Fondos extranjeros aventajan en energía

Se adelantan a los mexicanos y ya están financiando proyectos que surgen tras la reforma energética; el monopolio de Pemex dejó a los fondos nacionales con poca experiencia y organización en el...
euro dolar tipo cambio  (Foto: CNN)
Carlos Martínez

El banco estadounidense de inversión JPMorgan estima que en 2016 la reforma energética detonará hasta 15,000 millones de dólares, el equivalente a la mitad de toda la inversión extranjera directa que México espera para ese año. ¿De dónde vendrán esos recursos? De momento, de fondos extranjeros.

Inversionistas estadounidenses, holandeses y noruegos ya financian a compañías mexicanas medianas del sector.

“La inversión ya se empezó a dar”, dice Juan Duarte, director en México del fondo estadounidense de inversión Advent International, que busca invertir decenas de millones de dólares en compañías mexicanas del sector energético. “Se están trayendo muchas plataformas de perforación, porque las plataformas ya eran muy viejas y no podían operar de la manera más eficiente”.

En cambio, los fondos nacionales apenas están aprendiendo a invertir en estas empresas.

“Creo que en el tema de financiamiento, lo que va a dictar el punto principal son las tasas y la velocidad con la que te den el dinero”, dice Erik Legorreta, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria del Petróleo (Amipe), que agrupa a 2,000 pequeñas prestadoras de servicios petroleros.

“Yo podré querer que sea un financiero mexicano, pero si no me responde, pues cómo voy a hacerle”.

La reforma energética hará que surjan nuevas petroleras en México. Sin embargo, la mayoría podría ser de capital extranjero si los fondos nacionales no se organizan para ofrecer el financiamiento necesario.

“Una de las ventajas que van a traer las empresas extranjeras es el capital”, dice Legorreta. Por ello, su asociación reclama que las leyes secundarias que desarrollarán los detalles de la reforma energética recojan “el mecanismo de una coinversión mínima mexicana”, de al menos 30% del total.

Pero después de más de siete décadas de monopolio energético de Pemex, los fondos nacionales tienen poca experiencia en el sector.

“Ellos (los extranjeros) vienen con esquemas de financiamiento muy armados, muy diseñados, los cuales han estado operando desde hace 30 años”, dice Legorreta. “Nosotros no”.

Malinchismo obligado
Una parte reciente del negocio de Constructora y Perforadora Latina (CP Latina) es la renta de plataformas petroleras a Pemex. En abril de 2013, la empresa mexicana compró su primera instalación marina: La Santa María. Cuando CP Latina buscaba financiamiento para adquirir su segunda plataforma, decidió acudir a un fondo noruego especializado en el sector energético.

“Para la compra de activos, como es el caso de la plataforma, sí tenemos que acudir a la banca internacional”, dice Antonio Acuña, director general de plataformas de la empresa.

El procedimiento con los bancos que operan en México, dice el directivo, “quizá porque no han tenido presencia en este tipo de proyectos”, es más tardado y complicado que con las entidades noruegas, británicas y asiáticas.

“Lo primero que necesitas (en México) es llegar con tu contrato (ante los bancos), mientras que con otros tipos de financiamiento fuera del país no necesitas el contrato”, explica Acuña.

“Pero cuando ya tienes un contrato, tienes 30 días para ejecutarlo”, comenta Legorreta. “Si te van a autorizar el préstamo en 90 días, realmente ya no me sirve”.

Por ello, las empresas nacionales del sector energético, que hoy prestan servicios a Pemex y que en el futuro podrían operar por su cuenta, buscan el dinero en el extranjero.

Grupo Diavaz es una compañía mexicana que trabaja campos maduros, presta servicios de mantenimiento a plataformas y tiende ductos submarinos.

Hasta el cierre de la edición del 1 de marzo de Expansión, los directivos de la compañía trataban de conseguir financiamiento en Holanda para el barco que construyen en alianza con la holandesa Oceanteam. El buque ayudará a la empresa a instalar ductos subacuáticos.

Y no sólo buscan financiar
Hay fondos extranjeros que no se limitan a financiar las compras de las compañías. También quieren participar en su gestión.

El estadounidense Evercore, que en México es dirigido por el ex secretario de Hacienda Pedro Aspe, posee 20% del capital de la división de Diavaz que se dedica a la exploración y producción de hidrocarburos. Este negocio será el beneficiado por la reforma, dice Luis Vázquez, quien junto con su hermano fundó esta compañía hace 41 años.

