¡A volaaaaaar!…

La mexicana TAM desarrolla helicópteros personales, el RocketBelt y la gasolina del futuro.
Vicente Gutiérrez

Volar atados a cohetes como en Los Supersónicos no será una realidad en  2050, pero sí en un futuro mayor. Desde 2000, Juan Manuel Lozano, director de Tecnología Aeroespacial Mexicana (TAM), diseña un aparato volador al que bautiza como RocketBelt (aeronave personal) y que le ha costado varias costillas rotas y algunos rasguños.

Si hoy las horas de tráfico hacen pensar en la necesidad de transportes personales que no dependan de vialidades, quizás en el futuro el deseo se convierta en reclamo.

Carlos Ghosn, CEO de Nissan y Renault, pronosticó que, en 2050, habrá el cuádruple de autos en el planeta. Si su pronóstico se cumple, 16 millones pisarán (que no rodarán) las 25,000 vialidades capitalinas actuales.

Lozano descarta que su RocketBelt y sus helicópteros sean una alternativa de transporte personal. “Son máquinas difíciles de maniobrar y muy pesadas, pero en el futuro podría cambiar”.

En su taller de Cuernavaca trabaja rodeado de prototipos, cables, y armazones. Sobre un estante hay sustancias explosivas en un garrafón de agua. Y en una de las paredes laterales pende un RocketBelt rosado.

Despreciado en México por la comunidad científica, pero con mucho trabajo en el extranjero, Lozano es un autodidacta. El inventor asegura que “en México ni saben que somos líderes en esta tecnología a nivel mundial”.

Reconoce que él no inventó el RocketBelt, pero sí desarrolló una máquina económica que produce peróxido de hidrógeno, el combustible que impulsa los cohetes, con una pureza de 90%, que “será la gasolina del futuro”.

Por ahora, sus RocketBelt sólo formarán parte de shows y campañas publicitarias, negocio en el que Lozano incursionará a partir de 2009.

Piloto comercial de carrera, dice que aún tiene un montón de ideas para desarrollar máquinas y aparatos para el futuro: la generación de la luz inalámbrica por alta frecuencia, autos que utilizan agua de mar y jets personales (o JetBelts) impulsados por miniturbinas en lugar de cohetes, que no contaminan, producen oxígeno y su motor nunca necesitará mantenimiento.

También desarrolla microhelicópteros y un auto que usa peróxido de hidrógeno, mucho más barato que el petróleo. “No soy un genio. Sólo soy un poco más terco que otros”, señala.

Lozano presume su invento más reciente, ignorado –dice– por Pemex. “Es una máquina de inyección de vapor saturado a alta temperatura, para limpiar pozos petroleros”.

La paraestatal compró el servicio a una empresa estadounidense y “que ahora va a darle servicio a precios muy altos”, asegura el inventor.

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