El gran reacomodo

La crisis europea y la lenta recuperación estadounidense obligan a la industria de información financiera a buscar crecimiento en mercados emergentes, dice Peter Grauer, presidente de Bloomberg.
Diego Graglia

El edificio de Bloomberg lp en la avenida Lexington y calle 58 de Nueva York no está nada mal como lugar de trabajo. Varios pisos de ventanas de cristal rodean un patio de entrada en forma de herradura que cruzan hombres y mujeres de traje, identificación al cuello y brazo en "L" con un café en la mano.

Las oficinas principales son un gran espacio abierto de la altura de dos pisos, con toques metálicos y detalles del naranja corporativo de la agencia de servicios financieros y noticias. En el acceso al área de trabajo en el sexto piso, un cartel digital formado por cuatro pantallas de varios metros de ancho y apenas algunos centímetros de altura -como renglones- recibe a quien sale del elevador. Hay pódiums y bancos donde los visitantes esperan al empleado que los recibirá. Éste seguro los llevará primero a un área vecina con góndolas típicas de un súper gourmet, donde hay frutas, cereales, café, sándwiches: todo gratis.

No hay despachos ni cubículos. Como si esto fuera un enorme piso de traders, todo mundo está sentado a una de muchas mesas blancas largas, codo con codo con algún colega, con una o dos pantallas de la famosa "terminal" de Bloomberg delante. El hoy alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, instauró esta cultura de espacios abiertos al fundar la empresa en 1982 -y también la implementó en la augusta sede de la alcaldía, donde instaló su escritorio en medio de los de sus subordinados-.

Ni siquiera Peter Grauer, el presidente de la compañía de más de 15,000 empleados en todo el mundo, se da el lujo de tener una oficina privada. Su escritorio, junto al del CEO Dan Doctoroff, está cerca de la entrada al sexto piso, de frente a los elevadores, en el camino de muchos empleados.

Las juntas se hacen en salas de paredes de cristal. Nadie se puede reunir aquí sin ser visto. La pequeña sala detrás del escritorio de Grauer tiene unos sillones bajos de piel blanca, una mesa de café y una terminal.

La camisa rosa y corbata al tono, las canas no muy cortas peinadas de lado, enmarcan los ojos café y el rostro arrugado y sonriente de 68 años de Grauer, que habla de México y su momento prometedor. El hombre está en una campaña de seducción de los mercados emergentes, en momentos en que las economías establecidas del planeta no le aportan a su compañía el crecimiento acelerado que busca. Hoy, México es una de las historias positivas en el escenario mundial y Bloomberg quiere ser parte de ella, como también quiere crecer en el resto de América Latina, Oceanía, África y Medio Oriente.

"Si te fijas en la manera en que creció nuestro negocio en los últimos cuatro o cinco años y las regiones de mayor crecimiento (...), éste fue en los mercados emergentes -dice Grauer-. (...) Creemos que nuestro crecimiento a largo plazo va a venir de esos mercados y Brasil y México serán dos motores importantes".

Campaña de seducción

La imagen de impecabilidad de Bloomberg y la campaña de seducción de Grauer se despliegan como coreografiadas. Pero, de repente, la imagen se cae al suelo. Literalmente.

Sin provocación, una de las pantallas planas empotradas en la pared frente al escritorio de Grauer, a pasos de la sala de reuniones, se desploma desde más de dos metros de altura. No se rompe de milagro. Un operario llega en menos de tres minutos. Observa el hueco rectangular en la pared, observa la pantalla en el suelo. La recoge y se la lleva. Varios cables quedan colgados, desprolijos, de la pared.

"Quiero que sepas que teníamos todo esto planeado para impresionarte", bromea Grauer. Y sigue su campaña.

Michael Bloomberg fundó su empresa con tres empleados en 1982, luego de que le mostraron la salida en el banco de inversión Salomon Brothers. En 30 años, Bloomberg, la empresa, se convirtió en líder del mercado de información financiera, por encima de un gigante como Thomson Reuters.

