Lo que me espera

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A pesar de haberse resuelto la crisis política tras la elección presidencial, Felipe Calderón aún enfrenta grandes desafíos para la gobernabilidad: un mandato débil, una posición minoritaria en el Congreso, la polarización política entre los simpatizantes del PAN y del PRD en franjas geográficas y de ingresos (norte rico versus sur pobre), y la estridente oposición de Andrés Manuel López Obrador. Hoy Calderón trabaja para congregar a una mayoría estable en San Lázaro, ya que está en juego la aprobación de la agenda legislativa donde esperan las reformas económicas.

Sin embargo, no será fácil mantener las alianzas con socios inconstantes, y aun suponiendo que habrá acuerdos al comienzo de su gestión, es probable que la gobernabilidad empeore en los próximos años.

El compromiso constante con una política fiscal y monetaria ortodoxa ayudará a consolidar la credibilidad de todas las medidas que se adopten y garantizará la estabilidad macroeconómica.

En gran medida las reformas impositivas, energéticas y laborales ayudarían a resolver los problemas de competitividad del país y darían respuesta a una crisis amenazante en Pemex, garantizarían la sustentabilidad fiscal a largo plazo y elevarían las tasas de crecimiento del PIB por encima de los lentos niveles registrados durante el gobierno de Vicente Fox.

A medida que se desacelera la demanda local y de las exportaciones, se proyecta a mediano plazo un crecimiento real del PIB de 3%. Si bien la demanda local jugará un papel cada vez mayor en el crecimiento, ayudada por la profundización del crédito, el desempeño general seguirá estando estrechamente ligado al ciclo económico de Estados Unidos.

Las remesas de los trabajadores en el extranjero seguirán siendo una fuente fundamental de apoyo para las cuentas en el exterior al ampliar el superávit, que ayudará a contrarrestar el creciente déficit comercial.

Pronóstico a dos años
• Política internacional
Es poco probable que las relaciones con el gobierno de George W. Bush comiencen con el pie derecho después de la decisión de éste de lograr el proyecto del muro fronterizo. Por enfocarse en ello, se dejaron de lado los proyectos de leyes propuestos a principios de este año (inicialmente apoyados por Bush) que hubieran formalizado los flujos migratorios con un programa de trabajadores invitados. Este tema es de gran importancia para la economía mexicana. Si bien las relaciones con Estados Unidos seguirán dominando la agenda, Felipe Calderón parece ansioso por reforzar lazos con América Latina, que nunca fue una prioridad para Vicente Fox.

• Política económica
Existe un amplio consenso político sobre los beneficios de contener la carga de la deuda pública y controlar la inflación, y de esta manera consolidar la estabilidad macroeconómica de la última década. Hay menos consenso sobre la serie de reformas estructurales propuestas por Fox y con certeza serán abordadas por Calderón para ayudar a resolver las debilidades en el terreno de las políticas. El sistema impositivo es intrincado y está caracterizado por la evasión; las regulaciones para el mercado laboral son complejas e inflexibles y se entorpece a la empresa privada con una débil política de competencia. Las reformas en los sectores energético y laboral ayudarían a resolver los problemas de competitividad, así como la amenaza de una crisis en Pemex, garantizarían la sustentabilidad a largo plazo de las finanzas públicas y aumentarían las tasas de crecimiento del PIB por encima del los niveles aletargados registrados durante el anterior sexenio.

Política fiscal
El superávit fiscal subió casi 40% en los primeros nueve meses de 2006, gracias a que los precios del petróleo se ubicaron muy por encima de la presunción hecha en el presupuesto de 36.5 dólares el barril. Aun considerando una aceleración temporal del gasto y una desaceleración de los ingresos del petróleo y de otras fuentes, se proyecta un superávit fiscal para 2007 de aproximadamente 1% del PIB. Las finanzas públicas van a volver al déficit a partir de este año, ya que los ingresos caerán de sus valores más altos de 2006, pero el déficit será modesto. Sin embargo, existen algunas debilidades subyacentes que hoy están ocultas gracias a los altos precios del petróleo. Una reforma aprobada en 2006 traerá mejoras en el manejo fiscal al introducir un marco de planificación a mediano plazo conjuntamente con un fondo de estabilización para ahorrar los abundantes ingresos del petróleo y para facilitar la política fiscal en los años de precios bajos. Sin embargo, todavía no se ha encarado la debilidad en la recaudación no procedente del oro negro. Estos puntos débiles se harán más evidentes a mediano plazo, si se reduce la producción y el precio del petróleo, lo cual llevaría a una caída en el ingreso fiscal proveniente del mismo.

