El sueño mexicano

La falta de oportunidades en su país obliga a los profesionistas españoles a buscar suerte en México . El reto es adaptarse.
Delia Munoz  (Foto: Carlos Aranda/Monda Photo)
Elsa Cabria

Setenta y dos horas. Eso es lo que tardó la española Raquel Rivas en conseguir trabajo en México. La periodista, con cinco idiomas y una maestría en Economía, mandó currículums durante ocho horas diarias hasta que consiguió un puesto como gerente de campaña en Smartclip, una agencia de publicidad en línea.

Pese a no tener habilidades digitales, Rivas, originaria de A Coruña, en Galicia, se quedó con el trabajo gracias a su proactividad. "Es independiente y directa", dice Israel Illescas, su jefe en Smartclip.

Tras cuatro años de crisis, la tasa de desempleo en España ronda el 25%, sin visos de mejora. Peor aún, uno de cada dos menores de 25 años no consigue empleo. Ante este panorama, un creciente número de españoles migra a México en busca de trabajo.

El aumento ya se empieza a notar en las cifras oficiales de migraciones. En los primeros nueve meses del año, 1,822 españoles obtuvieron permisos migratorios para trabajar en México, sólo 60 menos de los que solicitaron ese documento en todo 2011.

Búsqueda transatlántica

En 2009, 1,675 españoles obtuvieron un permiso migratorio fm3, que les permite trabajar a los extranjeros que ya viven en México, según el Instituto Nacional de Migración. Dos años más tarde, la cifra aumentó a 1,882 (12% más) y en los primeros nueve meses de este año, el trámite lo han realizado 1,822 españoles.

Muchos de los que llegan son profesionistas -como Rivas-, que buscan en México el empleo que no pueden conseguir en España. "Ahora el flujo sí es mayor", dice Francisco Javier Morales, consejero económico de la Embajada de España en México.

Más de 86,000 españoles viven en México, según el último censo del Instituto Nacional de Estadística (INE) de España. Pero el dato no es preciso ya que se basa en las altas que se realizan ante el consulado, un trámite que muchos españoles no hacen al llegar al país. "Es una percepción", dice Morales, el consejero económico de la embajada. "No hay datos".

Hasta octubre de este año se habían dado de alta en México 5,943 españoles, pero esa cifra también incluye a los mexicanos que obtuvieron su nacionalidad española bajo la Ley de Memoria Histórica. La ley -que se aplicó entre 2009 y 2011- otorgó pasaporte español a los hijos o nietos de españoles que perdieron su nacionalidad cuando emigraron a México durante la Guerra Civil.

En años anteriores, los españoles que llegaban a trabajar a México por lo general lo hacían porque sus empresas los relocalizaban en el país. Pero ahora cada vez más profesionales españoles desempleados arriban a México con la esperanza de encontrar trabajo.

Los sectores que les ofrecen más oportunidades, ya que son los que más contratan, son: publicidad y periodismo, hostelería, sistemas computacionales, agroalimentación, construcción (arquitectura e ingeniería), mercadotecnia y desarrollo de mercados, según Ricardo Navarro, presidente de la Cámara de Comercio de la Ciudad de México.

Fue precisamente en el área de mercadotecnia donde Rivas, la periodista gallega, pudo conseguir trabajo. Al final, su experiencia y su formación -tiene una maestría y su jefe, una licenciatura- la destacaron entre los demás candidatos.

"En México, el perfil es muy pasivo y hay que estar supervisando", dice Illescas, que contrató a Rivas.  "Ella es muy autosuficiente".

Los españoles que llegan a México en busca de trabajo por lo general tienen una formación académica y una experiencia laboral que los empresarios valoran mucho. "La ventaja enorme es que los españoles tienen un nivel educativo más elevado", comenta Navarro, de la Cámara de Comercio.

Sin embargo, la mayoría prefiere probar suerte en Europa, ya que cruzar el Atlántico en busca de empleo es más costoso y arriesgado. De hecho, la emigración española a Alemania aumentó 53% en el primer semestre de 2012 con respecto al mismo periodo de 2011, según la oficina federal de estadística de Alemania.