Con mucho, la principal fuente de ingresos de la empresa es "la terminal", sus famosas pantallas de datos y análisis financieros, que tienen más de 315,000 suscriptores en todo el mundo. Las representantes de prensa de la compañía se desviven por asegurar que los periodistas las llamen "el Servicio Profesional Bloomberg", pero hasta Grauer las menciona una y otra vez simplemente como "la terminal".

"Representa cerca de 82% de nuestros ingresos totales", dice el presidente.

La industria acaba de superar los 25,000 millones de dólares (mdd) en ventas anuales por primera vez, según la consultora Burton-Taylor, que publica informes periódicos sobre este mercado. La consultora aseguró que Bloomberg tiene 30.82% del mercado -Thomson Reuters la sigue con 29.48%- y logró ingresos de más de 7,800 mdd en 2012.

"Movemos más información en tiempo real en todo el mundo que cualquier gobierno o institución privada que exista -dice Grauer-. Operamos, probablemente, la mayor red privada de comunicaciones". El negocio de Bloomberg no se termina allí. Según Grauer, es una mesa de cuatro patas: datos financieros, análisis, servicio al cliente y medios.

Bloomberg News tiene 2,300 periodistas en 72 países que trabajan de manera global: en marzo, un periodista cubrió desde Singapur la llegada a Brasil de un barco con gas natural licuado salido de Argelia, para lo que pidió declaraciones a la brasileña Petrobras en Houston, Texas. (The Associated Press, la principal agencia noticiosa estadounidense, tiene unos 2,400 periodistas en 100 países.)

Esa presencia periodística no sólo sirve para aportar contenido a las terminales y ofrecer un servicio más a los suscriptores. A través de su cobertura noticiosa -agencia de noticias, canal de TV, revistas y sitios-, la empresa también busca crecer su influencia.

"Nos gustaría ser la organización de noticias más influyente en el mundo de los negocios y las finanzas -dice Grauer-. (...) Pensamos que podemos tener más acceso a personajes noticiosos de todo el mundo. Y nuestro negocio es darle a los suscriptores noticias en tiempo real que, básicamente, afectan los mercados y por lo tanto afectarán su toma de decisiones".

Las patas de la mesa se enredaron un poco en mayo. Doctoroff tuvo que admitir que sus reporteros podían ver cómo los clientes usaban la terminal. Podían saber, por ejemplo, si alguien había sido despedido de una empresa, porque ya no se conectaba.

"Tras reconocer el error, tomamos medidas de inmediato", dijo Doctoroff en un comunicado. Los periodistas se quedaron sin el acceso a los perfiles de clientes. Lo que no quedó claro es cuánto dañó el incidente la imagen de confiabilidad de la empresa.

Crecer en tiempos de crisis

El año pasado no fue un gran momento para los ingresos de la industria de la información financiera, que creció sólo 2.34%, según Burton-Taylor.

"2012 vio un aumento pequeño en el gasto (en el sector) en Estados Unidos, aunque con una mayor debilidad en Europa y signos de una caída del crecimiento en Asia", dijo en un comunicado Douglas B. Taylor, fundador de la consultora. "El crecimiento de los ingresos fue más a causa de aumentos de precios (...) que por el incremento de la demanda".

El Financial Times informó en diciembre que Grauer y el CEO Doctoroff anunciaron al personal que la compañía, pese a un modesto crecimiento, no alcanzaría las metas ambiciosas que se había fijado. Según el diario británico, la empresa esperaba llegar a 10,000 mdd en ventas en julio de 2014.

"En 2013, esperamos seguir teniendo viento de frente en todos nuestros negocios -dice Grauer-, por la presión que sufren los mercados financieros y la industria de servicios financieros en todo el mundo".

Ese contexto obliga a Bloomberg a buscar crecer en las regiones que no eran sus principales mercados, como América Latina.