• Política monetaria
Desde mayo, el Banco de México mantiene las tasas de interés sin cambios, con una tasa de financiación próxima a 7%. Asumiendo la posibilidad de condiciones internacionales menos afables, y dada la preocupación de las autoridades monetarias por evitar la necesidad de cambios de políticas en el momento de la transición electoral, las tasas deberían seguir iguales durante la primera mitad de 2007. En el contexto de un reciente repunte de la inflación existe cierta incertidumbre en cuanto a la dirección de la política monetaria el año próximo. Banxico ha enfatizado que las alzas de precios responden a factores de temporada y que la inflación básica sigue contenida. Si éste fuera el caso, se podrían esperar más recortes en las tasas además de una desaceleración de la actividad económica (y manteniendo intacto el diferencial de tasa de interés con EU). Sin embargo, bajo el régimen de control de la inflación, los datos inflacionarios desfavorables obligarían a nuevos ajustes al igual que los desarrollos globales desfavorables, que podrían producir volatilidad en los mercados financieros mexicanos y una caída abrupta en el valor del peso.

• Crecimiento económico
El crecimiento de México sigue estando fuertemente ligado al ciclo económico de EU tal como se refleja en la aceleración del crecimiento del PIB en la primera mitad de 2006, a 5.1%, impulsado por un repunte en la demanda de importación del vecino del norte. Habrá una desaceleración en el crecimiento entre 2007 y 2008, a un promedio anual de menos de 3%, ya que la desaceleración de EU se reflejará en las exportaciones, inversiones, empleos, salarios y consumo privado. Este proceso estará parcialmente contrarrestado por la gradual profundización de los mercados de crédito en México.

• Inflación
Con un promedio de menos de 3.5% durante gran parte de 2006, el alza de precios de septiembre elevó la inflación de 12 meses a más de 4%. Aunque esto se reflejó en el alza de los precios estacionales de una serie de productos agrícolas, hay otros signos de presiones ascendentes sobre los precios: la inflación básica (en la cual se excluye la comida y la energía) ha tendido a subir por el incremento en los servicios, especialmente de vivienda. Al mismo tiempo, los precios de los productores se han elevado en los últimos meses, coincidiendo con las subas en los precios de las commodities. Aun siguiendo nuestra presunción de que la inflación en los precios de los productores y fabricantes se reducirá durante el resto del año (y que el traslado a los precios al consumidor será limitado), esto refuerza nuestro pronóstico de un promedio de 4% en 2007. Durante el transcurso del año próximo y gran parte de 2008, los precios deberían tender a bajar gradualmente (para finalizar 2008 a 3.3%), siempre que retrocedan las presiones estacionales y que las expectativas inflacionarias sigan siendo bajas.

• Tipo de cambio
El peso se apreció como consecuencia de la elección presidencial del 2 de julio, porque los mercados hicieron caso omiso a la incertidumbre política y se enfocaron en las implicaciones positivas de la presidencia de Calderón sobre estabilidad macroeconómica y en los movimientos de las tasas de interés internacionales. Si bien la moneda mexicana ha sido más volátil en 2006 que en 2005, el tipo de cambio a fines de octubre era casi el mismo que a fines del año anterior. Los altos precios del petróleo, los fuertes y continuos ingresos de remesas, la inversión extranjera directa y la refinanciación de los vencimientos de las obligaciones externas seguirán respaldando al peso. Puede haber una depreciación gradual en 2007, a medida que empiecen a revertirse algunos de los factores, como los fuertes flujos de carteras de inversiones y los altos precios del petróleo. A fines de 2008 la tasa de cambio puede llegar a 11.6 pesos.

Perduran los riesgos de una caída abrupta del valor del peso por turbulencias en los mercados financieros globales, o de nuevas complicaciones en el escenario político.

• Sector externo
Tras un inusual superávit al inicio 2006, que reflejaba el rápido crecimiento en las ganancias de las exportaciones por los altos precios del petróleo y la fuerte demanda de importaciones de EU, las cuentas comerciales volvieron al déficit en el tercer trimestre. Durante 2006, el déficit de la balanza comercial fue el más bajo en casi una década.

A partir de 2007, se ampliará el déficit si los precios más bajos del petróleo y una demanda más débil de EU redujeran el crecimiento en las ganancias de las exportaciones.

Se desacelerará también el crecimiento de las importaciones, pero a partir de una base más alta. Habrá un déficit de cuenta corriente más grande, 1% del PIB, pero fácilmente manejable.

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