Casa responsable y ahorrativa

Invertir hoy en algunos cambios en la casa puede disminuir el gasto y afectar menos el ambiente
María Elena Medina

Después de ver la película Una verdad incómoda, muchos simpatizan con la preocupación de Al Gore por el cambio climático. Algunos se sienten los más ecologistas y, sin embargo, días después, todo sigue igual en casa. Será raro aquel que cambie sus focos incandescentes por unos ahorradores, y más el que mande instalar un calentador solar de agua en su azotea. Será prácticamente inexistente el que, comprometido hasta el tuétano con la causa ecológica, se mude a una casa de arquitectura bioclimática.

Pero después de leer esto quizá se convenza de dar los primeros pasos para hacer algo al respecto, como comprar una vivienda sustentable o adaptar la que ya tiene. Su bolsillo y el planeta saldrán beneficiados, porque se podría ahorrar un mínimo de 30% en el consumo de energía eléctrica y 50% en el de gas, y al mismo tiempo evitaría la emisión a la atmósfera de cientos de kilogramos de dióxido de carbono, gas responsable en 60% del efecto invernadero.

De la energía que se consume en el país, 16.5% corresponde al sector de la vivienda, y como en México 75% de la energía proviene de la quema de hidrocarburos, cualquier ahorro en los hogares tendrá beneficios en el medio ambiente.

Otra forma de vivir
La casa de César Ulises Treviño en Monterrey está pintada con pintura ecológica, libre de tóxicos, que se caracteriza porque no emite ningún olor al aplicarla y en el bote dice cero COV (compuestos orgánicos volátiles). Las ventanas tienen vidrios ‘inteligentes’, pues son dobles, con una película de baja emisividad que permite que entre la luz natural pero el calor no traspase. El calentador está apagado de abril a septiembre porque los paneles solares hacen todo el trabajo de calentar el agua. La duela de los pisos es de madera cosechada con certificación sustentable. Todas las llaves de agua y los excusados son ahorradores, con dos tipos de descarga según la evacuación, y las lámparas son fluorescentes de última generación. Los electrodomésticos, como el refrigerador, la lavadora y el televisor, son de bajo consumo, y todos los aparatos que, aun apagados, siguen chupando electricidad si no se les desenchufa, están conectados a timers o cronómetros que les cortan la energía. Los sistemas de aire acondicionado son eficientes y usan gases refrigerantes que no serán tan nocivos para la capa de ozono cuando sean desechados. Además, ya trabaja en un techo verde, un jardín en la azotea.

Treviño es presidente del Consejo Mexicano de Edificación Sustentable y fundador de la empresa Bioconstrucción y Energía Alternativa. “En casa del herrero”, parafrasea, “azadón de hierro”. Treviño no mandó construir su casa, sino que se limitó a acondicionarla.

Cuando el diseño de una casa no es sustentable, señala David Morillón, investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM, puede compensarse con adecuaciones, tecnología y equipamiento. De acuerdo con la Comisión Nacional para la Vivienda (Conavi), una casa mal diseñada para un clima cálido puede tener un consumo adicional de 1,000 kilowatts hora al año, lo que representa alrededor de 300 litros equivalentes de petróleo y 600 kilos de dióxido de carbono liberados a la atmósfera de manera innecesaria.

En México, el desarrollo de vivienda con diseño bioclimático y uso de energías renovables y eficientes está todavía en una etapa ‘verde’, ya que aún no se cuenta con los profesionales, ni los estudios, ni las regulaciones o estándares necesarios. Sin embargo, ya empieza a haber proyectos en distintos niveles.

En junio arrancó la entrega de hipotecas verdes en todos los productos de crédito Infonavit, que incluyen un monto adicional de alrededor de 10,000 pesos para adquirir casas o departamentos, desde 180,000 hasta 1.8 MDP, que cuenten con dispositivos y tecnología de ahorro de agua y energía. Este monto extra alcanza para focos y llaves ahorradoras, así como calentador solar, y genera ahorros para los usuarios que van de 200 a 250 pesos mensuales, de los cuales entre 80 y 90 pesos se utilizan para cubrir la parte adicional del crédito, y queda un remanente de 150 pesos para el acreditado.

