La próxima frontera

Las grandes empresas de tecnología tienen la mira puesta en África, con IBM a la cabeza.
Economist Intelligence Unit

Mamadou Ndiaye creció en Senegal. Sus padres "no eran pobres, pero tampoco ricos". Le fascinaban las matemáticas, que estudió en la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar y luego enseñó durante varios años en Costa de Marfil, permitiéndole ahorrar y alcanzar su sueño de estudiar en Estados Unidos.

Se fue a Nueva York, donde trabajaba en Staples, una cadena de artículos de oficina, para financiar su maestría en estadística en la Universidad de Columbia. Un cliente, impresionado por un consejo de ventas de Ndiaye, le sugirió al senegalés que pidiera trabajo con su propio empleador, IBM. Eso fue hace 15 años. Ahora Ndiaye está de vuelta en su país, como gerente de la oficina que la transnacional abrió en Dakar en mayo del año pasado.

La oficina en Senegal es sólo una señal de que IBM cree que África le traerá miles de millones de dólares. Hace tiempo que hace negocios en el continente: vendió su primera herramienta allí a los ferrocarriles de Sudáfrica en 1911, y una computadora central a la oficina de estadísticas de Ghana en 1964. Pero últimamente otorga especial atención al continente.

En julio de 2011 ganó un contrato a 10 años por 1,500 millones de dólares para prestar servicios de tecnologías de la información en 16 países africanos a Bharti Airtel, una empresa de telefonía móvil de India. Desde mediados de 2011 opera en Angola, Mauricio y Tanzania, así como en Senegal. En total, tiene presencia en más de 20 de los 54 países de África. En agosto inauguró un laboratorio de investigación en Nairobi, uno de apenas 12 en el mundo. Y entre el 5 y el 7 de febrero, Ginni Rometty, su directora general, y todos los que le reportan directamente se reunieron con decenas de clientes africanos, reales y potenciales, en Johannesburgo y en la capital de Kenia. Fue la primera vez que la cúpula entera se reunió fuera de Nueva York desde que asumió la dirección hace poco más de un año, dijo Rometty.

IBM pudo haberse adelantado, pero no es la única. El mes pasado, Eric Schmidt, presidente de Google, pasó una semana en ciudades del África subsahariana. Se entusiasmó con Nairobi, que, escribió, "ha surgido como un centro técnico serio y puede convertirse en el líder africano". Orange, un operador francés de telefonía móvil, y Baidu, la respuesta de China a Google, presentaron recientemente un navegador para teléfonos inteligentes de marca conjunta en África y Oriente Medio. Orange también patrocinó la Copa Africana de Naciones de este año, un torneo de futbol en Sudáfrica. (Nigeria ganó el título, al derrotar a Burkina Faso en la final del 10 de febrero.)

Microsoft, que tiene oficinas en 14 países africanos, presentó en febrero un teléfono inteligente que se venderá en varios mercados africanos. Es fabricado por Huawei de China y utiliza el nuevo sistema operativo de Microsoft.

En Kenia, Microsoft tiene la intención de llevar la banda ancha a lugares que aún no cuentan con electricidad, usando la energía solar y los "espacios en blanco", o frecuencias de televisión disponibles. Dentro de un año, dice Fernando de Sousa, el gerente general de la firma en África, 6,000 personas en el valle del Rift tendrán acceso a la banda ancha. Hay proyectos similares planeados para otros lugares. Desde octubre Microsoft administra "fábricas de aplicaciones" para los programadores en Egipto y Sudáfrica.

Mark Walker, de la firma de investigación IDC, dice que en los últimos tres o cuatro años las empresas multinacionales han adoptado un "enfoque totalmente nuevo". Tienen "mucho más en juego: invierten en la gente local, para que haya la transferencia adecuada de conocimientos, y en oficinas en los distintos países". Las empresas están entrando con una perspectiva de largo plazo, en lugar de irse después de un mal trimestre o dos.

El principal atractivo de África es que crece mientras que regiones más ricas se estacan, y sus perspectivas demográficas también son prometedoras. Mientras Estados Unidos, Europa y China envejecen, África puede contar con una gran cantidad de trabajadores en edad productiva. Y aunque no hay suficiente mano de obra capacitada, su número está creciendo. Según McKinsey Global Institute, la división de investigación de la firma de consultoría, en 2002 sólo 32% de los africanos tenía educación secundaria o terciaria, pero en 2020, 48% la tendrá. El continente puede contar con expatriados con educación universitaria, como Ndiaye y Uyi Stewart, el científico nigeriano que dirige el laboratorio de IBM en Nairobi.

Algunos países están mejor, son más estables o simplemente están más interesados que otros en sacar el máximo partido de las tecnologías de la información. Kenia podría ser el más interesado. En 2006, frustrado por el lento avance de un plan regional para tender un cable de fibra óptica a lo largo de la costa este del continente, Kenia negoció su propio enlace con los Emiratos Árabes Unidos. El cable del golfo llegó en 2009. El enlace regional, en el que Kenia sigue siendo socio, un año después.

