3,000 leguas de cable submarino

América Móvil construirá 17,500 kilómetros de fibra óptica submarina al este de América Latina, con lo que espera convertirse en el proveedor líder de contenido digital.
carlos slim cable submarino exp 1113  (Foto: Duilio Rodríguez)
Leonardo Peralta y Carlos Martínez

América Móvil revolucionará su negocio en América Latina con un cable no más grueso que dos dedos.

El cable de más de 17,000 kilómetros de fibra óptica -casi la mitad de la circunferencia de la Tierra- irá de Jacksonville, en Estados Unidos, hasta Río de Janeiro, en Brasil. Será el primero de la empresa de Carlos Slim y su familia. Permitirá a la mayoría de sus suscriptores latinoamericanos gozar de mejores servicios de banda ancha móvil, como ver videos en alta definición o en 3D y disfrutar de juegos interactivos.

Hasta 270 millones de brasileños, colombianos, estadounidenses, guatemaltecos, mexicanos, puertorriqueños y dominicanos podrán ver videos de YouTube hasta cuatro veces más rápido, según la consultora global en telecomunicaciones Telegeography.

La operadora panamericana invertirá alrededor de 500 millones de dólares (mdd) para instalar el cable AMX-1 a más de 6,000 metros por debajo del océano Atlántico. Gastará en un solo cable casi la mitad de lo que invirtió en todo México en 2012. De hecho, será el proyecto de telecomunicaciones más ambicioso en América Latina en una década, dice Tim Stronge, de Telegeography.

La empresa de Slim contrató a la francesa Alcatel-Lucent para que instale la fibra óptica submarina que conectará Brasil, Colombia, Estados Unidos, Guatemala, México, Puerto Rico y República Dominicana. Los ocho hilos de fibra óptica -cubiertos de capas de metal, plástico y vaselina- transmitirán cientos de millones de películas, documentales y series al año.

"Se está creciendo mucho en el campo de servicios integrado de comunicaciones con video", dijo Carlos García Moreno, director de Finanzas de América Móvil, en marzo durante el Bloomberg Mexico Economic Summit. "Por ejemplo, en América Latina estamos creciendo a través del llamado triple play (...) de una manera muy acelerada".

Con este cable submarino, América Móvil espera convertirse en el principal distribuidor de contenido audiovisual por internet en América Latina.

Además, la falta de regulación sobre este tipo de infraestructura le permite a la empresa de Slim aprovechar la tecnología sin que los reguladores lo obliguen a compartirla con sus competidores.

Inversión necesaria

Con casi 326 millones de suscriptores en 18 países, América Móvil ya es la tercera operadora más grande del mundo, sólo detrás de China Mobile y Vodafone. Pero, a diferencia de las grandes telefónicas, América Móvil no tiene su propia red submarina de fibra óptica. Telefónica, su gran competidor regional presente en siete países de América Latina, opera desde hace 12 años una red submarina de 25,000 kilómetros a lo largo del continente. Incluso las regiomontanas Axtel y Marcatel tienen participaciones menores en cables submarinos.

En la región existen 33 cables de fibra óptica, que son manejados por todo tipo de empresas. Desde pequeñas compañías regionales como The Loret Group hasta gigantes como la estadounidense Level 3 Communications, que opera casi 60,000 kilómetros de red submarina (suficiente para dar más de una vuelta alrededor de la Tierra).

Actualmente América Móvil paga a terceros por el derecho a usar su infraestructura submarina, dice Marco Malfavón, director de Comunicación Corporativa para América Latina y el Caribe de la operadora francesa Alcatel-Lucent. Pero la creciente demanda de la transmisión de datos obligó a la operadora de Slim a instalar su propia red.

A América Móvil le urge contar con su propia infraestructura submarina. Desde hace un par de años, la operadora de Slim ofrece servicio 4G en Brasil y Puerto Rico, y en nueve ciudades de México desde el año pasado. Esta nueva tecnología -conocida como Long Term Evolution- ofrece una conexión de internet móvil hasta cinco veces más rápida que la red 3G, que todavía utiliza la mayoría de usuarios de celular en América Latina. Esto significa que los usuarios pueden ver videos en línea de mejor calidad y usar apps más elaboradas, lo que ocupa mayor infraestructura de los proveedores de internet.

"Las redes LTE están hechas para video bajo demanda y nuevos servicios que requieren un intensivo tráfico de datos", dice Erasmo Rojas, presidente de 4G Américas, organismo que agrupa a 19 empresas de la región, como AT&T, Rogers y T-Mobile.

