El ‘Slim financiero’ sale de las sombras

Conoce en esta 2ª entrega por qué el mexicano más influyente de Wall Street es el más misterioso.

Argentina, su lugar para invertir

1
David Martinez  El regiomontano es comparado con el empresario Carlos Slim, por su habilidad para saber cuándo invertir en instituciones en crisis y cuándo vender.  (Foto: Ilustración: Vincente Martí)

Nota del editor: La primera parte de este reportaje de la revista Expansión, correspondiente a su edición del 26 de abril del 2013, fue publicada en CNNExpansión el lunes 20 de mayo. Consúltala aquí. 

David Martínez Guzmán, el mexicano más influyente de Wall Street, invierte miles de millones de dólares en reestructuras de deuda de empresas y países, pero pocos saben exactamente quién es, pues ha evitado los reflectores. Sin embargo, en los últimos meses dio entrevistas a dos diarios y escribió un artículo para el Financial Times donde defiende a Argentina en su batalla legal contra los llamados 'fondos buitre'. ¿Por qué su defensa? Una esperada decision judicial podría descarrilar su negocio en ese país.

Martínez identificó a Argentina como un buen lugar para invertir años antes de conocer al entonces presidente de ese país, Néstor Kirchner. En 1994, el mexicano compró directamente del gobierno argentino bonos de deuda con vencimientos a ocho y 37 años con un valor de 834 millones de dólares (mdd).

Ese año, la economía argentina creció casi 6%, por encima de la brasileña y la chilena. Pocos imaginaban que siete años más tarde, en 2001, el país se declararía en suspensión de pagos. En 2005, un año antes de que Martínez se reuniera con Kirchner en Nueva York, el gobierno argentino presentó su plan de reestructura, cuyos detalles había adelantado Guillermo Nielsen, entonces secretario de Finanzas de Argentina en Dubai.

Sin reservas internacionales y sin líneas de crédito, el gobierno de Kirchner propuso reanudar los pagos de su deuda. A cambio, sus acreedores, entre ellos Martínez, acordaron recibir sólo 28 centavos por cada dólar que habían prestado al país. El regiomontano fue uno de los primeros en aceptar la propuesta del gobierno argentino.

"Fintech fue uno de los grandes participantes del intercambio de 2005", escribió William Dahill, abogado del despacho estadounidense Wollmuth Maher & Deutsch que representa a David Martínez, en un memorándum legal presentado en Nueva York.

"Se dio cuenta que la única manera en que (Argentina) se recuperaría de su precaria situación económica sería a través de una reducción de sus pasivos, lo que le permitiría a la economía crecer y al país recuperar un nivel mínimo de solvencia crediticia, señala el comunicado, retomado por la revista Expansión en su edición del 26 de abril de 2013.

Martínez intercambió el resto de sus bonos cinco años más tarde. Al final, la deuda nominal de sus bonos pasó de 834 a 247 mdd. Pero igual había sabido sacar provecho de la situación.

Entre 2004 y 2006, Martínez compró en el mercado secundario bonos argentinos con un valor nominal de 700 mdd, pero pagó 100 mdd, dice Daniel Marx, quien fue secretario de Finanzas de Argentina de 1999 a 2001.

"David Martínez vio la oportunidad de hacer un negocio interesante con los bonos argentinos que estaban ‘defaulteados'. Se dio cuenta que nosotros realmente íbamos a reestructurar la deuda. Que no íbamos a llevar a largas, sino que estábamos determinadas a hacer una quita y a reestructurar", dice Guillermo Nielsen, el otro ex secretario de Finanzas.

Los llamados 'fondos buitre'

2
monedas  Los fondos Elliot y Aurelius no aceptaron el plan de reestructura que el gobierno argentino planteó y exigieron que se les pagara el 100% de la deuda. /  (Foto: Getty)

Para 2010, 93% de los acreedores que poseían bonos argentinos habían aceptado el plan de reestructura que planteó el gobierno del entonces presidente de Argentina, Néstor Kirchner. Sin embargo, los fondos de inversión Elliott Management, Aurelius Capital Management y otros, que demandaron al gobierno argentino en Estados Unidos para que les pagara el 100% de su deuda, 1,300 millones de dólares (mdd), rehusaron intercambiar sus bonos. Elliott incluso convenció a un juez para que en octubre de 2012 las autoridades ghanesas retuvieran una fragata militar argentina por 78 días en el puerto de Tema.