México -donde Bloomberg tuvo su primer cliente latinoamericano, el Banco de México- es un destino importante en esa estrategia. Grauer visitó el país el año pasado. En marzo, la firma organizó el Bloomberg Mexico Economic Summit, donde tuvo como panelistas a representantes de firmas como América Móvil y Grupo México y a los secretarios de Economía, Ildefonso Guajardo, y de Hacienda, Luis Videgaray. 

La firma aprovechó la ocasión para anunciar un nuevo canal de noticias en sociedad con el diario capitalino El Financiero. Bloomberg había decidido en 2009 dejar de producir TV en otros idiomas, ya que sus iniciativas en español, italiano, japonés y otros "no eran atractivas", según Grauer. En su nuevo modelo, explica, "el socio local es quien pone el contenido al aire y quien carga con los costos".

Su rol de rostro global de Bloomberg lleva a Grauer a dedicar 40% de su tiempo a viajes al exterior y a pasar 475 horas al año en aviones. Pero América Latina es apenas 3% de su negocio global.

"Es importante para nosotros -dice- y lo será cada vez más en el futuro".

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"Hay una frase que (la consultora) McKinsey creó hace unos años: ‘El gran reacomodo' (The great rebalancing). Ese reacomodo es el movimiento de las reservas de monedas mundiales hacia las regiones de mayor comercio y mayor desarrollo económico. Claramente, esas regiones van a ser los mercados emergentes, así que tenemos que estar ahí".

EL EMPRENDEDOR VS. EL IMPERIO FAMILIAR
Bloomberg, fundada por un financiero estadounidense, superó en los últimos años al anterior líder de la industria de información y análisis financiero, Thomson Reuters, la unión de dos grandes compañías de Canadá y Gran Bretaña.
Michael Bloomberg
71 años
Estadounidense
Alcalde de Nueva York desde 2001
Fundó Bloomberg LP en 1982
Se pagó la universidad con préstamos y trabajando en un estacionamiento. Obtuvo un MBA de Harvard. En 1966, entró al banco de inversión Salomon Brothers, donde ascendió hasta dirigir la división de ti. Tras la venta del banco en 1981, lo despidieron. Al año siguiente, lanzó su empresa de información financiera, que hoy es líder del mercado. Como alcalde, es un militante estricto contra las armas de fuego, los refrescos y el tabaco. La prensa estadounidense asegura que evalúa comprar el Financial Times. “Lo compro todos los días”, bromea el multimillonario.
David Thomson
54 años
Canadiense
Presidente de Thomson Reuters
Presidente de The Globe and Mail
Es el heredero de Thomson Corporation, un imperio mediático que arrancó en el siglo XIX e incluye el diario canadiense The Globe and Mail y medios británicos. Desde 2009, preside la compañía creada por la fusión con Reuters Group. Reuters arrancó en 1851, cuando el alemán Paul Reuter llevó a Londres su servicio de noticias financieras a través de palomas mensajeras y el telégrafo. Lanzó en 2010 la plataforma Eikon para competir con Bloomberg, pero este año necesitó una actualización para solucionar problemas de velocidad y performance.


UN EXCELENTE MAL NEGOCIO
Bloomberg no es principalmente una empresa de medios, pero su presencia en el sector —y la influencia política y pública que ésta le da— viene creciendo. Un paso importante fue su adquisición de la octogenaria revista BusinessWeek en 2009. Le sumó el poder de reporteo de sus 2,300 periodistas alrededor del mundo y un diseño irreverente e innovador para volver a darle vida a un título que venía en caída.
Peter Grauer admite que la revista sigue perdiendo dinero (aunque dice que es menos que antes). Pero destaca que su tirada de 900,000 ejemplares y más de cuatro millones de lectores le traen beneficios adicionales: “La meta final es que queremos que se mantenga sola. Pero transmite su reputación a toda la marca y nos ayuda a construir una imagen, en especial más allá de la comunidad de servicios financieros. Nos ha dado acceso a más gente”.
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