La banca, lista para el cambio

Javier Arrigunaga, director general de Grupo Financiero Banamex, toma la presidencia de la ABM ante una posible modificación del marco legal para que la banca preste más y mejor.
Javier Arrigunaga exp 1114  (Foto: Ramón Sánchez Belmont)
Daniela Clavijo López

A finales de 2012, Javier Arrigunaga, director general de Grupo Financiero Banamex, dice que recibió una invitación del comité de dirección de la Asociación de Bancos de México (ABM), liderado por el entonces presidente del organismo, Jaime Ruiz Sacristán, director general de Ve por Más (Bx+).

Los asociados no podían ponerse de acuerdo sobre quién debía dirigir el gremio y los banqueros querían que el vicepresidente de la asociación contemplara la posibilidad de ocupar el puesto si el nombramiento no se hacía en los tiempos que marca el protocolo.

Arrigunaga no quería competir con Luis Peña, director general de HSBC, y único candidato registrado en el proceso. "Les dije que, como recurso de última instancia, con mucho gusto participaría", señala.

El 25 febrero, Peña renunció a su intento por encabezar la asociación. El banquero no tenía el apoyo de los agremiados, entre ellos, Guillermo Ortiz, presidente de Grupo Financiero Banorte, tras los problemas de lavado de dinero que vivió el banco en 2012.

No es la primera vez que Peña renuncia a presidir la ABM. En 2010, Banorte también rechazó su candidatura con el argumento de que era momento de que un banco mexicano llevara las riendas del organismo.

Con la decisión de Peña, Arrigunaga se convirtió en el candidato no oficial. Pero si los miembros de la ABM querían un nuevo presidente, debían votar de manera consensuada en la asamblea ordinaria y extraordinaria del 5 de marzo.

Arrigunaga fue electo para el cargo, una posición que ocupará desde finales de abril de 2013 hasta 2014. Una de sus tareas será representar el gremio en medio del cambio y de una posible reforma al sector.

Además deberá mantener unidos a los banqueros que tienen una relación compleja desde 2008, cuando aumentó la competencia y se propuso al Congreso la Ley de Corresponsales Bancarios. Las diferencias son entre los bancos de mayor tamaño y los de reciente creación y menos participación en el mercado.

¿Cómo vivió su elección como presidente de la ABM?

Me parece que es un reflejo del cambio de los tiempos, es una membresía más alta y, afortunadamente, fue un proceso que se resolvió satisfactoriamente. La asociación busca consensos y yo realmente, con este ánimo de construirlos, lo que había dicho es que no consideraría una candidatura si hay otra pendiente. En el momento en que Luis (Peña) decidió declinar y no participar fue cuando consideré que podía presentarme como candidato. 

¿Qué retos tiene al frente de la ABM?

Es una enorme responsabilidad. Es un momento muy importante para México, que claramente tiene una agenda de profundas transformaciones.

Es por eso un momento clave y una oportunidad para que una banca, que está sólida y preparada para crecer, contribuya al crecimiento económico. La tarea está clara en términos de la agenda de inclusión y crecimiento del crédito con prudencia.

La banca en México ha vivido una división entre los bancos grandes y los de reciente creación. ¿Qué hará para que los jugadores que representa la ABM traten de encontrar coincidencias y dejen a un lado las diferencias?

Somos un gremio claramente unido. Si ves lo que ha sucedido al paso de los años, hace una década se integraron los intermediarios financieros internacionales que no formaban parte de la asociación.

Detrás de esto está el concepto de decir que competimos de manera clara entre nosotros, pero tenemos un interés común: el crecimiento económico de México y, con esto, el crecimiento del sector.

La industria en pocas ocasiones presenta un objetivo distinto entre los diferentes grupos de bancos. Las muy pocas ocasiones en que podría suceder, se habla. Para eso tenemos un esquema de vicepresidencia con distintos tipos de núcleos de bancos. En todo caso guiamos los objetivos de manera armónica.

Me parece que lo que sigue es exactamente en la misma dirección: seguir consolidando esa unidad como gremio.