Entre más rápida sea la conexión móvil, mayor será la descarga de datos o videos. El año pasado se transmitieron poco más de 673 Petabytes de video por internet en América Latina. Esto equivale a unos 25 millones de películas en Blu-ray. Para 2016 esa cifra crecerá casi seis veces y llegará a los 4,000 Petabytes. Es decir, 154 millones de filmes en Blu-ray.

Esta mayor demanda obligará a operadores como América Móvil a robustecer su infraestructura para evitar cuellos de botella que terminen reduciendo la velocidad de conexión o distorsionando la calidad de transmisión, dice Anne Bouverot, directora general de GSMA, un organismo que agrupa a más de 800 operadores en el mundo, como a la india Airtel, China Mobile, Telefónica y la europea Vodafone. Las empresas que no cuenten con la infraestructura necesaria no podrán explotar al máximo el negocio de la distribución de contenidos por internet.

Aunque gran parte de los cables submarinos -según Telegeography- conectan a ciudades europeas, la falta de inversión en nuevas redes ha limitado el crecimiento de ese mercado. "La Unión Europea ahora está cambiando sus regulaciones para buscar alentar las inversiones, que son necesarias para llegar a tener avances importantes en el campo de la banda ancha", dijo García, de América Móvil.

Mercado bajo demanda

Los 17,500 kilómetros de fibra óptica submarina ayudarán a América Móvil a apuntalar su servicio de video bajo demanda Clarovideo. Esta plataforma puede ayudar a la empresa de Slim a captar más suscriptores móviles y de televisión de paga en la región, así como a incrementar el consumo de datos móviles, dice Carlos Blanco, analista de Dataxis, una consultora en televisión, medios y telecomunicaciones.

El servicio, que cuenta con más de 3,000 series, películas, documentales y contenidos musicales y deportivos disponibles, arrancó en México en noviembre, pero ya operaba en Argentina, Colombia, Paraguay y Uruguay. Directivos de la firma anunciaron que llegará a los otros 13 países de América Latina donde opera.

"Clarovideo se podrá disfrutar en el hogar o a través de dispositivos móviles", aseguró en noviembre América Móvil en un comunicado de prensa.

A partir de la clausura de sitios como MegaUpload, que facilitan la descarga y la distribución ilegal de contenido audiovisual por internet, cada vez más latinoamericanos buscan plataformas legales y confiables para ver o descargar películas, series de televisión, conciertos o videos musicales en su idioma, dice Blanco, de Dataxis.

Por ejemplo, tras la clausura el año pasado de MegaUpload, aumentaron entre 6 y 10% la renta y la venta legal de películas en línea en 12 países (incluyendo México), según Brett Danaher y Michael Smith, que en marzo publicaron un estudio para la Iniciativa para el Análisis del Entretenimiento Digital de la Universidad Carnegie Mellon, en Estados Unidos.

En los últimos tres años, surgieron en México por lo menos seis plataformas. En 2011 llegó al país Netflix, el principal competidor en la región con alrededor de dos millones de suscriptores. Ese mismo año, la telefónica regiomontana Maxcom lanzó su servicio Yuzu. El año pasado, la cadena de autoservicios Walmart desplegó en el país su plataforma Vudu. Los últimos en sumarse a este creciente mercado fueron la telefónica Axtel y la cadena de cines Cinépolis. Incluso existe un servicio -NuFlick- dedicado principalmente a la distribución de cine mexicano independiente.

Todos estos servicios dependen de la velocidad de conexión que ofrecen los operadores fijos (como Prodigy, de Telmex) o móviles (como América Móvil). Servicios como Netflix o Clarovideo sólo descargan pequeños fragmentos de las películas o series a la vez, precisamente para evitar que los usuarios tengan que esperar a que se descargue todo el archivo. Aun así, la operación de estos servicios está ligada a la infraestructura de los proveedores de internet.

Aunque los proveedores no dan a conocer cuánto tiempo tardan sus usuarios en reproducir un video, analistas y consultores coinciden en que la fibra óptica submarina -como la que instalará América Móvil- incrementa considerablemente la velocidad de descarga de videos en internet.

Por ejemplo, cuando entró en operación el cable submarino de fibra óptica que conecta Cuba con Jamaica y Venezuela, el tiempo que un cubano debía esperar para ver un video en internet se redujo 40%. Pasó de 500 a 200 milisegundos.