Muchos frentes

Bitange Ndemo, un alto funcionario del Ministerio de Información y Comunicaciones y el hombre responsable del cable del golfo, dice que quiere que la contribución de la tecnología de la información al PIB de Kenia aumente de alrededor de 5% en la actualidad a 35% "en un plazo muy corto". Espera que el empleo provenga de la mano de una disminución en el sector agrícola. "Pero los políticos deben tener la voluntad", agrega Ndemo.

Si quieren crear nuevos mercados para generar ganancias, las empresas de tecnología deben tener presencia sobre el terreno. John Kelly, director de Investigación de IBM, dice que después de que la empresa abrió laboratorios en China en 1995 y en India en 1998, "encontramos que esos laboratorios produjeron innovaciones que sólo podrían haber surgido de esos lugares". El laboratorio de India, por ejemplo, produjo la "web hablada", para las personas analfabetas con teléfonos baratos.

Uno de los primeros desafíos del laboratorio de Nairobi es el tráfico. La ciudad tiene pocos semáforos o cámaras, y por lo tanto, hay una terrible congestión vial. Las señales de los teléfonos móviles de los conductores pueden ayudar a rastrear el tráfico, pero los planificadores tienen pocos datos para trabajar. Por ello, el laboratorio de IBM aprovechará otras fuentes, como las cámaras de seguridad que no están dirigidas a las carreteras pero que capturan imágenes de ellas de cualquier forma. IBM analizará todos los datos para ayudar a los planificadores a controlar el tráfico y decidir dónde construir más vialidades.

Se espera que el laboratorio de Nairobi cubra pronto el costo de su subsistencia. Los laboratorios de China e India, dice Kelly, tardaron 10 años en hacer una contribución significativa en términos técnicos y comerciales. La meta de Kenia es hacerlo en cinco años. Dice que el laboratorio tuvo un buen comienzo, al tomar como base el trabajo de otro laboratorio anterior en Tokio para abordar su problema del tráfico.

En muchos sectores, como salud, educación y suministro de agua, así como en el tráfico, los gobiernos son, sin duda, clientes importantes para las empresas de tecnologías de la información. Sin embargo, los clientes privados también son importantes, especialmente en los sectores de telecomunicaciones y finanzas. El teléfono celular, la primera computadora que muchos africanos tendrán, es el puente entre los dos.

Para los occidentales, la "banca móvil" es una nueva manera de hacer algo viejo. Pero para muchos africanos, es la manera obvia de hacer algo nuevo. En Kenia, m-pesa, un sistema de transferencia de dinero a través del teléfono celular, es un recurso confiable que se utiliza todos los días. La mayoría de los clientes de Equity Bank, un banco en rápido crecimiento, nunca han tenido una cuenta antes, pero eso  no impide que el banco utilice mucho la tecnología móvil. Su director general, James Mwangi, dice que sus clientes pueden usar sus 54 productos mientras se desplazan. Para las empresas de tecnología, todo esto significa una demanda creciente de muchas cosas: conectividad fiable, software, análisis de datos sobre gasto, préstamos y reembolsos, así como centros de datos.

Las compañías de tecnología dicen que también están interesadas en servir a empresas más pequeñas. Microsoft anunció un programa llamado SME4Afrika, que tiene por objeto ayudar a un millón de pequeñas y medianas empresas a tener presencia en internet. De Sousa dice que la tecnología también puede atraer a empresas informales a la economía formal. La capacidad de utilizar software, poder de cómputo y almacenamiento en línea "como un servicio", pagando sólo por lo que se requiere y únicamente cuando es necesario, podría volver asequible el costo de las tecnologías de la información para muchas empresas africanas pequeñas. "La persona que inventó la nube lo hizo por África", dice Ndiaye, de IBM en Senegal.

Kelly hace una afirmación todavía más audaz, que vincula el surgimiento de África con el de los "grandes datos". La respuesta de IBM a la manera en la que el mundo puede hacer frente al creciente torrente de exabytes es la "computación cognitiva". En lugar de recibir instrucciones detalladas, las computadoras cognitivas reciben grandes cantidades de datos y utilizan el análisis estadístico para responder a preguntas complejas. Watson, la primera de este tipo de IBM, fue tan inteligente como para ganar Jeopardy, un concurso estadounidense de televisión en el que arrasó con los campeones humanos. Sin embargo, el verdadero propósito de Watson no es alardear en televisión, sino analizar datos de radiotelescopios o proporcionar diagnósticos médicos.

Kelly vislumbra una oportunidad "para que África entre, y entre primero, a esta nueva era de la informática". Puede saltar directamente a la frontera tecnológica, sin preocuparse por adaptar los viejos sistemas para manejar los datos que genera. En la Universidad Católica de África Oriental, que se convertirá en la sede del nuevo laboratorio, un keniano preguntó a Kelly: "¿Van a traer Watson a África?". Sí, respondió, si alguien sugiere un problema para que lo resuelva. Así que Ndemo terció: "Traigamos Watson aquí en nueve meses". África tiene muchos problemas, y el poder de computación puede ayudar a los africanos a resolverlos.

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