El futuro está en aguas profundas

Emilio Lozoya llegó a Pemex con una misión: ‘adelgazarla’ y asociarla con las grandes petroleras privadas.
emilio lozoya  (Foto: Alfredo Pelcastre / Mondaphoto)
Leticia Gasca Serrano

Emilio Lozoya recuerda que su primer acercamiento a Pemex fue a los 16 años, cuando visitó una plataforma de extracción con su padre, Emilio Lozoya Thalmann, secretario de Energía al final de la presidencia de Carlos Salinas de Gortari.

"Es la parte de Pemex que no se conoce -comenta-. La frontera tecnológica en adversidades de clima, los trabajos forzados, gente que pasa 20 días en las plataformas sin regresar a ver a sus familias. Esa experiencia, sin duda, me marcó".

A los 38 años, Lozoya es ahora el director general de Pemex. Como su padre, es parte de un gobierno priista que se muestra decidido a lograr sus objetivos a como dé lugar. La meta hoy es aliar Pemex con las mayores petroleras privadas del mundo y volverla una compañía ágil y eficiente.

Si esto último requiere despidos, afirma Lozoya, "así será".

El poderoso sindicato petrolero, agrega, tendrá que "evolucionar" para acompañar la modernización de la empresa.

"Vamos a hacer todo lo necesario para que Pemex sea una empresa no sólo de clase mundial, porque hoy lo es, sino una empresa competitiva, ágil, eficiente -asegura Lozoya-. Y si eso implica cierta reducción de personal, así será".

Lo más natural hubiera sido que cancelara la entrevista. Habían pasado seis días de la explosión en el edificio b2 en las oficinas centrales de Pemex en el Distrito Federal, que dejó 37 muertos. Pero, durante dos horas, en su despacho en el piso 44 de la torre principal del mismo complejo, Lozoya explicó cómo quiere convertir la petrolera en un buen negocio.

"Sin duda -dijo-, éste es el reto más importante que he tenido en mi vida".

Lozoya tiene fama de financiero agudo. En 2008,  fundó el fondo de inversión JF Holding en Luxemburgo. En sólo 13 meses, el fondo creció de 50 millones de euros (mde) a 1,200 mde.

Antes, el graduado del ITAM, la UNAM y Harvard trabajó en la Corporación Interamericana de Inversiones (CII) del BID, donde reestructuraba créditos e inversiones. Allí mostró una gran capacidad de trabajar en situaciones de estrés, dice su ex jefe Jorge Pacheco, a cargo de la Unidad de Operaciones Especiales.

El perfil de Lozoya es idóneo para negociar con las petroleras internacionales que podrían venir a México, dice Omar Palomino, director de Utilities en la consultora everis. "Es un ejecutivo muy reconocido en el ámbito internacional -asegura- y sabe muy bien de ingeniería financiera".

Sin embargo, cuando el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, anunció que Lozoya sería el nuevo director de Pemex, su juventud y su perfil ajeno al sector petrolero desataron críticas.

"Mi sensación es que el ministerio (la Secretaría de Hacienda) va a estar controlando a Pemex, porque eligieron a alguien joven e inexperto", dice Miriam Grunstein, especialista en el sector energético del Centro de Investigación y Docencia Económicas.

Otros, como Fluvio Ruiz, consejero independiente de Pemex, y Manuel Camacho Solís, senador del PRD, dicen que Lozoya se ganó el puesto por su inteligencia y su roce internacional.

Desde la asunción del presidente Enrique Peña Nieto, "modernización" se ha vuelto la muletilla del gobierno al hablar del futuro de Pemex. Lozoya llegó al piso 44 con esa misión y el PRI, al modificar sus estatutos a inicios de marzo para permitir una reforma constitucional, le dio las herramientas para hacerlo.

¿Qué Pemex te encontraste al asumir?

Me encontré un Pemex con muchos retos y grandes oportunidades. Pemex opera en un entorno legal muy complejo, no tiene autonomía de gestión.

(...) El reto más inmediato que depende de mi organización es hacer esta empresa más ágil. En ese sentido, estaremos trabajando los próximos meses en una reestructuración corporativa a fondo que le quite la burocracia, los pasos excesivos, el peso a Pemex.

¿Planteaste alguna métrica para medir los resultados de tu gestión?

El negocio petrolero es de muy largo plazo, lo que haga este gobierno lo va reflejar el balance del siguiente gobierno y en México hay que pensar en el largo plazo. En 2006, Pemex producía 3.3 millones de barriles diarios, hoy estamos en 2.6 millones de barriles diarios sin reforma (...).

Lo curioso es que en 2006 estábamos produciendo los 3.3 millones de barriles con 130,000 empleados.  Hoy tenemos 150,000 empleados y estamos produciendo 2.6 millones de barriles. Eso es a lo que me refiero con el adelgazamiento de Pemex.

A finales de febrero, Elba Esther Gordillo, líder del sindicato de maestros, fue arrestada por cargos de enriquecimiento ilícito y crimen organizado.

Muchos leyeron el arresto como una señal de que el gobierno de Peña Nieto no se detendrá ante ningún rival para hacer las reformas que considera imprescindibles.

Lozoya, entrevistado antes del arresto de Gordillo,   elogió la participación del sindicato petrolero -que conduce el senador Carlos Romero Deschamps- en la respuesta a la explosión del 31 de enero. Pero también advirtió que el gremio debe cambiar.

¿Cuál es el papel del sindicato en la reforma?

El sindicato trabaja de la mano de la empresa, ambos deben modernizarse, eso es claro. El sindicato debe evolucionar de un sindicato de industria a un sindicato de empresa petrolera, eso será positivo para todos. Eso sucede en otros países: en Colombia, en Noruega. En Brasil, los mayores inversionistas de Petrobras son los fondos de pensiones, son los trabajadores del sindicato de Petrobras y fueron los mayores beneficiados de su modernización y yo no dudo de que esa será la tónica del sindicato.

¿Qué otras fortalezas y debilidades ves en Pemex?

(...) Pemex no necesita asociarse con nadie en lo que son aguas someras, claramente somos el líder mundial, el 75% de nuestra producción viene de allá.

¿Qué se necesita para explotar aguas profundas?

El tema que mucho se discute sobre la propiedad de los hidrocarburos es que en muchos países del mundo las empresas invierten a pesar de que no puedan reflejar las reservas de hidrocarburos en sus balances. Yo estaría a favor de una reforma que permita a las empresas reflejar el interés económico futuro de los proyectos en los que inviertan con Pemex. También creo que un elemento fundamental es la rectoría del Estado. Ésta es una industria (en) que, en el mundo, el Estado es el rector.

¿Qué instrumento legal le permitiría a las petroleras reflejar el interés económico en sus balances?

Es compartición de riesgo, es muy sencillo. Es decir, es una asociación, un famoso joint venture.

Lozoya era director del World Economic Forum para América Latina en 2009 cuando escribió The Mexico Competitiveness Report. Allí, decía que era urgente que Pemex se asociara con empresas privadas.

Hoy, mantiene esa visión. "En aguas profundas es donde está el futuro energético de México -asegura-. Por la magnitud de las inversiones en aguas profundas y por la complejidad operativa, asociarse con empresas hace todo el sentido del mundo".

Con información de Delia Angélica Ortiz.

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