Algunos de los que sí se arriesgan en busca de oportunidades han encontrado empleo. Lucas Trott, un arquitecto español desempleado, vino de vacaciones a México en 2011. Una vez aquí, decidió perder su vuelo de regreso y quedarse a buscar empleo. Su primer trabajo fue como coordinador de proyectos en una pequeña firma de construcción en Querétaro. Luego de un año se mudó a la Ciudad de México y actualmente trabaja para la consultora global en construcción Hill International.

El arquitecto de 26 años -así como dos de sus compañeros de universidad que hace un par de meses también emigraron a México y ya consiguieron trabajo- es parte de una oleada de ingenieros y arquitectos españoles que llegan en busca de un mejor futuro, dice Morales, de la Embajada de España en México.

También hay muchos periodistas españoles que buscan trabajo en México. No es para menos: desde 2008 más de 8,000 periodistas han quedado desempleados en España, según el Observatorio Laboral de la Crisis de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España. Uno de los casos más recientes fue el de 129 despidos en el periódico El País en noviembre.

Delia Muñoz, una periodista madrileña desempleada, decidió emigrar a la Ciudad de México hace cuatro meses. Pero a diferencia de Trott y sus compañeros, Muñoz -con conocimiento de inglés y portugués y una maestría en Periodismo de Agencia- no ha encontrado empleo.

Antes de llegar a México, distribuyó su currículum por internet y se suscribió a todos los sitios de búsqueda de empleo que vio. Por último, decidió escribirle directamente a algunas productoras mexicanas, aunque no tuvieran vacantes. Gracias a eso, consiguió trabajos temporales como asistente de cámara y montadora. Pese a que todavía no consigue empleo fijo, la madrileña tiene esperanzas, ya que asegura que la situación laboral en México para un periodista es mejor que la de España, "donde despiden a cientos de personas al día", dice.

Para los españoles que buscan trabajo en México, es sumamente importante tener presencia en internet. Entre 50 y 60% de los procesos de selección de candidatos en este país se hacen a través de la red, especialmente para los cargos de gerencia y alta dirección, según la filial local de la consultora española Llorente y Cuenca.

"Es fundamental que desarrollen una buena estrategia de identidad digital", dice Juan Arteaga, director de la comunicación en línea en la sede mexicana. Arteaga -quien también es español- señala que es importante identificar a los headhunters o reclutadores del sector. Además, los recién llegados que buscan empleo en México deben construir una red de contactos por medio de redes sociales. La primera gran barrera es la falta de contactos, advierte.

Muchos de los españoles que deciden probar suerte en México lo hacen porque algún amigo o conocido les habló bien del país. Eso pasó con la psicóloga clínica y terapeuta vasca Lourdes Prieto, que llegó a México en octubre. "Absolutamente todos me hablaron y confirmaron las oportunidades que ofrece (el país)", comenta.

En España, Prieto llevaba más de un año sin una nómina, por lo que la psicóloga, con maestría y 10 años de experiencia, no lo pensó dos veces y se vino a México. "La frustración y el sentimiento de estancamiento laboral y, por consiguiente, personal se estaban haciendo demasiado presentes -cuenta-. Tenía que dejar mi país".

De hecho, muchos de los emigrados tienen grandes esperanzas de encontrar un mejor futuro. "Los que vienen, vienen esperanzados", dice Miguel Ángel Fernández de Mazarambroz, cónsul de la Embajada de España en México. "Están muy preparados y son personas creativas".

A Alexis Castro, por ejemplo, lo contactaron en junio los organizadores del Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México. Querían que organizara la campaña internacional de relaciones públicas del festival en su edición de este año. En ese entonces vivía en Londres, pero se animó a dar el salto, aunque era sólo un trabajo temporal.

A diferencia de otros españoles que llegan a México en busca de empleo, a Castro le ofrecieron trabajo a distancia debido a sus estudios en dirección audiovisual y cine, así como por su experiencia como periodista.

Ahora que el festival terminó, Castro busca trabajo en algún periódico o editorial.

México también es un excelente destino para los empresarios españoles que buscan dónde invertir, incluidos pequeños emprendedores. Actualmente, hay poco más de 4,000 empresas españolas que operan en el país. Cada día un nuevo negocio español se instala en México, según Morales, de la Embajada de España.

