La presentación perfecta

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Cuando des un discurso frente a un público asegúrate de que todos quieran saber lo que dices y te escuchen. Para lograr este objetivo narra tu presentación como si fueras un cuenta cuentos.

Incluir tensión en tu discurso hará que el público preste atención y esté dispuesto a cambiar de una idea a otra. Si sigues la estructura de una historia, como lo propuso Aristóteles, donde hay un inicio, un desarrollo y un final, podrás presentar tu idea central de manera clara, sencilla de digerir y fácil de recordar.

Inicio: comienza con una escena que podría ser parte de la vida diaria de tu público, esto generará una relación con él. Ya que lo tienes atento, cambia el enfoque de ‘lo que es' a ‘lo que podría ser'. Aquí explicas la situación actual de algo y cómo cambiará si tus escuchas toman en cuenta lo que estás a punto de contarles.

Desarrollo: Ahora que tienes la atención de la audiencia, profundiza tus razones por las cuales cierta situación podría ser su nueva realidad.

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Desenlace: Termina con un llamado a la acción. No te quedes en el nivel de los pendientes por hacer. Resalta lo mejor que será el mundo, si quienes te escuchan están dispuestos a adoptar tus ideas.

FUENTE: Harvard Business Review Blogs.

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