaris corporativo b  (Foto: Ramón Sánchez Belmont)
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Por:
Pablo Ignacio Ávalos Hurtado

A principios de 2012, Volaris enfrentó el reto de concentrar en una sede las cuatro oficinas que tenía en Toluca y el Distrito Federal. El desafío: reunir a su personal en un ambiente de bajo costo que plasmara la identidad de practicidad y accesibilidad de la compañía.

"El corporativo debía regresar a lo básico", dice Enrique Beltranena, fundador y director general de la empresa aérea. Encontró la solución en un sistema de trabajo que reduce costos de operación al promover que los empleados no trabajen permanentemente dentro del corporativo.

Desde junio, la empresa ocupa dos pisos en el Complejo Samara, en Santa Fe, donde implementó la filosofía ‘Tú decides', que da libertad a cada empleado para decidir a qué hora llega, cómo viste y dónde se sienta, publica la revista Expansión del 17 de septiembre 2012.

El esquema 'flexitime' permite a cada uno determinar cuándo trabajar, siempre que cumpla con los objetivos establecidos. Con esta política, Volaris busca que sus colaboradores reduzcan su dependencia de la oficina al fijar su propio horario.

El estudio 2012 Flexible Workplace Study, desarrollado por IBM, define que 74% de las empresas que priorizan inversiones de trabajo flexible registra un incremento de 20% en productividad y 20% en reducción de costos de operación.

"Empresas como Volaris apuestan por trabajos flexibles, y a través de una cultura de productividad orientada a resultados, el individuo conoce sus responsabilidades y metas y las ejecuta", explica Martín Folino, experto en recursos humanos de la consultora Accenture.

Volaris sumó a ese ambiente relajado un diseño interior con elementos aeronáuticos en desuso. "Reutilizamos asientos de aviones como butacas para salas de reunión, llantas como base para mesas y cajas de empaques de motores como muros que dividen el área de trabajo", explica Juan Carlos Baumgartner, socio del despacho de arquitectura SPACE.

Un pasillo simula ser una pista que va de un extremo al otro de la oficina. Como en un aeropuerto, es la vía por la que 'aterrizan' y 'despegan' los empleados.

Al final de la jornada, cuando el vuelo es rumbo a casa, solamente guardan su equipo de trabajo -mochila, laptop y diadema telefónica- dentro de un casillero.

"He creado una compañía que busca la simplicidad", comenta Beltranena. "La complejidad la decide cada persona".

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