Ante la crisis inmobiliaria en España, El madrileño Carlos Uslé sabía que tenía que invertir fuera de las fronteras de Europa. Fue así como decidió fundar suelo.mx, una startup que pretende ser el primer portal para comprar y vender todo tipo de terrenos. Uslé, de 39 años y con dos maestrías, llegó a México hace cuatro meses. En España, era director general de una empresa que compra suelo para construcción y hoy busca inversionistas para su nuevo negocio.

Pero la realidad es que la mayoría de los emprendedores españoles no se atreven a arriesgar su inversión en México. "Tienen pánico escénico a venir", dice Navarro, de la Cámara de Comercio de la Ciudad de México.

Durante la última reunión de la Sociedad Iberoamericana de Cámaras de Comercio, que se celebró en Cataluña, España, muchos empresarios se acercaron a Navarro para pedirle orientación. "Me preguntaban: ‘¿Qué necesito?' Y les dije: ‘Vengan a México' -cuenta Navarro-. ‘Salgan. Ármense de valor. Aviéntense'".

Los costos de la aventura

Hasta hace pocos años, cuando los españoles arribaban a México como expatriados, los gastos de mudanza, renta e, incluso, hasta las colegiaturas de sus hijos corrían a cargo de la empresa. En esos casos, los recién llegados tienen la oportunidad de conocer la ciudad, ver las zonas residenciales a donde podrían mudarse y las escuelas para meter a sus hijos, dice Elsa Leal, gerente de adquisición de talento para la consultora Elanboard, quien trabajó varios años en la regiomontana Cemex, donde apoyó a varios españoles relocalizados a México.

Pero ahora los que llegan al país deben pagar todo de su bolsillo.

También deben acoplarse rápidamente a la cultura del país, si es que quieren conseguir un buen empleo. "Tienen que aprender a mexicanizarse", apunta Morales, de la embajada. Se refiere a entender los tiempos locales y adaptarse a otro ritmo más pausado, comparado con España, tanto para hacer una entrevista de empleo como a la hora de trabajar.

Eso fue lo que aprendió Muñoz, la periodista madrileña, luego de esperar hora y media por una entrevista de trabajo. "Son poco respetuosos con el tiempo de los demás", dice. "En varias de las entrevistas que he hecho han llegado tarde y citándonos a todas al mismo tiempo". Otra de las novedades a las que se enfrentan los españoles en las entrevistas de trabajo en México son los exámenes psicométricos, muy comunes aquí y poco usados en España. Pero incluso si aprueban los exámenes, todavía les queda el último trámite: el permiso de trabajo.

Los empleadores mexicanos no tienen inconveniente en asumir el trámite burocrático (que ronda los dos meses) si el ciudadano español tiene el perfil que buscan, dice Morales, de la Embajada de España en México. Pero varios españoles consultados creen que los empresarios prefieren contratar a extranjeros que ya tienen fm3. "Es bastante papeleo", dice Rivas, la que consiguió empleo en 72 horas. "El quid es tener la carta de la empresa y que el empleador sepa qué se requiere. Así todo va más rápido".

Uslé, el fundador de suelo.mx, opina que la burocracia mexicana es "agotadora". Gestiones tan sencillas como abrir una cuenta de banco, contratar una tarjeta de crédito o contratar un plan de celular se pueden convertir en pequeñas pesadillas, dice.

La diferencia de sueldos entre un país y otro también implica una readaptación. El salario mínimo mensual en España equivale a 10,828 pesos, mientras que en México es de 1,260 pesos. Pero la gran sorpresa a la que se enfrenta el español que se muda a este país son las vacaciones. En España rondan las tres semanas para el primer año de trabajo, mientras que aquí son seis días una vez cumplidos doce meses.

"Aún me duele cuando recuerdo que tendré que esperar un año para tener seis días de vacaciones", comenta Rivas.

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Tras cinco años de crisis en España, muchos de estos emigrados ya no piensan en regresar a su país. Y los que se quedaron les preguntan cómo está la cosa aquí.

Castro, el cineasta y periodista, pensaba regresar eventualmente, pero hace poco decidió que no. "Alexis no piensa regresar a España -confiesa su novia Tina Cachero, también española-. Antes se va a cualquier otra parte".

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