El ‘romance’ detrás de la alianza Alcántara-PRISA

Roberto Alcántara cuenta la historia de su inversión. Niega tener interés en tercera cadena de TV; sobre las críticas a su aerolínea VivaAerobús responde: “El glamour no le sirve al pasajero”.
roberto alcantara  (Foto: Alfredo Pelcastre/Mondaphoto)
Carmen Murillo
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

(NOTA DEL EDITOR: Ésta es la tercera y última entrega del reportaje publicado por Expansión en su edición del 24 de octubre. Las anteriores entregas: Roberto Alcántara, ¿el empresario del sexenio? y Roberto Alcántara: de la tortilla, al autobús y los aviones)

El dueño de VivaAerobús, Roberto Alcántara, dice en entrevista que está leyendo Anna Karenina, de León Tolstói: “Soy un poco o un mucho romántico, la verdad”. Por eso, explica, su acercamiento a PRISA, el grupo español de medios de comunicación en el que invirtió en julio de 2014, y a Juan Luis Cebrián, presidente ejecutivo de esa empresa, fue como un noviazgo.

Alcántara también preside la compañía de autobuses Grupo IAMSA, que domina casi 24% del mercado de viajes por autobús. Como objetivo de negocio se planteó comprar contenido multimedia para los camiones.

Una de sus innovaciones fue implantar pantallas individuales en cada asiento de los vehículos de ETN. “Traemos películas, series, traemos noticieros, cápsulas, documentales, música”, dice a la revista Expansión del 24 de octubre, cuya suscripción está disponible en el Kiosco Digital de Grupo Expansión.

Por eso se acercó a PRISA, propietaria del diario El País. “Como ellos tienen televisión y radio y periódicos y todo eso, pues dije: ‘Yo creo que podemos hacer sinergias que generen interés’”.

Primero, amigos

El encuentro con Cebrián evolucionó hacia algo más. Cuando el español viajaba a Nueva York, avisaba al mexicano y quedaban para verse. Luego lo invitó a la presentación de la edición de El Paísen Brasil. “Tuve oportunidad de conocer a gente muy interesante”, dice Alcántara. También viajaron juntos a Argentina.

En estos encuentros, Alcántara y Cebrián platicaban de negocios y de los proyectos de PRISA, sin acordar nada concreto.            

“Esto surgió de una manera tan sorpresiva, tan afortunada”, dice el empresario 74 en el ranking de Los 100 Empresarios más Importantes de México. “Haciéndonos amigos, empezamos a ‘noviar’ sin darnos cuenta. Por lo menos yo no me había dado cuenta”.

El 24 de febrero de 2014, el empresario se incorporó como consejero independiente de PRISA y miembro de su Comisión Delegada. Casi cinco meses después, invirtió 100 millones de euros, casi 1,700 millones de pesos y aumentó su participación hasta 9.3% del capital del grupo español.

Es el máximo accionista individual. Pagó 40% más del precio promedio al que cotizaron las acciones en los tres meses anteriores.

El empresario ya había intentado entrar a medios de comunicación, dice el presidente del Comité de Planeación y Finanzas de Grupo IAMSA, Hugo García Blake, cuando hace unos años mostró interés por comprar el diario mexicano El Economista junto a los hermanos Anuar y Luis Maccise.

Éstos dirigen Grupo MAC Multimedia, una compañía de prensa, radio y televisión, y los rumores también los relacionan con el Grupo Atlacomulco.

¿Y la tercera cadena de TV?

En 2013, PRISA firmó un acuerdo con los Maccise para intercambiar contenidos. Grupo MAC es una de las compañías interesadas en acudir a la licitación de la tercera cadena de televisión en México. Alcántara dice que él y los Maccise son grandes amigos, pero que no tienen inversiones juntos: “No, yo no tengo interés. (...) Hace años que no veo la tele”.

PRISA está en 22 países, la mayoría de América Latina. En México tiene las emisoras W Radio, Los 40 Principales y la Ke Buena, entre otras, junto con Televisa y Grupo Radiorama. También tiene la editorial líder de libros de texto Santillana.

“Siempre me había llamado la atención el tema de los medios —dice Alcántara— (...) Es muy útil para formarnos, para actualizarnos, para tener mejor conocimiento de quiénes son nuestros gobernantes, qué proyectos tienen, hasta dónde son buenos para nosotros”.

PRISA por nuevos mercados

La entrada del empresario supone una nueva etapa para el grupo español, que lleva varios años con problemas financieros. El grupo estimó su deuda financiera a finales de 2013 en 2,560 millones de euros. Ese año perdió 85 millones de euros. La empresa desinvirtió en varios sectores para reducir la deuda. 

“Hay que buscar nuevos mercados, y la audiencia de PRISA es ya más internacional que española. (...) Latinoamérica va a ser el principal mercado de expansión en radio, prensa y editorial”, dice Guillermo Santos, director de Grupo I-Capital, una firma de asesoramiento financiero de España. 

