Tu cerebro podría ser tu CV en el futuro

Con la neurociencia se conoce y potencia mejor a los empleados, dice la experta Silvia Damiano.

Neurociencia para entender a un líder

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cerebro  (Foto: Getty)

Currículum y tomografía. En una década, este segundo requisito podría ser indispensable para que los empleadores de una compañía puedan comprender mejor cómo actúan las personas dentro de su ambiente laboral, explica la consultora y especialista en neurociencias aplicadas al liderazgo, Silvia Damiano.

"No me sorprendería que dentro de 10 años en vez de hacer evaluaciones escritas para el reclutamiento, los empleadores manden a hacer un escáner para ver cómo anda nuestro cerebro, si le faltan o le sobran químicos, o si tenemos muy cargada la parte narcisista", dice la experta a la edición del 11 de octubre de 2013 de la revista Expansión.

Y es que, según Damiano, se deben desafiar los modelos tradicionales de liderazgo y crear un modelo más balanceado, donde las habilidades del hemisferio derecho del cerebro como la imaginación, la intuición, la inspiración y el autoconocimiento se tomen en cuenta.

La consultora manifiesta que son tiempos de entender que un cerebro que no está bien balanceado, y si alguien no conoce cómo funcionan sus circuitos neurológicos, no está facultado para desarrollar aquellas habilidades que están al alza en momentos de caos como el sentido común, la congruencia y la autenticidad.

Silvia Damiano está involucrada con la información que arrojan las neurociencias y su aplicación en el liderazgo moderno, mejor conocido para ella como el neuroliderazgo.

Desde hace 16 años imparte consultorías en Australia, donde implementa estrategias de aprendizaje organizacional e imparte programas de autoconocimiento directivo, a través de los cuales estudia lo que sucede en la química del cerebro durante la toma de decisiones.

Para la especialista, el momento que vive la neurociencia es el mejor para explorar qué pasa en el cerebro, que es donde se originan las capacidades de liderazgo.

"Es hora de tirar todos esos libros basados en enfoques psicologistas y manuales obsoletos de liderazgo convencionales", dice.

Damiano comparte en exclusiva a la revista Expansión un adelanto de lo que será su nuevo libro Leadership is Upside Down ('El liderazgo está de cabeza'), que saldrá en febrero de 2014, y en el cual muestra su propuesta del modelo de un líder moderno.

Ese modelo es el i4neurolider, como lo llama, que tiene como eje cuatro competencias: desempeño colaboración, innovación y agilidad. Además de los respectivos pilares del neuroliderazgo: integración, inspiración, imaginación e intuición.

Liderazgo que nace de la creatividad

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creatividad  La creatividad, como la intuición, son atributos en los que se enfoca el neuroliderazgo, dice Silvia Damiano. /  (Foto: Getty)

¿Qué es el neuroliderazgo y qué repercusiones tiene en las empresas?

Es un nuevo movimiento, iniciado hace siete años, por David Rock, consultor australiano y director del NeuroLeadership Institute. Son las neurociencias aplicadas al liderazgo. Rock, después de entrevistar a muchos neurocientíficos, logró conectar ese conocimiento al de la vida diaria.

Un ejemplo de esto es el llamado 'momento eureka', relacionado con la creatividad y descubierto por Jung-Beeman, que halló que los momentos de creatividad son precedidos por una explosión de ondas cerebrales gama que sólo ocurre cuando te relajas.

Esto tiene una importancia significativa en las organizaciones porque es común que los jefes exijan ideas creativas o soluciones a problemas en momentos de estrés y de intensidad. La gente bajo presión no puede dar sus mejores ideas. Rock encontró que el cerebro está programado para evitar el dolor y buscar recompensa.

Los seres humanos tenemos cinco motivadores: estatus, autonomía, certeza, sentido de pertenencia y justicia. Hay gente que necesita que le definan con claridad cuáles son las metas de trabajo y que le perfilen un plan de negocios, pero hay otros que buscan la autonomía.

Entonces, si un jefe quiere certezas pero el colaborador quiere libertad, provoca un conflicto. Entenderlo desde el punto de vista neurológico y saber qué predomina en las personas es importante para evitar esas confrontaciones.

¿Existe un método para entender mejor el neuroliderazgo?

Sí, lo acabo de desarrollar y es una exclusiva para ustedes. Es el i4neurolider. Responde tanto a las necesidades de hombres como de mujeres. La mayoría de los modelos de liderazgo han sido desarrollados por hombres.

No está mal ni bien, pero las mujeres tienen ciertos atributos que deberían ser contemplados en la mesa de trabajo, por ejemplo, la intuición. Se ha descubierto cómo funciona a nivel cerebral, y también cómo tenemos un 'segundo cerebro' en el estómago, y todo esto está relacionado.

El modelo masculino 'muéstrame los números y yo te creo', no es absoluto. Mucha gente toma decisiones basadas en la intuición porque los números no cierran o porque no hay suficiente evidencia. Las cosas hoy en día son muy rápidas y si esperas demasiado, puede ser tarde.

Descanso cerebral, productividad laboral

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meditacion  Actualmente ya existen empresas que procuran el bienestar físico y del cerebro para obtener mejores resultados, dice Silvia Damiano. /  (Foto: Getty)

¿Qué empresas están aplicando las nuevas informaciones que arrojan los estudios sobre el cerebro en el ambiente corporativo?

La NASA y Google lo hacen. Estas empresas respetan el funcionamiento del cuerpo. Tener ocho horas a un empleado frente al monitor no resulta eficiente.

Google, por ejemplo, les permite a sus colaboradores hacer pausas de descanso para que recarguen la memoria con una siesta de 20 minutos. Hacen énfasis en que tengan una alimentación balanceada.