¿Cuáles serán las líneas de su agenda al frente de la ABM?

Se define con los vicepresidentes, pero las grandes líneas son: inclusión financiera, crecimiento del crédito y preservar la estabilidad del sistema.

¿Cuál es la situación actual de la banca en México?

La banca está fuerte, sólida. Es una nota distintiva de la que pueden hablar pocos países. (La banca) en primer lugar no es parte del problema, sino de la solución. No implica una carga para las finanzas públicas ni para el crecimiento y el desarrollo.

Es importante preservar esa solidez y estabilidad, entonces ya es parte de la agenda. Estamos a la vanguardia en la implementación de Basilea iii, al estar entre los primeros 10 países en lograrlo.

¿Cuáles son los grandes pendientes del gremio?

La inclusión financiera, pero me parece que la banca ha avanzado con las autoridades y con ajustes a la regulación cuando ha sido necesario. Hay que abaratar los costos de transacciones y poder alcanzar a segmentos de la población que tradicionalmente no hemos alcanzado. Incluso áreas geográficas.

El tercer gran frente es el crecimiento del crédito. Tenemos claramente -en términos del nivel del crédito como participación del Producto Interno Bruto- un nivel bajo respecto a otros países, pero eso no quiere decir que estemos prestando poco.

¿Cuál ha sido el crecimiento del crédito?

Ha sido importante. Con múltiplos de tres o cuatro veces el crecimiento de la economía. Y ha sido a lo largo de la última década sostenido, con la interrupción de la crisis financiera global. Es un crecimiento de los últimos años, con una muy buena calidad de crédito y muy sobria. Me parece que ésa es la otra agenda importante. Un crecimiento del crédito con prudencia y buena calidad de la cartera.

¿Será posible cumplir con estos pendientes?

La agenda pendiente de la banca es grande todavía, pero me parece que estamos en condiciones de cumplirla y que, además, lo venimos haciendo de manera importante buscando la inclusión financiera del lado de los depósitos, el ahorro y en una fase posterior, el crédito. Primero, con los productos menos complejos y luego con ésos.

¿Cómo lograr este punto de la visión del presidente Enrique Peña Nieto?

Sí, en el compromiso 63 se habla de prestar más y prestar más barato, y se hace una referencia a modificar el marco (legal de los bancos) en términos de garantías. Me parece que la combinación entre crecimiento económico y un fortalecimiento del Estado de Derecho son los dos ingredientes fundamentales para que crezca el crédito.

Las reformas estructurales (propuestas por esta administración) (...) combinadas con fórmulas que den garantía jurídica a la inversión -y en nuestro caso, a la recuperación del crédito- pueden ayudar.

Se ha trabajado a través de los años en esta materia. Hubo reformas importantes, como la nueva ley de concursos mercantiles. Hay otras áreas más en las que se puede actuar, pero otro punto muy importante es el funcionamiento del sistema judicial y la posibilidad de exigir el cumplimiento de los contratos.

La ABM desde hace 15 años ha trabajado con los gobiernos de los estados, el gobierno federal y a través de una agencia calificadora, en un diálogo con los gobiernos de los estados para hacer más eficiente el proceso de administración de justicia.

¿Cómo dar más y mejor crédito sin afectar el negocio bancario? Sobre todo, al considerar que gran parte del negocio de los bancos está en el cobro de comisiones.

Prestar es nuestro negocio y podemos prestar más. El crecimiento en los ingresos por comisiones, en todo caso, es por volúmenes. Ha habido un abaratamiento de costos.

¿Cuál es su expectativa sobre la reforma financiera?

Veo la agenda en los mismos términos en que se han tomado las acciones recientes. Una banca de desarrollo más fuerte, pero complementaria a la comercial, utilizando sus recursos a través de modelos de garantías u otros mecanismos donde la banca no accede por sí sola pero de esta forma, potenciándola.

Imagino la actuación de las autoridades, fundamentalmente, impulsando el sistema financiero formal. Es decir, que (se den las modificaciones al marco jurídico para que) a la banca y los grupos financieros (tengan) la posibilidad de recuperar garantías o el cumplimiento de los contratos, porque esto lo que logra es abaratar el crédito.