"Argentina es el mejor ejemplo en el mundo de cómo un país no debe tratar a sus acreedores", escribió en marzo de 2013 Mark Brodsky, presidente de Aurelius, en un artículo de opinión en el Financial Times.

La batalla legal entre Elliott, Aurelius y el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner lleva 11 años, con ambos bandos alegando victorias parciales.

"Yo creo que, a la larga, todo va a terminar en un canje. Pero tienes a dos litigantes muy agresivos que quieren cobrar el 100%", dice Eugenio Bruno, abogado del despacho argentino Estudio Garrido Abogados, que asesora legalmente a varios bancos y fondos de inversión que poseen en conjunto bonos de deuda por 10,000 mdd y que todavía no han aceptado el intercambio.

Bruno prepara una propuesta de intercambio de bonos para los acreedores que asesora, con lo que estima que el porcentaje de aceptación del plan propuesto por el gobierno argentino llegará a 98 o 99%.

Desafortunadamente para Argentina, no importa cuántos acreedores acepten su plan de reestructura. En noviembre de 2012, el juez estadounidense Thomas Griesa ordenó al gobierno de Argentina pagarle a todos sus acreedores, independientemente de si aceptaron o no reestructurar su deuda.

El fallo del juez estadounidense Thomas Griesa, se basa en una cláusula que Argentina incluyó en sus contratos de emisión de bonos en 1994, que garantiza que todos los acreedores serán tratados como iguales. Los bonos emitidos por el gobierno sólo podían reestructurarse si todos los acreedores estaban de acuerdo.

"Basta con que uno no esté de acuerdo para que la negociación se caiga", dice el argentino Claudio Loser, quien de 1972 a 2002 representó al Fondo Monetario Internacional (FMI) en por lo menos 10 reestructuras en América Latina, incluida la argentina.

Los nuevos contratos de deuda soberana, en cambio, permiten que una mayoría calificada modifique las condiciones de la emisión. "Esto significa que ahora si el 73% de los acreedores acepta el plan de reestructura de un país, el 27% restante debe acatarlo", dice Loser.

Su negocio está en juego

3
contrato  Argentina podría enfrentar tres escenarios legales para pagar su deuda y dos de ellos quitarían la certeza de un pago regular al fondo Fintech Advisory, de David Martínez. /  (Foto: Getty)

Por ahora, Argentina está condenada a la vieja cláusula. Al pagarle sólo a los acreedores que aceptaron la reestructura, como David Martínez, el gobierno de Cristina Fernández viola su contrato de emisión de bonos, según interpreta el juez estadounidense Thomas Griesa, "El juez dijo (que) cada vez que Argentina le pague al 93%, le tenés que pagar a ese otro 7%", dice Eugenio Bruno, abogado del despacho Estudio Garrido Abogados, a la edición del 26 de abril de 2013 de la revista Expansión.

En un intento por evitar que Argentina siga violando la cláusula, Griesa ordenó congelar los fondos que el gobierno argentino transfiere al Bank of New York Mellon, encargado de pagarle a los acreedores que aceptaron la reestructura.

Si el fallo de Griesa se confirma, Argentina puede caer en default técnico, ya que no podría pagarle a sus acreedores a pesar de tener dinero suficiente.

"Es muy inusual esta orden. Me sorprendió que el juez tomara esa decisión", dice Claudio Loser, quien de 1972 a 2002 representó al Fondo Monetario Internacional (FMI) en por lo menos 10 reestructuras en América Latina, incluida la argentina.

Argentina apeló el fallo del juez Thomas Griesa y la decisión ahora recae en un subcomité de tres jueces de la Cámara de Apelaciones en Nueva York. Todavía no hay fecha para que anuncien su decisión.

De acuerdo a Claudio Loser, los jueces pueden tomar cualquiera de tres opciones: 

● Permitirle al país pagar lo mismo que acordó con los otros acreedores. Es decir, 28 centavos por dólar.
● Que el subcomité obligue al gobierno argentino a pagar de golpe los 1,300 mdd a los acreedores.
● El subcomité también podría diseñar una tercera vía. Por ejemplo, podría exigirle a Argentina que pague los 1,300 mdd, pero en varios plazos.

