¿Quién podrá financiarnos?

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Ante la inminente salida del clan Bush tras ocupar cargos electivos de primera línea durante 25 años de, se ha desatado una competencia desenfrenada dentro del Partido Republicano para determinar quién heredará esa valiosa máquina generadora de fondos y captadora de votos creada por la familia.

Está en juego el acceso a una red nacional de donantes corporativos, estrategas de campaña y voluntarios de base que han contribuido a las victorias de los Bush, una estructura que podría dar un espaldarazo al futuro candidato presidencial en 2008.

Los posibles herederos de esta fortuna política son hasta ahora el senador republicano John McCain de Arizona, alguna vez rival del actual presidente Bush y presunto puntero para la candidatura, y, un poco sorpresivamente, Mitt Romney, gobernador de Massachusetts que surgió como un opositor al ganarse a los conservadores socialistas en las primeras contiendas electorales del partido.

Para sumar ingredientes a este drama, parece existir una división de intereses entre los hermanos Bush: por un lado los colaboradores más cercanos al presidente, mientras que por el otro su hermano, el extrovertido gobernador de Florida. Algunos de los miembros claves de Jeb Bush se han comprometido a ayudar a Romney, mientras que los estrategas de más alto rango del presidente se han unido a McCain.

La pelea por el poder de los Bush demuestra que, aún después del derrumbamiento de la popularidad y el revés sufrido en las elecciones de diputados, la red familiar sigue siendo la fuerza más poderosa en el partido.

Es una máquina creada hace cuatro décadas, cuando Barbara y George H.W. Bush se mudaron a Texas comenzaron a edificar su vida política y completando meticulosamente fichas con los nombres de posibles partidarios y enviando saludos de Navidad cada año.

Lejos de ese enfoque simple, hoy el partido tiene una amplia base de datos de simpatizantes cuyas relaciones se han nutrido gracias a las generaciones de los Bush. De las fortunas petroleras de West Texas y Wall Street, las conexiones de hace medio siglo, la red creció hasta incluir a grandes fundaciones para recaudar fondos, apodadas las ‘pioneras’ y los ‘soldados’ que ayudaron a George W. Bush a recaudar más de 500 mdd para sus dos campañas presidenciales.

“El nombre Bush es un estandarte de oro en las primarias republicanas”, dijo Mark McKinnon, ex asesor del presidente. La contratación de personal que se considera cercano a la familia Bush “ayuda a brindar credibilidad y experiencia o aceptabilidad”.

Una guerra y unos dólares
Si bien los candidatos para 2008 están compitiendo por las fundaciones recaudadores de fondos de los Bush y su red de organizaciones de base, existe la duda de si quieren ser consideradas como los herederos de la ideología Bush. George W. Bush ampliamente criticado por iniciar la guerra de Irak y por los grandes déficit de presupuestos, la marca de conservadorismo del presidente no goza de una gran reputación. En cambio, Jeb Bush es adorado por los conservadores religiosos por su papel en el caso de Terri Schiavo y su derecho a morir, así como por su apoyo a la opción de escuelas en Florida. Es elogiado por los conservadores económicos por reducir millones en impuestos y por apoyar la privatización de servicios del gobierno. Aunque la imagen positiva del presidente ronda los 30 y 40 puntos, las encuestas de Florida ponen al gobernador con más de 60 puntos y muchos estrategas del partido proponen a Jeb como candidato para la vicepresidencia en 2008.

Oficialmente, tanto él como George W. Bush son neutrales en la carrera presidencial. Como líder de su partido, tradicionalmente el presidente no participa en las elecciones primarias. Hasta ahora Jeb Bush está siguiendo el ejemplo, si bien ha dicho a sus ex colaboradores que Romney y él comparten la misma ideología y estilo de gobierno. Rove, asesor político del presidente Bush, tampoco ha tomado parte en la carrera de 2008, si bien podría querer involucrarse para demostrar que las derrotas de este año de los republicanos no señalan el fin del partido.

Las evidentes maniobras para lograr las ventajas políticas de los Bush provienen de una serie de anuncios de los bandos de McCain y Romney que hacen alarde de contar con el apoyo de los lazos familiares de los Bush a nivel nacional y estatal.