Si bien se estima que los ingresos de Clarovideo siguen siendo marginales para América Móvil, el video bajo demanda le servirá para mantener cautivos a sus suscriptores de servicios móviles o para entrar a nuevos mercados, donde no ofrece servicio de televisión restringida, señala Sergio Rodríguez, consultor de la agencia calificadora Fitch.

"En Argentina, uno de los países donde inicialmente se lanzó Clarovideo, América Móvil no tiene operaciones de televisión de paga", dice Blanco, de Dataxis. "Pero en Chile, por otro lado, sólo ofrece (el servicio) a sus clientes ya existentes de televisión de paga".

Por debajo del agua

Al ser una infraestructura relativamente novedosa, las redes submarinas de fibra óptica están mucho menos reguladas. De hecho, al ser infraestructura para uso interno de las empresas (como unas oficinas o camionetas), las operadoras como América Móvil no tendrían que compartir sus redes submarinas con competidores, según Salomón Padilla, abogado especializado en telecomunicaciones del despacho SAC Abogados.

"Normalmente, en aguas internacionales la infraestructura de un cable submarino no está sujeta a las regulaciones nacionales", dice Ferlein González, vicepresidente regional para América Latina de Level 3, que instaló y renta a operadores casi 60,000 kilómetros de cable submarino en todo el mundo.

Alcatel-Lucent, que instalará la red submarina de América Móvil, se negó a especificar si el cable correrá por aguas internacionales. Hasta la publicación de este artículo, la empresa de Slim no respondió a las solicitudes de información de Expansión sobre el proyecto.

En México, la Comisión Federal de Telecomunicaciones aseguró -a través de su vocera- que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) es la dependencia encargada de regular la instalación y la operación de fibra óptica submarina en México. La SCT tampoco respondió a una petición de información sobre el tema.

Sin embargo, directivos de la telefónica Alestra, que instaló casi 7,000 kilómetros de fibra óptica terrestre en México para darle servicio a empresas, no creen que los reguladores puedan obligar a las operadoras a compartir sus redes submarinas.

"La figura de concesión de red pública (de telecomunicaciones) no contempla autorizaciones asociadas a la instalación de cables de telecomunicaciones", dice Alejandro Nishimura, miembro del área de Regulación y Relaciones Externas de Alestra.

En contraste, Colombia -otro de los países que conectará la red de América Móvil- posee una de las regulaciones más específicas en materia de fibra óptica submarina. La Comisión de Regulación en Comunicaciones (CRC), el regulador colombiano, puede obligar a América Móvil a compartir su cable submarino.

"Las cabeceras de los cables en Colombia están declaradas como instalaciones esenciales", dice Isabel Cristina Fajardo, comisionada de la CRC. "Cualquiera que opere una cabecera con cable submarino tiene que darle acceso a cualquiera que se lo pida (...) Cualquiera que llegue a Colombia con cable submarino está sometido a la misma regulación". La red submarina de América Móvil prevé tener dos cabeceras en Colombia: una en Barranquilla y otra en Cartagena.

En Brasil, la ley no especifica si el regulador puede obligar a los operadores a compartir sus cables submarinos. "El único medio de telecomunicación que se regula en Brasil es aquél donde las señales radioeléctricas se propagan en el espacio libre sin el uso de guías artificiales", dice Carlos Rodrigues, gerente de Acompañamiento de Embratel, la subsidiaria de América Móvil en el país sudamericano.

Brasil, Colombia y México concentran poco más de 80% de todas las suscripciones móviles de la operadora de Slim en la región y 96% de las fijas.

* * *

Aunque operadores, analistas y consultores creen que América Móvil no tendrá que compartir su red de fibra óptica submarina con sus competidores en México, esto podría cambiar si se aprueba la iniciativa de reforma en telecomunicaciones.

La iniciativa específicamente propone que las operadores dominantes tendrán que compartir toda su infraestructura. Para América Móvil eso significa compartir sus 18,000 torres de transmisión, más de 135 kilómetros de fibra óptica terrestre y hasta el que será su flamante cable submarino.

"Queremos un México en el que sea real la competencia en los mercados de telecomunicaciones", dijo el diputado panista Luis Alberto Villareal, durante la presentación de la iniciativa en el Museo Tecnológico de la Comisión Federal de Electricidad.

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Con información de Alan Guacarán, en Brasil, y Rafael Croda, en Colombia.


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