“Los empresarios no pueden aislarse”

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Priscilla Madrid y Marco Núñez

William Bratton, ex jefe de policía de Nueva York y Los Ángeles

Wlliam Bratton cobró fama cuando, al mando de la policía de Nueva York entre 1994 y 1996, logró reducir los homicidios 50% en 27 meses. También condujo el Departamento de Policía de Los Ángeles de 2002 a 2009 y llevó allí su doctrina basada en vigilar y castigar las faltas más leves y usar las estadísticas para conocer las zonas que necesitan un trabajo policial más intenso. Hoy es asesor de Kroll, consultora de riesgos con presencia en 17 países, de la que fue presidente, y también integra el consejo directivo de Motorola.

Usted promueve  la importancia de la prevención. En países como México, ¿cuál sería el primer paso?

Se refiere a la teoría de la ‘ventana rota'. La idea de que si no se cuidan los pequeños detalles -graffiti, prostitución en las calles, personas que no pagan su boleto de metro- la gente dice: "Si no se me castiga, lo voy a hacer". Es importante no sólo enfocarse en los delitos graves, los de los cárteles, sino también en los delitos atestiguados por más gente. La comunidad empresarial invierte gran parte de su tiempo pensando en alarmas, cercos, sistemas de iluminación, cámaras de video, guardias de seguridad. Todo está ideado para brindar una sensación de seguridad. Es un equilibrio, porque a veces la gente piensa: "Si tienen tanta seguridad, debe ser un lugar muy peligroso, algo está mal aquí". (...)

Se pensaba que las causas del delito eran la pobreza, el racismo, la economía, el desempleo. Estos factores pueden influir en el delito, pero la causa real es la conducta: alguien que decide violar la ley, el momento de pasión, esposos violentos, alguien que decide manejar bebido. Son cosas controlables.

¿Cómo ve que un gobierno declare la guerra al crimen organizado, como en el caso de México?

En Estados Unidos hicimos algo similar. Le declaramos la guerra a la mafia en los 80, especialmente en Nueva York contra las ‘Cinco Familias', el equivalente a sus cárteles. Las ‘Cinco Familias' controlaban la industria de la construcción, de ventanas de vidrio, estaban en todas partes. Se creía que su dominio las hacía imparables.

El FBI trabajó con la policía neoyorquina y quebrantaron el poder de la mafia. Ustedes tienen un sistema de justicia criminal ineficiente, creado a partir de una revolución. La democracia se creó temiendo a una dictadura. El sistema pretende equilibrar los poderes, que nadie sea más poderoso que el otro. La policía no podría ser más poderosa porque los fiscales la controlarían y los jueces, a los fiscales y a la policía. En vez de trabajar juntos a veces lo hacen uno contra el otro.

Si ustedes condenan sólo a 2% de las personas arrestadas por homicidio, eso dice mucho del sistema.

México, igual que un alcohólico, admitió que tiene un problema que solucionar. Calderón y Fox comprendieron la seriedad del problema, ya que Colombia estaba logrando un equilibrio democrático y los cárteles estaban migrando a México.

Nadie podría haber anticipado el nivel de violencia que provocaron los cárteles en los últimos años. Esto no sucedió en Estados Unidos, porque tenemos un sistema de justicia criminal más maduro (...) Los gobiernos son como empresas, en constante evolución, cambian y procuran mejorar su tecnología.

Sucede que a veces el crimen organizado avanza en tecnología a un ritmo superior que el de las policías.

En Kroll hemos estado invirtiendo montos significativos en nuestra tecnología, en ciberseguridad, en seguimiento en línea, en la investigación en línea, porque si no cambiamos, nos quedamos atrás. 

En el área de delitos, es cuestión de tratar de entender qué es lo que va a cambiar y anticiparse a lo que va a pasar. Colombia es un buen ejemplo del cual aprender. Era un país con cuatro grandes problemas de delito al mismo tiempo: las FARC, el narcoterrorismo, la lucha entre cárteles y el creciente problema delictivo. El presidente Álvaro Uribe y el general que está trabajando con su presidente electo (Óscar Naranjo) hicieron un gran trabajo. México, a pesar de tener gente muy trabajadora y un gobierno dispuesto al cambio, tiene que tratar de aprender de otros que han pasado con éxito por este proceso.

¿Cree que la policía debería estar mejor armada?

Parte de la solución es saber que se recibe lo que se paga. (...) El trabajo de policía implica riesgos. Al tomar decisiones existe el riesgo de que éstas lo afecten físicamente, que le generen problemas legales o lo lleven a romper la ley. Empecé mi trabajo de policía en Boston en los 70 y ganaba 157 dólares semanales, un salario de clase baja.

Hoy, un policía en Estados Unidos gana un salario de clase media y tiene excelentes prestaciones. A excepción de Colombia y Chile, ninguna institución policial ofrece eso en Latinoamérica. ¿Cómo se les puede culpar cuando aparece la tentación de la corrupción? Así como los policías no están equipados para los peligros que enfrentan, tampoco están entrenados apropiadamente. (...)

La primera obligación de un país es la seguridad pública y si no se invierte en ella, el resto de las promesas de educación, democracia, salud y empleo serán difíciles de sostener en una sociedad corrupta.

¿La policía debería buscar apoyo de la comunidad?

En Estados Unidos, en los 70 había cerca de un millón de agentes de seguridad privada y unos 550,000 policías públicos. Ahora hay casi tres millones de agentes privados y 700,000 policías. ¿Dónde se dio el mayor crecimiento? En el sector privado. Entonces, ¿por qué no querríamos asociarnos con ellos para trabajar conjuntamente y compartir información sobre delitos?

No es muy distinto a la comunidad empresarial. Todo se basa en alianzas y sociedades, en fusiones, y en la idea de ‘multiplicadores de la fuerza' que aumentan el impacto de una meta compartida.

¿Qué debe tener en cuenta el gobierno de México?

El mundo es global. Los delitos, también. El problema del delito ya no es de un solo país. El problema de la droga en Estados Unidos es problema de México, de Colombia, porque todos estamos interconectados. De dónde viene, por dónde se transporta, dónde se usa.

¿Qué puede hacer el sector privado?

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Ya hace mucho al garantizar la seguridad de lugares particulares, apoyando a los gobiernos a mejorar la seguridad pública. Los empresarios tienen mucha influencia en los gobiernos. La comunidad empresarial debe estar involucrada en la resolución de problemas delictivos, no puede tratar de aislarse. Si las cosas se salen de control, podrán proteger su planta, pero no a sus empleados en el camino de regreso a casa o en ella. Motorola tiene una gran planta en México, con trabajadores calificados, pero si sus camiones pueden ser secuestrados o la empresa puede ser sobornada, se irá a otro lado. Todos estamos en esto. Ya nadie puede ser una isla.

Comentarios: opinion@expansion.com.mx

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