Me parece que un mayor crecimiento económico que atrae también más inversión, si se le otorga la seguridad, te va a generar, en las perspectivas del país, probablemente menores tasas de interés. Lo hemos visto, las agencias calificadoras pusieron como favorable la posibilidad de revisar al alza la calificación. Pero también esto te atrae más competencia y la mayor competencia -que sería la otra área que vería en la posibilidad de reformas- tiene una implicación en la reducción de los márgenes. Combinadas pueden potenciar mayor crecimiento del crédito y a un costo bajo.

¿De qué manera la banca comercial tiene que trabajar más vinculada con la banca de desarrollo?

Una son estos mecanismos que han sido exitosos, por ejemplo, para las pymes. Me parece que también en materia de financiamiento a la infraestructura hay un cambio importante, porque a la banca le resulta muy oneroso hacer préstamos a largo plazo.

En alguna ocasión hemos trabajado con Banobras para decir cómo podemos financiar proyectos de largo plazo. Es una combinación de los recursos de ambas bancas a distintos plazos. El más largo tiene que tener una rentabilidad mayor. Combinándolos somos complementarios y logramos que se financie un mayor número de proyectos a que si actuamos separados e individualmente.

Parte de la visión de Enrique Peña Nieto es impulsar el crédito  a las pymes. ¿A quién le deben prestar los bancos?

La banca es un reflejo de la economía en la que intermedia. ¿Qué ha sucedido? Claramente hay sectores, los globalizados como el corporativo, que son altamente productivos. Estos sectores demandan créditos y tienen importantes ofertas de financiamiento. Lo mismo estamos viendo en el consumo. La baja penetración del crédito en México tiene que ver -a mi parecer- mucho con los episodios de crisis macroeconómicas que han implicado no sólo que se pierda un monto importante de créditos, sino que significan el tiempo que tarda la banca en recuperar y volver a otorgar crédito a los niveles anteriores. 

¿Qué pasa con la informalidad?

Sería el segundo componente. Hemos encontrado fórmulas para atender y otorgar créditos reconociendo esta realidad. Pero lo que nos interesa es promover la formalidad y nos parece que estamos en línea con uno de los objetivos de la administración.

Como banca nos interesa, en el largo plazo, el crecimiento económico, la participación de las pymes en el empleo de nuestro país. Y éste (las pymes) es uno de los sectores que probablemente no tenga los niveles de productividad. Entonces estaremos trabajando en fórmulas para hacerles llegar crédito.

Me parece que estas nuevas modalidades de subasta que implementó Nacional Financiera recientemente logran estos dos objetivos. Por un lado, abaratar el crédito a las empresas que ya son clientes recurrentes de la banca, por otro lado, mecánicas o estructuras de garantía que nos permiten incluir a empresas que actualmente no están siendo atendidas.

¿Qué piensa de que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) dijo que iba a ser más severo con los bancos en su forma de darle créditos a estados y municipios?

Es una de las reformas estructurales que, de hecho, está planteada con distintas iniciativas de los principales partidos. Una de ellas atiende este tema: cómo establecer los incentivos clave para que haya finanzas públicas sanas en los estados y poder dar deuda garantizada directamente y que eso abarate los costos de créditos de los estados. Es una reforma estructural importante en términos de responsabilidad fiscal de los estados y que ésta se traduzca en mejores términos de acceso financiero.

¿Cómo leer el anuncio de que la Junta de Gobierno de la CNBV flexibilizó algunas reglas de integración de capital de Basilea III y libró a los bancos de listar sus acciones en la Bolsa?

A lo que llegamos claramente fue a un acuerdo. En primer término, la noticia favorable de Basilea lll es que la estamos adoptando y es mucho más amplia que este aspecto en particular.

De hecho, listarse públicamente no es un tema propio de Basilea. La política pública ha cambiado a lo largo de los años.