También cuentan con un gimnasio para activar el oxígeno en el cerebro, piensan mejor y su corteza prefrontal se recupera, hay una calidad de concentración. Se trata de entender los procesos físicos y aplicarlos, y no impulsar modelos de negocios que ya no funcionan.

¿Cómo se implementa el neuroliderazgo en una empresa?

Debes hacer diagnósticos mediante entrevistas, focos de trabajo, conocer las prácticas que están utilizando y medir el nivel de compromiso de la gente con la empresa. Después necesitas encontrar dónde están los problemas estructurales o de las personas.

Tienes que hablar con el equipo ejecutivo para saber qué cosas quiere cambiar. Si el mando de arriba no impulsa los cambios no hay nada que hacer. Trabaja con los momentos ‘eureka' para que sean ellos mismos quienes den las soluciones que estarán dispuestos a adoptar.

¿Cómo funcionan los programas de autoconocimiento que propones?

Duran de tres a cuatro días y participan directores de empresas. Combinan diferentes herramientas para que la gente entienda su personalidad, sus preferencias de pensamiento, cómo funciona su cerebro, dónde están sus problemas, si tienen conflictos de control o si olvidan las cosas.

Les enseñas la importancia de la reflexión y de pedir retroalimentación, porque sin ella es muy difícil cambiar. Hace 10 años nadie hablaba de feedback, ahora todo mundo lo reconoce. Aunque hay gente que no le gusta, eso también es cierto.

Neurolíder, capaz de cambiar actitudes

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cerebro  (Foto: Getty)

Dices que la empatía juega un papel importante en el liderazgo, pero si hay una disfunción cerebral jamás aparecerá. ¿Realmente es imposible resolverlo?

Matthew Lieberman, un especialista en biocomportamiento, de la Universidad de California en Los Ángeles, estudia cómo responden los líderes frente al estrés y cómo conectan los circuitos cerebrales con la empatía y su capacidad de entender a los demás.

Él dice que cuando una persona está focalizada en lograr una tarea, habla de números y de lo que hay que hacer, pero su capacidad de enganchar a los demás disminuye. En muchas corporaciones, los jefes no escuchan, sólo hablan de metas, expectativas, números. No pueden parar de hablar.

No se detienen a preguntarle a los otros cómo se sienten con lo que les están diciendo. Eso se ve en las personas narcisistas o sociopáticas, que ignoran a los demás. Pero el cerebro cambia continuamente, se reconstruye, antes pensábamos que era estático, ahora sabemos que, gracias a la neuroplasticidad, el cerebro cambia. Así que puedes cambiar tu comportamiento si lo deseas.

¿Quiénes son los más entusiastas del neuroliderazgo?

Los psicólogos y psiquiatras se empiezan a sumar al movimiento. Esto es nuevo. Nunca me he explicado cómo estas profesiones nunca han estudiado el órgano que tratan. Todo esto es muy nuevo y aún no están probados todos los puntos que los neurocientíficos están sacando a la luz.

La gente más avanzada se suma al cambio, investiga, y los escépticos se están quedando atrás. Barack Obama ha invertido 3 millones de dólares para los próximos 10 años para mapear el cerebro.

Apenas en 2013, la Food and Drug Administration de Estados Unidos aprobó la terapia de neurofeedback (neurorretroalimentación) cuando desde los años 50 hay investigaciones.

Un líder en la era de la imaginación

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imaginacion  El liderazgo en la época actual se preocupa por cómo funciona el cerebro, que es de donde surgen las buenas ideas, comenta Silvia Damiano. /  (Foto: Getty)

¿Qué es lo obsoleto en el tema de liderazgo?

En los últimos ocho años, las cosas cambiaron. En la primera parte del siglo XX surgieron los gerentes. Las personas hacían las cosas enfocándose en las tareas, las habilidades se adquirían por sistematización, el estilo del líder era autoritario y era el único que sabía todo. No había retroalimentación con los empleados y no se tomaban riesgos.

Luego vino la era del conocimiento y la información, en la que se acuña el término 'líder'. El conocimiento es poder y la gente es el foco de atención. Da prioridad a las habilidades sociales. El liderazgo es más visionario, basado en los valores, inspiracional, más balanceado y acompañado por los colaboradores. El 'yo sé', se convierte en 'nosotros sabemos' y el riesgo es compartido.

Y la época actual, la que se está construyendo, es la de la imaginación. Ahora el líder tiene más conciencia de cómo actúa y el impacto que tiene en los demás. Tiene más conciencia de cómo funciona su cerebro, es ágil, auténtico, y el poder se lo dan las ideas.

Trabaja más en la innovación y en ambientes caóticos. Nadie sabe qué es lo que viene. La retroalimentación se da en todas las direcciones. Los riesgos son más personales, sobre todo con los jóvenes. Ellos no tienen esa frontera entre la vida personal y la de los negocios.

Están expuestos en las redes sociales. No están tan preocupados de si a la gente le gusta o no lo que hacen, mientras que en las organizaciones tradicionales la gente está muy atada a no mostrar quién es realmente.

¿Te imaginas un futuro en donde, en lugar de currículum, se pida el escáner de tu cerebro?

Estoy trabajando con un par de empresas en España, y una de ellas desarrolló un software donde te ponen una película y una especie de máscara que capta las seis emociones básicas que se manifiestan en el subconsciente. Yo lo usaré con unos clientes para que evalúen cómo los perciben los demás y qué emociones provocan cuando hablan o presentan su marca personal. Es un trabajo inédito.

Estamos todavía en la infancia del diagnóstico de los problemas cerebrales, pero los neurocientíficos armarán, tarde o temprano, el rompecabezas cerebral.