Astrid Bolbrugge, de la coordinación técnica del Infonavit, explica que la hipoteca verde para viviendas con eficiencia energética es la fase inicial para avanzar de forma gradual a que todos los créditos que se originen estén vinculados a viviendas sustentables. “El interés de los derechohabientes y de los desarrolladores por las hipotecas verdes hará que el mercado de la construcción y los proveedores de equipos ahorradores de energía y agua reciban la derrama económica de los créditos Infonavit”, señala la funcionaria.

La constructora Urbi anunció que construye en Tijuana el proyecto de la primera ciudad sustentable del país, Valle de las Palmas, mientras que la Comisión de Cooperación Ambiental del Tratado de Libre Comercio planea dar, a finales de 2007 o principios de 2008, un informe sobre las oportunidades y retos para la edificación sustentable. Desde el gobierno, la Conavi evalúa el impacto energético, económico y ambiental en cerca de 5,000 viviendas en climas extremosos. En este programa piloto participan los desarrolladores Alta Homes, Bracsa e Urbi, así como los institutos de vivienda de Nuevo León y Tamaulipas. De acuerdo con Morillón, de la UNAM, los resultados se usarán para diseñar normas y regulaciones de construcción, incluido el nuevo código de edificación sustentable.

Más eficiente, menos gasto
Odón de Buen, presidente de Energía, Tecnología y Educación (Ente), asegura que las mayores posibilidades de reducir el gasto por consumo de energía están en los hogares que no tienen tarifa subsidiada. “El promedio de consumo para una casa en tarifa DAC (doméstica de alto consumo) debe estar como en 7,000 kilowatts hora al año, o sea, 4.2 toneladas de dióxido de carbono emitidas a la atmósfera”, asegura el también ex director general de la Comisión Nacional de Ahorro de Energía (Conae).

Tan sólo con reemplazar las lámparas incandescentes por fluorescentes y deshacerse de un refrigerador con más de 10 años, esa cantidad de emisiones de dióxido de carbono se puede reducir hasta en una tonelada por año. Y aunque de entrada representan una inversión, se pagan solos en poco tiempo por los ahorros que significan. “Es más rentable que una lámpara sea ahorradora. Si no, le está regalando el dinero a la Comisión Federal de Electricidad”, señala De Buen. Eso sin contar los kilogramos de dióxido de carbono que pueden evitarse. Un kilowatt hora de electricidad es lo que consume un foco de 100 vatios prendido durante 10 horas, generando cerca de 600 gramos de dióxido de carbono. Así que es fácil imaginar lo que se deja de contaminar con lámparas que gastan la sexta parte que los focos incandescentes.

En cuanto al refrigerador, el electrodoméstico que más electricidad gasta en una vivienda, De Buen afirma que los nuevos consumen entre 400 y 600 kilowatts hora, menos de la mitad que los que tienen más de ocho años, además de que usan refrigerantes menos dañinos para la atmósfera al haber cambiado de clorofluorocarbonos (CFC) y halones, a hidroclorofluorocarbonos (HCFC). En tarifa DAC, un refrigerador nuevo de 15 pies cúbicos puede generar ahorros de entre 1,000 y 1,500 pesos anuales y en cuatro años se recupera la inversión. Al comprar televisores, lavadoras y equipos de aire acondicionado se recomienda revisar las etiquetas amarillas para comparar su eficiencia. De Buen advierte que es mejor no adquirir aparatos usados: “Pueden estar comprando una cuentota eléctrica”, advierte. Sobre las secadoras de ropa señala que las que sólo usan electricidad son más dañinas para el medio ambiente que las de gas, y lo mejor es tenderla al sol.

Otro desperdicio importante de electricidad está en los ‘vampiros’, aparatos como la televisión, el minicomponente, el microondas, el cargador del celular, que siguen chupando electricidad cuando, supuestamente, están apagados. Estos pueden representar aproximadamente 8% del recibo.

En las zonas de clima extremoso del país, el aire acondicionado es lo que más consume energía eléctrica y el gasto puede combatirse por dos vías: la primera es aislar el techo de la casa, y la segunda, utilizar aparatos eficientes.

El consumo de energía eléctrica también puede reducirse si desde la planeación de la casa se toma en cuenta la orientación. Tania Rodríguez, arquitecta del despacho Taller de Orientaciones Ambientales (TOA), cuenta que se ha encontrado con proyectos que, por no considerar por dónde sale el sol, pueden necesitar que se prendan los focos 80% del día.

