Fondos frescos

El criticado Gran Museo del Mundo Maya es el primer ejemplo de una nueva manera de financiar la promoción cultural y turística.
museo del mundo maya  (Foto: Jorge Garaiz)
Myriam García / Mérida

Pocas obras tienen la capacidad de alterar el horizonte de una ciudad. En Mérida, una monumental ceiba de acero de 6,000 toneladas -1,300 menos que la torre Eiffel- y 40 metros de altura es el nuevo referente maya para residentes y visitantes.

El Gran Museo del Mundo Maya, primer ejemplo de una nueva manera de financiamiento que puede impulsar a entidades culturales, nació en medio de las críticas por haber excedido su presupuesto inicial y porque se entregó más tarde de lo planeado al principio.

Ivonne Ortega Pacheco, gobernadora saliente en Yucatán, diseñó su obra más ambiciosa a través de un Proyecto de Prestación de Servicios (PPS), figura de inversión privada para infraestructura pública conocida como Asociación Pública Privada (APP).

El ganador de la licitación fue la constructora Grupo Hermes que, a través de Promotora de Cultura Yaxché, invirtió 770 millones de pesos con el compromiso de terminar la obra en 11 meses. La inauguración fue  a fines de septiembre, un mes después de lo programado y con una operación al 90%. En la ceremonia estuvieron Carlos Hank González, director de Grupo Hermes, y la gobernadora Ortega Pacheco, una semana antes de entregar el cargo.

"El museo es ejemplo del potencial de los esquemas de PPS en el desarrollo de infraestructura cultural", afirmó Hank González. "Es un modelo que puede aplicarse en otras regiones".

El uso del modelo APP y su derivado PPS apenas empieza en México y aún hay opiniones a favor y en contra sobre el potencial de esta figura de financiamiento.

Alejandro Villarreal, socio de Infraestructura en la consultora KPMG México, explica que los PPS no eximen de responsabilidades al gobierno, sólo transfieren a un tercero -experto en el ramo- la operación de un servicio que la administración pública no puede prestar. "Este esquema permite a los gobiernos enfocarse en sus obligaciones y traspasar a un tercero otras tareas como seguridad, mantenimiento y jardinería", dice.

Más aún, el consultor de KPMG advierte que para que un proyecto PPS sea aprobado por un Congreso estatal debe demostrar que su construcción y operación son más baratas que por la vía tradicional.

Tras la apertura del Gran Museo Maya, el gobierno del estado ya formalizó un segundo contrato PPS para la construcción de un hospital en el municipio de Ticul, a cargo de Grupo Marhnos, presidido por Nicolás Mariscal Servitje, y dos nosocomios más esperan aprobación. Marhnos participó en los PPS para hospitales de Tlalnepantla, Estado de México, y Ciudad Victoria, Tamaulipas.

En el caso del museo, el beneficio para el inversionista radica en recibir del gobierno durante dos décadas una cuota mensual por la operación del lugar. Al final de ese plazo, recuperará la inversión inicial a valor presente más intereses fijados desde la firma del contrato.  El gobierno estatal no divulgó el monto preciso de las tasas acordadas para el Museo Maya.

"Cualquier proyecto de esta naturaleza se tiene que contratar a tasas de mercado para competir contra los otros licitantes", dice Carlos Puente, director de Promotora de Cultura Yaxché. Agrega que los ingresos por los servicios prestados en el museo deben ser retenidos por la entidad pública que pagará una renta fija mensual al consorcio integrado en Yaxché. Al calcular el pago anual de 143 millones de pesos previstos en esa renta, resulta que, luego de un plazo de 20 años, la empresa de Hank González recibirá 2,800 millones de pesos.

Esa estimación debe calcularse "a valor presente" para compararla con la inversión, advierte Puente. "La inversión total fue de 970 millones de pesos", dice.

Promotora Yaxché coordinó a los proveedores asociados al proyecto, como la constructora yucateca Idimsa, y al despacho Grupo 4 A Arquitectos.

La firma también administra el financiamiento que otorgaron Banco Interacciones, Banco Nacional de Comercio Exterior y Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que asignaron fondos para apoyar la creación de 5,000 empleos directos e indirectos vinculados con el proyecto.

En el ámbito cultural, hay un precedente de uso de financiamiento privado: el Centro Cultural Mexiquense. Pero, con esta obra, Hank González es el primer inversionista PPS para un museo en el país.

El nieto homónimo del fundador del clan Hank también incursionó en APP para el sector carretero en la autopista Lerma-Tenango del Valle, entregada en agosto del año pasado.

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En otros estados, empresas como Grupo ICA -con la autopista Querétaro-Irapuato-, Grupo Azvi -con la ampliación del tramo carretero Tapachula-Talismán- y Grupo Higa -con el Centro Cultural Mexiquense- también están vinculadas con proyectos APP que llevan al siguiente nivel la figura tradicional de concesión.

Con información de Carmen Murillo.

APP EN MÉXICO
28 de 32 estados tienen legislación local para regular proyectos PPS.
Cuatro implementaron este esquema: Durango, Oaxaca, Estado de México y Yucatán.
El primer PPS estatal fue la Ciudad Administrativa en Oaxaca, que alberga la administración pública estatal.
El Estado de México tiene el mayor número de PPS: 7
El Gran Museo del Mundo Maya recibió el premio británico Partnerships Awards 2012 como el PPS más innovador del mundo.
EL MUSEO EN NÚMEROS
4,650 metros cuadrados de áreas de exhibición
4 salas permanentes
600 piezas en exhibición
1 sala de exposición temporal
1 sala de cine para 360 espectadores
250 cajones de estacionamiento
100 pesos cuesta la entrada
Espectáculo diario de luz y sonido
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