Tras la negociación del Tratado de Libre Comercio no era un tema, había una restricción para no hacerlo. Después, en la administración anterior hubo algunas voces que proponían la conveniencia de hacerse pública. Me parece que es una decisión que debiera ser propia del modelo de negocios de cada banco y de las definiciones estratégicas de cada institución.

¿Qué es importante del acuerdo?, ¿la modificación del límite de reconocimiento de obligaciones subordinadas que pasaron de 300 millones a 400 millones de unidades de inversión (udis)?

Que ampliando el monto (...) se les dio la posibilidad, sobre todo a los bancos de menor tamaño, de tener acceso a una fuente adicional de capital que se está utilizando en otros países de manera que esto no fuera un elemento que inhibiera el crecimiento.

¿Cuál es su visión sobre el momento que vive México política y económicamente?

Es un momento que, probablemente, no habíamos visto desde la aprobación del Tratado de Libre Comercio, en que hubiera un consenso tan claro y optimista sobre las perspectivas de México.

Eso tiene que ver con los sólidos fundamentos macroeconómicos que se han construido, a pesar de estar en un entorno mundial complejo en los últimos años. México ha sabido construir las bases para un crecimiento estable, pero ése ha sido nuestro problema: que no hemos tenido crecimiento económico.

Me parece que vamos en el camino de lograr un mayor crecimiento económico, que es lo que le hace falta al país, con los logros que se han alcanzado con los tres principales partidos políticos para avanzar en la reforma laboral, la educativa (...) y la reforma de competencia que se están discutiendo.

INICIA LA COMPETENCIA
Nafin sólo dará garantías a las instituciones que ofrezcan condiciones accesibles y tasas bajas a las pymes.
Por Karla Ponce
La administración del presidente Enrique Peña Nieto ya dio el primer paso para transformar la banca de desarrollo a favor de las empresas: las instituciones bancarias concursarán por las garantías que cada año otorga Nacional Financiera (Nafin). Rebeca Pizano Navarro, directora general adjunta de Fomento en la institución, dice que el objetivo no es sólo que más pymes sean atendidas por los bancos, sino que tengan créditos según su actividad, con menores requisitos y a mejores tasas.
El camino —añade— es fomentar la competencia entre los bancos: “Ya no es suficiente con que los bancos hagan la petición de recursos, ahora deberán competir y los que ofrezcan las mejores condiciones van a recibir las garantías del gobierno federal”.
Nafin solicitó a las instituciones bancarias, a través de la Asociación de Bancos de México (ABM), que los requisitos para que las empresas de menor tamaño tengan líneas de financiamiento sean más sencillos para incrementar la inclusión financiera.
“Se pide que simplifiquen la conformación de expedientes y que en el caso de montos menores a 1 o 2 millones de pesos no soliciten garantías reales”, comenta.
Este proceso de gestión de garantías permitirá disminuir al menos dos puntos las tasas de intereses de los créditos, según cifras de Nafin.
Para obtener recursos, los bancos deben asumir una parte del riesgo de los créditos otorgados a las pymes y exponer las condiciones del producto que tendrán en el mercado.
El año pasado, Nafin dio 212,000 mdp en garantías para productos financieros dirigidos a pymes, con este capital 193,000 empresas recibieron créditos.
Este año, el crecimiento estimado es de 10% y la derrama económica en garantías será de 230,000 mdp para apoyar a 210,000 empresas.