Cuando calienta el sol
Álvaro Lentz abre la llave de una tubería en la azotea de su departamento, en Colonial Iztapalapa, y el agua brota humeante. Un calentador solar de tubos evacuados, de dos metros por dos y una capacidad de 215 litros, calienta el agua hasta una temperatura de 70 grados centígrados, capacidad sobrada para que los cuatro miembros de la familia se den un buen baño.

Gracias a este sistema, la cuenta de gas que pagó en abril fue de sólo 48 pesos, mientras que la de sus vecinos, que también son cuatro, fue de 223 pesos; casi cinco veces más. Hace dos años, en el mismo mes, cuando todavía no habían instalado el calentador solar y únicamente eran dos, consumió 11 metros cúbicos de gas, y este año, con dos niñas en la familia, sólo gastó 2.8 metros cúbicos. Lentz, tesorero de la Asociación Nacional de Energía Solar (ANES), asegura que no instaló el equipo para ahorrarse dinero, “sino culpas”. Hoy emite la cuarta parte de dióxido de carbono a la atmósfera que hace dos años.

Mecánico electricista con doctorado en energía, este profesor de la Universidad de la Ciudad de México instaló él mismo su calentador. Invirtió 12,000 pesos y se ahorró 3,000 de la instalación. Como un calentador solar no es barato, ahora organiza tandas en su colonia para que los vecinos compren los suyos, y él los coloca.

Según Morillón, es increíble que México tenga tres o cuatro veces más energía solar que Austria y sólo ocho metros cuadrados de paneles solares por cada 1,000 habitantes, mientras que el nublado país europeo tiene 240.

Odón de Buen, de Ente, recomienda los de placa plana de cobre más que los de tubos evacuados, que si bien son más eficientes pueden ser de baja calidad porque proliferan los equipos chinos que no garantizan su duración. “Hay chino bueno y chino malo”, defiende Lentz, ya que su equipo es de ese origen. En todo caso, hay que pedir una garantía y asegurarse de que el instalador tenga suficiente prestigio para instalarlo correctamente.

Entre los calentadores de gas, es preferible uno de paso que uno de tanque, y mejor si tiene encendido electrónico, porque los que tienen piloto consumen energéticos todo el tiempo.

Tanto las construcciones como la tecnología con ahorro de energía tienen un sobrecosto que puede ir de 5 a 20%, pero el plazo de retorno es menor de cuatro años gracias a los ahorros en energía. Jorge Calvillo, director del Taller de Diseño Ecológico (que ha construido vivienda sustentable en Malinalco), señala que se ha calculado que los costos de operación de una vivienda pueden reducirse hasta 80% a lo largo de los años, gracias a menores consumos de electricidad y gas, o a un mejor uso del agua.

Además, conforme aumente la demanda se espera que los precios de la tecnología bajen. Eso ha sucedido con las lámparas ahorradoras, las plantas tratadoras y los dispositivos ahorradores de agua. “Van a bajar los precios como se han reducido los de celulares y videocaseteras”, augura Morillón.

Escoger una casa que no contamine es tan importante como decidir dónde vivir, ya que el transporte consume más de 40% de la energía total y, por ende, es lo que más afecta al ambiente.

“Me causa mucha gracia que la gente que tiene carrotes esté muy preocupada por hacer ejercicio”, señala Odón de Buen, presidente de Energía, Tecnología y Educación. Para ahorrar emisiones de dióxido de carbono sugiere utilizar lo que él llama “transportación híbrida”, es decir, combinar el uso del automóvil con otro medio como el transporte público. “Lo primero que tiene uno que hacer es depender menos del auto, yo sé que usar el transporte público para gente de nuestra clase social y prestigio...”, no termina la frase y esboza una sonrisa para agregar: “No hay que tenerle tanto miedo al transporte público”. No sólo se puede ahorrar gasolina, sino también en estacionamiento y tiempo, además de multas por hablar por celular al ir conduciendo. Si ha leído hasta aquí, le importa el planeta e invertirá en salvarlo. Si compra una casa, ya no pensará sólo en los acabados; si va a cambiar de auto, será determinante cuántos kilómetros le dará por litro. Hoy es opcional, mañana…

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