Alcántara confía en el futuro de la empresa y ve posibilidad de crecimiento en América Latina y México, aunque no especifica en qué segmentos. “Es una hermosísima oportunidad (...) No me hubiera metido si no lo viera como un negocio”.

También logró volar... y a bajo costo

Frente al escritorio de Roberto Alcántara, hay una foto suya abrazado a Tony Ryan, fundador de Ryanair y su socio en VivaAerobus. Es la única foto en la oficina donde aparece con un socio, pues el resto son familiares. No parece que las negociaciones entre ambos hayan sido difíciles.

“(Alcántara) es un negociador duro. No todas las reuniones fueron como estar en un cumpleaños”, recuerda Declan Ryan, socio director de Irelandia, dueña de Ryanair, e hijo de Tony Ryan, fallecido en 2007.

Hace unos 10 años, Alcántara llevó una idea al consejo de IAMSA: traer el modelo de aviación de bajo costo a México. “Nos dimos cuenta de que nosotros éramos brutalmente vulnerables a la industria de la aviación (de bajo costo)”, dice el empresario.

El grupo negoció con empresas como Air Canada, la estadounidense JetBlue Airways y la inglesa Easy-Jet. En las conversaciones con esta última, que no fructificaron, los ejecutivos de IAMSA conocieron a Mike Szücs, entonces director de Operaciones de esa empresa, y que luego se sumaría a VivaAerobus. Éste les comentó que Ryanair buscaba socio en México.

García Blake negoció la asociación durante varios meses con Maurice Mason, agente de la aerolínea irlandesa, que antes ya se había reunido con Pedro Aspe, de Volaris, y Miguel Alemán, de Interjet.

“Por mucho, la mejor opción era Roberto (...) Lo que ves en él es lo que hay, es una persona muy directa”, dice Ryan. “Entendía el bajo costo y la distribución que los autobuses podían hacer a las aerolíneas”.

Y nació VivaAerobus

VivaAerobus nació con una participación de 51% de Grupo IAMSA y 49% de Irelandia. Comenzó a operar en noviembre de 2006 con dos rutas entre Monterrey y Tijuana. Hoy tiene cerca de 13% del mercado aéreo mexicano y es la cuarta aerolínea del país, con unos cuatro millones de pasajeros al año.

La compañía tiene el costo por asiento más bajo del sector en México. “La aviación era un medio de transporte para las élites —dice Alcántara— (...) Cuando nosotros empezamos a operar, 70 u 80% de nuestros pasajeros nunca habían volado”.

La participación de las aerolíneas de bajo costo ha tenido una penetración enorme en el país, dice Enrique Beltranena, CEO de Volaris, una aerolínea que empezó a operar en 2006 con un modelo de precios competitivos. “La estrategia de Roberto es extraordinaria (...) y lo que hace es reafirmar que la estrategia de Volaris es la correcta”.

Su modelo busca complementarse con IAMSA. Las terminales de autobuses de la compañía venden boletos para la aerolínea, y al revés. La aerolínea vende 12% de sus boletos en las estaciones de camiones. “La visión que tenemos, dice Juan Carlos Zuazua, CEO de VivaAerobus, es que a todos los pasajeros de IAMSA, al llegar a una central de autobús, les sea tan sencillo comprar un boleto de avión como una hamburguesa de McDonald’s”.

VivaAerobus puede ofrecer precios bajos porque reduce los servicios al pasajero. Esto genera críticas. Es la segunda aerolínea con más quejas ante la Profeco, el defensor de los derechos del consumidor, aunque resuelve 96% de ellas.

“El glamour (...) no le sirve al pasajero”, dice Alcántara. “Cuando dicen: ‘Es que debemos estar más cerca de la gente’. ¿Pues qué quieres? ¿Mandarle besitos o qué?”.

La expansión de rutas avanza

“El güero”, que ahora tiene el cabello blanco, se expandió en los últimos años hacia otros dos negocios de transporte.

En 2008, a través de la empresa Omnitren, de IAMSA, empezó a operar el tren Suburbano de la Ciudad de México, en asociación con la española CAF. Y en agosto, al frente de un consorcio de tres empresas, ganó la licitación para operar el sistema de telepeaje en autopistas de cobro, conocido como IAVE.

El concurso fue polémico. Diputados del PAN y del PRD acusaron al gobierno de dar la licitación al empresario gracias a sus buenas relaciones con la presidencia. Pero nadie impugnó la decisión. “Fue transparente”, replica Alcántara.

El empresario quiere crecer en ferrocarriles. En octubre DE  2014, anunció su intención de acudir a la licitación para operar el tren de pasajeros que el gobierno federal planea desarrollar entre México y Querétaro.

La empresa china Railway Construction Corporation fue anunciada como la ganadora el 3 de noviembre; sin embargo, apenas cuatro días después el gobierno federal anunció que le retiraba el contrato.

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(Con información de Wendy Selene Pérez, Norma Rodríguez, Cristina Nieto, Jaqueline Tavera, Raúl Martiarena, Enrique Hernández, Jessica Bigio y Cinthya Bibian)

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