Se acabó el apetito

Los mercados emergentes no parecen entusiasmados con más préstamos, lo que podría meter en más problemas a los países desarrollados.
Stefan Wagstyl

Podría estar disminuyendo el apetito de los mercados emergentes como prestatarios hacia los créditos baratos ofrecidos por países desarrollados?

Una desaceleración de las reservas de divisas de los mercados emergentes apunta en esa dirección.

Así lo considera Lars Pederson, de la administradora de fondos AllianceBernstein, quien dice que la demanda de crédito extranjero podría estar debilitándose debido a las preocupaciones acerca de la posible depreciación de las monedas locales, a los temores por la acumulación de deuda extranjera y a la falta de proyectos de inversión adecuados.

Cualquiera que sea la razón, el grupo del ‘dinero fácil' está casi acabado.

El punto de partida de Pederson es la aguda desaceleración de las reservas de divisas extranjeras de los mercados emergentes en las cuentas custodiadas por la Reserva Federal de Nueva York. Éstas crecieron únicamente 37,000 mdd entre abril y junio, poco en comparación con las máximas tasas trimestrales de hasta 175,000 mdd antes de la crisis de 2008.

Si bien las cifras del Banco de la Reserva Federal de Nueva York no reflejan lo que sucede en todo el mercado, sí son un indicador útil de lo que está ocurriendo en un frente amplio. Pederson dice que los orígenes de la gran ola de dinero que fluye hacia los mercados emergentes se remonta a una década atrás. "Ya en 2002, las piezas estaban en su lugar para mandar grandes cantidades de dinero a los mercados emergentes", afirma.

Las crecientes reservas de divisas extranjeras han sido un indicador conocido en el panorama financiero mundial durante los últimos 10 años, pero parece que han disminuido últimamente. "No está claro exactamente porqué está sucediendo, pero podría reflejar un apetito menor de los mercados emergentes por endeudarse o una capacidad reducida de pedir prestado en divisas más fuertes. Los prestatarios podrían reconsiderar el riesgo que conlleva una devaluación de la moneda local, ya que haría el pago de deudas a extranjeros mucho más difícil de soportar".

Pederson dice que los préstamos netos de los mercados emergentes a través de emisiones de bonos y préstamos sindicados llegaron "casi a un alto" al final de julio, probablemente debido al desapalancamiento de los bancos europeos.

Pero la creciente cautela entre los mismos mercados emergentes prestamistas podría estar teniendo un efecto.

Primero, ellos podrían estar preocupados por la magnitud de deuda en divisas extranjeras que han acumulado y el riesgo de una caída repentina de sus propias monedas, que están, desde el punto de vista de Pederson, "crónicamente sobrevaluadas".

Segundo, con el ciclo de commodities al alza, las solicitudes de préstamo para inversión en mercados emergentes productores de materia prima podrían estar disminuyendo. Finalmente, podría haber una falta de proyectos de inversión ajenos a commodities.

Pederson concluye: "Independientemente de las causas, pareciera que el impacto del ‘dinero fácil' está disminuyendo en los mercados emergentes".

Si tiene razón, las implicaciones son serias, y no menos importantes para aquellos desarrolladores de políticas que han contado con el crecimiento impulsado por mercados emergentes para, una vez más, sacar a la economía global de problemas.

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El autor es editor de Mercados Emergentes en Financial Times.

Comentarios: opinion@expansion.com.mx

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