CANCHA ABIERTA
Ante la baja penetración financiera en México, la CNBV dice que hay espacio para más bancos.
Por Isabel Mayoral Jiménez
Jaime González Aguadé, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), está a favor de una mayor competencia en el sistema financiero mexicano. El regulador dice que, ante la baja penetración bancaria en México, está analizando la posibilidad de aceptar la entrada de nuevos intermediarios. “Estamos evaluando, todavía en una etapa temprana, la autorización”, señala. “Lo que es una buena señal es que siempre vienen nuevos inversionistas interesados en esa posibilidad”.
Los interesados no sólo buscan operar como un banco, sino colocar Fideicomisos de Bienes Raíces (Fibras) y Certificados de Capital de Desarrollo (CKDES). En México hay 48 licencias de bancos autorizados, 44 están en operación. “Algunos todavía son chicos, pero en la medida en que haya estabilidad y crecimiento en la economía crecerán, competirán y bajarán las tasas en el mercado”.
Más de la mitad de la población utiliza al menos un servicio financiero y 25 millones de personas ahorran a través de una institución financiera, según la primera Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Los dos productos más importantes para el ahorro, a través de una institución financiera, son la cuenta de nómina y la cuenta de ahorro, con 60.5 y 46.6%, respectivamente.
La reforma que viene
Luis Videgaray, secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), ha dicho que México tiene una de las bancas más sólidas del mundo, pero señala que es una de la que presta menos. El crédito al sector privado es de sólo 26% del PIB, mientras que en Brasil supera la mitad y en Chile casi es de 100%, según cifras de la dependencia.
La reforma al sector financiero —dice González—buscará cumplir con los compromisos del Pacto por México para acercar servicios financieros a la población que hoy no tiene acceso de forma eficiente y barata. “Estamos trabajando y evaluando, junto con el Banco de México y la SHCP, qué se tiene que hacer para llevar a cabo las medidas necesarias para que estos puntos del Pacto por México se puedan lograr”, añade el presidente de la CNBV.
Pero dice que no todo merece una revisión en el Congreso y que hay muchas herramientas que pueden revisar el Ejecutivo y la CNBV para la inclusión financiera: procesos, circulares, reservas de los diferentes tipos de crédito y hasta el funcionamiento de los corresponsales bancarios. Cumplir con la propuesta del presidente Enrique Peña Nieto incluye prestar más y mejor: “¿Tasas altas? Dependiendo de qué tipo”, señala González. Los créditos hipotecarios están debajo de 10% y las tasas de las tarjetas de crédito han disminuido, según la comisión. “Para que haya una baja en las tasas de interés (…) tienen que funcionar mejor los sistemas de cobro”, dice.


LA NUEVA BANCA
Por Gonzalo García Crespo
En diferentes apariciones públicas, el presidente Enrique Peña Nieto mostró su visión sobre el sistema financiero. Ésta tiene seis ejes principales:
1. Extender el crédito. Asegurar que el financiamiento apalanque el desarrollo y crecimiento de México. Que éste llegue a más beneficiarios.
2. Impulsar la banca de desarrollo. El énfasis estará en infraestructura, pymes, innovación y creación de patentes. Además busca que la banca de desarrollo tenga una participación “decidida, focalizada y comprometida” en la oferta de crédito del país y que ésta sea de bajo costo. La propuesta incluye flexibilidad para evitar que esté más regulada que la banca comercial.
3. Modificar el marco legal de la banca comercial y de las instituciones de crédito para que presten más y más barato.
• Que la banca privada tenga más garantías para incentivar el crédito, principalmente, a pymes.
• Impulsar la competencia en el sector al abrirle la entrada a nuevos bancos e intermediarios, para fomentar la inclusión financiera.
• Reducir el costo de los servicios financieros.
• Tener una elevada capitalización de la banca.
• Establecer políticas de diversificación de carteras y fuentes de financiamiento.
4. Fijar reglas más claras para el otorgamiento de créditos de la banca comercial a los estados y municipios. El objetivo es evitar que el sobreendeudamiento de algunos de ellos se convierta en un riesgo sistémico para el sistema financiero.
5. Transparencia en el funcionamiento de los productos financieros. Existe una iniciativa para obligar a los bancos a incluir un cuadro comparativo en el estado de cuenta de la tarjeta de crédito que reciben sus clientes.
6. Cambios en bancos extranjeros. Peña Nieto ha dicho que busca que los bancos extranjeros con filiales en México reinviertan sus capitales en el país.
FUENTES: Presidencia de la República, Pacto por México, SHCP, Colegio Nacional de Economistas, Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero, CNBV.

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FUENTES: Presidencia de la República, Pacto por México, SHCP, Colegio Nacional de Economistas, Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero, CNBV.

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