La decisión de los jueces puede descarrilar el negocio de Martínez: las reestructuras de deudas soberanas en las que lleva 25 años ganando dinero.

Sin la certeza de un pago regular, los acreedores como Martínez no tendrían incentivos para comprar bonos de países en problemas y lograr un margen de ganancias cuando el deudor reestructura su deuda. Hay miles de millones de dólares en juego. Por eso, Martínez rompió el silencio.

Martínez, un enigma en Wall Street

4
time warner  (Foto: Getty)

David Martínez es un misterio en Wall Street tanto como lo es en México. Aunque inversionistas y banqueros en Nueva York han escuchado de él, muy pocos lo conocen en persona. "No es muy sociable y tiene pocos amigos", dice un empresario que lo conoce desde que era un adolescente en Monterrey. Al inversionista mexicano le gusta vivir en las sombras. Incluso registró todos los dominios en internet relacionados con su nombre a través de una empresa estadounidense que garantiza a sus clientes que sus datos no aparecerán en la red.

"Así le gusta trabajar. No deja huella", dice otro empresario regiomontano que pidió a la revista Expansión no ser citado.

Eso hace casi imposible confirmar los rumores que circulan sobre el inversionista mexicano. Hasta la fecha no se sabe si compró la obra de Jackson Pollock, No. 5, 1948, por 140 millones de dólares (mdd). El rumor surgió en 2006 y creció en 2012 con artículos periodísticos sobre la supuesta compra.

La pintura abstracta, que perteneció a David Geffen, productor musical y fundador del estudio cinematográfico Dreamworks, muestra manchas en una gama de colores cafés y amarillos que no presentan una figura definida.

Abogados de Martínez desmintieron la compra en un comunicado, lo que curadores de arte en Nueva York interpretan como una confirmación.

"Si alguien anuncia con tanto estruendo que no ha comprado un cuadro como el de Pollock, es porque sí lo compró", dice un experto neoyorquino en arte que vende obras a coleccionistas regiomontanos.

Lo que sí se sabe es que en 2003 el mexicano compró un dúplex en el Time Warner Center, una de las propiedades más exclusivas de Nueva York. El edificio de 55 pisos alberga un centro comercial, un hotel de cinco estrellas, las oficinas de 1,700 empleados de Time Warner, los estudios de televisión de CNN y una sala de concierto de jazz. La propiedad le  costó unos 42 mdd, según The New York Times.

Martínez contrató al famoso y excéntrico arquitecto Peter Marino para que renovara su dúplex, dice un fotógrafo neoyorquino que entró a su propiedad hace unos años.  

Construyó su propia fortuna

5
harvard  Antes de invertir miles de millones de dólares en empresas y países en crisis, David Martínez estudió en Monterrey y Roma, además de cursar un MBA en Harvard. /  (Foto: Getty)

Tres décadas antes, cuando dejó Monterrey por primera vez, David Martínez exploraba su lado espiritual. A mediados de los 70, al terminar la preparatoria en el Instituto Irlandés, viajó a Roma.

Durante seis meses estudió filosofía antigua, mundo medieval y ciencia moderna en la universidad católica Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, de los hoy controversiales Legionarios de Cristo.

Cuando regresó a Monterrey, Martínez se inscribió en la carrera de Ingeniería Electrónica en el Tecnológico de Monterrey. Poco tiempo después de graduarse, viajó a Boston para estudiar un MBA en Harvard. Al salir, consiguió trabajo en Citi.

En 1987, con 300,000 dólares que le prestó su abuela, fundó Fintech Advisory.

Más allá de su parentesco lejano con los fundadores de Vitro, Martínez construyó su fortuna y se convirtió en uno de los regiomontanos más influyentes en el mundo sin ser parte de las familias más poderosas de Nuevo León.

Hoy, maneja desde sus oficinas en Londres y Nueva York inversiones por miles de millones de dólares en varios países.

Pero todavía viaja todas las Navidades a Monterrey para estar con su madre, Juliana Guzmán Sepúlveda, y su hermana Beatriz Martínez Guzmán.

En 1997, según datos del Registro Público de la Propiedad de Monterrey, compró un terreno de 874 metros cuadrados en el municipio de San Pedro Garza García, donde hoy está la casa de su madre.