Señor Q (1106)

La jefa del jefe, la cruda de Navidad y las respuestas correctas.

ESTIMADO SEÑOR Q:

Estoy involucrada en una situación extraña, que quiero referirle. No necesariamente para pedirle consejo, pero al menos para que me preste su oído. Primero las buenas noticias: me han ofrecido ocupar la gerencia del departamento donde trabajo, en una empresa de distribución de energía. Llevo seis años aquí, dando lo mejor de mí misma. La situación extraña es la siguiente: remplazo en el cargo a mi ex jefe, que ha sido descendido ("demoted", dirían nuestros superjefes gringos) a la posición que ocupo ahora. Adoro a mi jefe, que es un hombre bueno y talentoso. Pero también es un hombre melancólico y con poca iniciativa. Lleva varios años obedeciendo, sin entusiasmo, sin proponer cambios, sin tomar decisiones. La directora del área primero quiso despedir a mi jefe, pero desde más arriba le dijeron que no, que buscara otras opciones. Entonces se reunió con mi jefe y le dijo: "O te vas o te bajamos de categoría y de sueldo". Mi jefe, insólitamente, escogió quedarse en la empresa y aceptar la humillación. Le tengo mucho cariño, pero su decisión me perturba: ¿cómo alguien puede aceptar una cosa así? Siento que le he perdido el respeto. Ascendida con culpa

Querida Ascendida:

Está bien que te sientas perpleja ante esta situación, es decir, que comprendas el temperamento taciturno de tu jefe y, al mismo tiempo, que le exijas más reacción, más nervio, ante una humillación así. Uno nunca sabe qué vericuetos se esconden en las almas ajenas, pero puede suponerlos. Tu jefe parece haber puesto su vida en piloto automático, intentando eludir todo tipo de decisiones. Para ahorrarse la angustia de tomar la iniciativa y fracasar, ha elegido quedarse inmóvil. No le funcionó, porque estar quieto es imposible: o te mueves o te mueven. Y a él lo movieron. Por eso te resulta inexplicable su falta de coraje. Ahora sientes lástima por él. Pero también sé compasiva. Nunca podemos entender completamente a los otros. Quizás algún día lo comprendas mejor. Movido, Q

ESTIMADO SEÑOR Q:

La semana pasada, en la fiesta de Navidad de mi empresa, bebí mucho más de lo aconsejable e hice cosas que me avergüenza recordar. Preferiría no dar demasiados detalles, pero recuerdo haber contado dos o tres chistes de mal gusto frente a la esposa de mi jefe, haber exagerado con los albures (una debilidad mía) y haberme peleado con un gerente de otro departamento. Un compañero de oficina me escribió hoy un email para preguntarme si es cierto que intenté manosear a su novia mientras bailábamos. Ella (la novia) dice que es cierto. Yo no recuerdo haberlo hecho, pero perfectamente podría haber ocurrido. ¿Está mi reputación completamente dañada? ¿Qué puedo hacer para recuperarla? Llevo sólo siete meses en la empresa y normalmente soy un tipo tranquilo, sólo que a veces cuando bebo (no siempre), me descontrolo un poco. Bebedor navideño, Q

Querido Bebedor:

Tienes dos opciones. Una es no hacer nada y confiar en que todo el mundo se olvide de tus albures y tus insultos. La otra es contener la hemorragia. Si realmente crees que has ofendido a alguien, escríbeles emails a los afectados explicando tu arrepentimiento y mofándote de ti mismo. Si hay un caso especialmente flagrante, entonces hazlo en persona. En el ambiente corporativo, una reputación de ‘mal borracho' te puede hacer daño. Compénsala con tu trabajo diario, sobreactúa tu arrepentimiento (además de estarlo debes ‘parecer' arrepentido) y, especialmente, contrólate mejor. Navideño, Q

ESTIMADO SEÑOR Q:

¿Cuál es el peor consejo que ha dado en su vida? ¿Ha recibido alguna vez recriminaciones de parte de los lectores? ¿Existe algo de lo que se arrepienta? Lectora curiosa

Querida Lectora:

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El Señor Q sí ha recibido recriminaciones, pero muy pocas. Y la mayoría de las veces para aclarar que, a pesar de que el consejo había fallado, igual se habían sentido bien consigo mismo. Esta columna, recuerda, no da respuestas tajantes ni soluciones empaquetadas, sino que intenta ayudar a pensar: las decisiones no las toma el Señor Q, las tomas tú. Y tú. Y tú. Tajante, Q

SEÑOR Q encuentra solución a los problemas que rodean la vida profesional. Si él no tiene la respuesta, seguramente nadie la tendrá. ¿Alguna pregunta? Escribe a: senorq@expansion.com.mx

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