Oro Negro, una empresa mexicana que compra plataformas petroleras para después rentárselas a Pemex, es otra firma propiedad de instrumentos de inversión. Se fundó en 2012 con dinero de los fondos Ares Management, de Estados Unidos, y Axis Capital, de México. La empresa estatal de inversión de Singapur, Temasek, también aportó capital.

Actualmente, Oro Negro posee dos plataformas autoelevables (ambas construidas por la singapurense Keppel), y ya ordenó seis más.

Otro caso es el de la noruega Seadrill. En febrero de 2014 anunció la creación en México de la compañía SeaMex, en asociación con el fondo estadounidense Fintech Advisory, del inversionista regiomontano David Martínez.

Éste amasó una considerable fortuna comprando deuda corporativa de firmas en quiebra y vendiéndolas por una ganancia, y ya posee una participación en una empresa energética en Argentina.

La nueva compañía que el financiero creó con Seadrill se dedicará a rentarle plataformas a Pemex. La empresa noruega ya firmó en 2013 un contrato de entendimiento con Pemex Exploración y Producción para rentarle cinco plataformas por 30 años. Los contratos sumarían 1,800 mdd.

La compañía de inversión PetroRock Energy también quiere meter dinero en una empresa mexicana. Esta firma con sede en Nueva York ya financia a petroleras africanas, canadienses y estadounidenses.

“Estamos conversando con dos o tres compañías que buscan capital de desarrollo, no sólo para ser mejores compañías de servicios, sino para pasar a la siguiente etapa”, señala Eliecer Palacios, fundador y director de la firma.

Palacios no quiere adelantar los nombres de las compañías que tiene en la mira, pero admite que le gustaría invertir en una que opere en campos maduros. También busca una que trabaje en aguas someras.

Y los mexicanos...
Los inversionistas mexicanos son más cautelosos con su dinero. Pero algunos ya están casi listos.

Navix, por ejemplo, es una sociedad financiera nacional fundada por el fondo mexicano Axis Capital, los estadounidenses Eton Park y Stark Investments y el banco Citi Group. Navix pretende invertir en el corto plazo unos 2,000 mdd en el sector energético en México, según su presidente, Carlos Williamson.

El fondo busca prestar dinero a contratistas del sector energético sobre un proyecto ya asignado. “Nuestro nicho son las empresas locales que tienen menos acceso a capital”, dice Williamson. “El financiamiento más grande que hemos dado fue a una empresa texana que vino acá y le dio servicio a Pemex con equipos de perforación marina”.

Navix financió con 1,088 mdp a TETSA, una empresa especializada en transporte y recolección de residuos derivados de la perforación y el mantenimiento de pozos petroleros. También prestó 380 mdp a Grupo Vordcab, fabricante mexicana de equipos para sistemas artificiales de producción de petróleo y compresión de gas natural.

“Navix tiene una fórmula interesante, ya que se involucra en el negocio”, dice Legorreta, de la Amipe. “Sin embargo, se requieren más fondos de este tipo”.

Por otro lado, un grupo de empresarios mexicanos, entre los que destacan ex funcionarios del gobierno federal, está por lanzar un fondo que financiará proyectos de infraestructura, entre ellos, algunos del sector energético. Sólo esperan la autorización de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores para hacer público el proyecto.

El ex presidente Vicente Fox ayuda a otro grupo de empresarios a recolectar 500 mdd para crear un fondo de inversión que financiará proyectos y empresas energéticas.

Por su parte, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) diseña un instrumento bursátil para que los inversionistas puedan financiar proyectos de infraestructura energética. El instrumento funcionaría como los Fideicomisos de Infraestructura y Bienes Raíces (Fibras), que se encargan de rentar y administrar un portafolio de bienes inmuebles.

También hay entidades financieras que se están preparando. De 48 proyectos que evalúa para 2014 Banco Interacciones, 22 tienen que ver con energía, dice Gerardo Salazar, su director general.

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Según explica, tiene un esquema de financiamiento que no exige de antemano el contrato firmado con Pemex. “Le llamamos financiar el capital de trabajo: financiar trabajos iniciales para ejecutar un proyecto independientemente de si tiene o no un contrato”.

(Con información de Jorge Cisneros y Norma Jiménez)

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