Juventud que se marchita

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Marco Núñez

BONO DEMOGRÁFICO

México es un país joven, pero no por mucho tiempo. El año pasado, las personas en edad productiva -aquéllas entre los 15 y 64 años- sumaron 75 millones, alrededor del 65% de la población total. Esto significa que por cada bebé o anciano, había dos personas en edad de trabajar. A este fenómeno demográfico, conocido como ‘bono demográfico', se le atribuyen dos de los casi cuatro puntos porcentuales de crecimiento del país, según la OCDE.

Pero a partir de 2020, la población comenzará a envejecer, dice Víctor García, director general de Estudios Sociodemográficos del Consejo Nacional de Población (Conapo).

El bono demográfico no ha sido aprovechado al máximo.

Hasta el tercer trimestre de 2012, en México había 2.5 millones de desempleados y casi 30 millones trabajando en el sector informal, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. La informalidad -según la OCDE- es una de las principales causas de la baja productividad que frena el crecimiento económico de México.

Además, la falta de trabajos formales y bien remunerados impulsa la migración, que puede reducir la capacidad productiva de México, según el Banco Mundial.

Con casi la mitad de la población económicamente activa desempleada o en la informalidad, el mercado interno no despuntará. Si bien la reforma laboral aprobada en diciembre promete generar más empleos, la clave es incrementar el salario de los trabajadores, para que su poder de compra impulse la economía, dice Padilla, de la CEPAL.

"Debemos aprovechar (el bono) ahora para generar los recursos que necesitamos", dice García, de la Conapo.

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