Sally Bradshaw, una de las más antiguas asesoras del gobernador y actual estratega de Rommey, llevó a cabo una presentación hace unas semanas. Ella es tan cercana a Jeb Bush que es poco probable que trabaje para cualquiera de los candidatos para 2008 sin su bendición. En una entrevista, dijo que Jeb Bush sólo la “alentó” a reunirse con Romney, insistiendo que el gobernador de Florida no está tratando de señalar a su favorito en la carrera.

Además de Bradshaw, Romney ha reclutado a Ann Herberger, la encargada de la Fundación Rolodex. Toni Jennings, vice gobernador de Bush, y el hombre que alguna vez el clan eligió para liderar al partido republicano en el estado, y el abogado de Miami Al Cardenas también apoyan a Romney.

La decisión de Romney de enfocarse en los aspectos claves del grupo de Jeb Bush explica cómo el gobernador de Massachusetts ha logrado surgir como líder republicano a pesar de haber sido en el pasado un candidato moderado proveniente de un estado liberal. Romney se presenta como el más conservador y la alternativa más viable contra McCain, de quien muchos conservadores desconfían por sus alejamientos de la línea del partido y la oposición a Bush en el pasado. Al aliarse con Jeb, Romney se está asociando al estilo más popular del conservadurismo.

Los colaboradores de Romney insisten en que lograron el apoyo de los bandos de Jeb y George al contratar a dos ex economistas de la Casa Blanca como asesores de políticas internas. McCain también ha buscado ampliar su alcance al resto de la familia Bush y sus colaboradores descartan la idea de una división entre los hermanos antes de la carrera para 2008. Recientemente logró el apoyo del empresario floridano Phil Handy, amigo cercano de Jeb, y se ha asegurado la ayuda de Robert Mosbacher, viejo amigo de George H. W. Bush y el principal recaudador de fondos durante su exitosa campaña presidencial de 1988. Mosbacher es el presidente honorario del comité exploratorio presidencial de McCain en Texas.

Esto podría leerse como una señal de que el presidente apoya a McCain, dijo John Weaver, uno de sus principales asesores. “Pero no estamos haciendo esto”, agregó. La familia Bush ha dominado al Partido Republicano durante tantos años que resulta difícil decir dónde terminan los lazos familiares y dónde empieza la maquinaria partidaria. Algunos estrategas argumentan que “las primarias de los Bush” es un reflejo del amplio alcance de la familia en la política del partido y que cualquier estratega competente ha trabajado para alguno de los Bush en una ocasión u otra. “Es difícil concebir un candidato sin un equipo ganador que no esté integrado por una cantidad significativa de leales a la familia Bush”, dijo Cárdenas.

Cambio de carrera
Se dice que Ken Mehlman, el extrovertido presidente del Comité Republicano Nacional, está en búsqueda de trabajos corporativos más lucrativos. Otro asesor de primera línea del presidente Bush, Ed Gillespie, ex presidente del Comité Nacional Republicano, ya ha decidido enfocarse en el trabajo local y se prepara para asumir como presidente del Partido Republicano de Virgina.

Tanto para los simpatizantes de Jeb como de George W. Bush, el éxito de Romney para ingresar a sus redes de trabajo ha sido una sorpresa. Un ex miembro del equipo de campaña del presidente Bush dijo que Romney es la cara de la elaborada red de colaboradores de los Bush que están siendo recompensados con recepciones en la Casa Blanca y reuniones durante la temporada navideña. “Parece que es 50-50”, declaró el ex miembro del personal en referencia a la división entre McCain y Romney.

En enero, Romney viajó a Panamá para una reunión con el empresario local Allan G. Bense, que acaba de finalizar su gestión como vocero de la Cámara de Representantes de Florida. Bense, aliado de Jeb Bush, no ha estado ajeno a los cortejos. Rechazó los encantos personales de Rove y del gobernador Bush para su postulación de este año en reemplazo de la controversial Katherine Harris (una republicana de Florida). Sin embargo, cuando Romney hizo el esfuerzo para ingresar a esta Cámara, Bense dijo que no pudo negarse. “Golpeó puerta tras puerta y finamente llegó a la Cámara”, dijo Bense. “Tengo todo el respeto del mundo por el senador McCain, que es un héroe. Pero es que el gobernador Romney insistió y trabajó. Y, como sucede cuando se hacen negocios, me preguntó por los míos. Y el producto que estaba vendiendo era lo que me gustaba”.

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