El siguiente paso

Son visionarios, quieren ser grandes y tienen el perfil que el capital privado busca para inver

Pasión. Ése es, sin duda, el vocablo que mejor describe la personalidad y la historia de los emprendedores que Expansión y un equipo de profesionales de instituciones públicas y privadas dedicadas al desarrollo de las empresas elegimos para integrar la lista de los 10 emprendedores más exitosos del año.

El tesón de Héctor Álvarez para conformar Metco (edulcorantes bajos en calorías) y revolucionar el nicho de sustitutos de azúcar; o la persistencia de 20 años de Gladys Hoyos, socia mexicana de la multinacional de biotecnología Alltech, que es, ella misma, una nave nodriza de otros emprendedores; o el expertise en tecnología que impulsó a Sergio Brachet a tomar a su cargo Aklara, y ganar mayor participación accionaria en este sistema de subastas entre pyme, son algunos ejemplos de pasión sobre los que Expansión quiere poner los reflectores.

México requiere de empresas sólidas para ser un gran jugador global. Pero es muy sabido que de los más de seis millones de empresas 95% son micro y pequeñas y sólo 1% son grandes (en facturación y tamaño). La diferencia de una a otra categoría –monopolios aparte– se limita, en términos muy simples, al acceso a recursos para financiar su crecimiento.

Por ello, decir que lo más importante de una firma es su gente no es cliché. Es en lo primero que se fijan los fondos de capital privado (private equity funds) y los de capital de riesgo (venture capital), al evaluar posibles inversiones en empresas.

Además de la oportunidad y el contexto de mercado, los rendimientos y los términos de una eventual sociedad accionaria, los fondos observan las cualidades de liderazgo y visión de un emprendedor como factores clave, explica Luis Fernando González Nieves, abogado corporativo del despacho Solórzano, Carvajal, González y Pérez-Correa.

Después del bache
En México, la actividad emprendedora intenta levantarse del bache en que cayó al inicio de la década. Datos del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) revelan que en 2001 el país registró la tasa más alta de emprendedurismo, de entre 37 naciones, con 20.7% de los adultos de 18 a 64 años que estaban en proceso de abrir un negocio o eran dueños de una empresa con menos de 42 meses de existencia, pero en 2006 ese índice cayó a 5.3% y puso a México en el lugar 31 de 42 países.

Marcia Campos, catedrática del ITESM y colaboradora del GEM, señala que el auge de 2001 se debió al crecimiento de 7% del último año del gobierno de Zedillo y la promoción de los ‘changarros’ de Vicente Fox, pero al no existir una política sólida para el nacimiento de empresas, el impulso se perdió.

En las economías desarrolladas la vía tradicional de financiamiento a pyme son los bancos. En México, desde 2001 a mayo de 2007, la banca elevó en 30% sus créditos a negocios y personas físicas con actividad empresarial al llegar a 553,000 millones de pesos, sin embargo, “aún están lejos del crédito registrado, a valor real, en diciembre de 1994 (que equivaldría 1.87 billones de pesos a valor actual)”, dice Campos.

Desde hace tres años, el gobierno trata de revertir la tendencia. “Ahora es ya una política de Estado”, afirma Gustavo Meléndez, director de Promoción de la subsecretaría de pyme en la Secretaría de Economía. La dependencia apoya tres vías de acción: el impulso a las franquicias; a las incubadoras (326 en 2006 y esperan llegar a 1,000) que generaron unas 500 empresas; y los clubes de emprendedores, que se institucionaliza desde este mes. En estos últimos, la idea es reunir grupos de empresarios que inviertan 500,000 pesos para formar un fondo de 5 millones, para ‘adoptar’ empresas a las que darían capital y asesoría, e integrarlas en cadenas productivas regionales.

Pero aun los 2,700 millones de pesos con los que cuenta el Fondo pyme para este año, parecen insuficientes para apoyar la cantidad y la calidad de empresas que el país requiere. “El año pasado, el gobierno federal invirtió 300 millones de dólares para apoyar a empresas, en cambio, un fondo de capital privado puede inyectar 1,800 millones de dólares”, dice Luis Antonio Márquez Heine, director de la Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap).

En EU, los private equity y los venture capital ayudaron a crear 90% de los 36 millones de nuevos empleos en ese país desde los años 80, e incidieron en 50% de las innovaciones tecnológicas, destaca el documento Entrepreneurship for the 21 Century, de Jeffrey Timmons y Richard Irwin.

En busca de un socio
Los fondos de capital de riesgo y privado ven cada vez más a México como destino de inversión. Esas entidades están regresando al país, luego de las malas experiencias que tuvieron en los años 80, y ahora tienen confianza en quedarse, gracias a las condiciones de regulación y estabilidad económica del país. Si antes sólo acudían a las juntas de consejo en las empresas a las que se asociaban, hoy se involucran día a día en su operación, para obtener rendimientos atractivos.

“Hay una reconquista de las clases medias en busca de un estatus empresarial. No necesariamente buscan ser millonarios, sino forjar sus medios de vida”, afirma Márquez, de Amexcap. Actualmente, agrega, en México hay entre 35 y 40 fondos de capital privado dedicados a desarrollar empresas. “Empieza a haber mucho flujo de capital”, reconoce.

Se estima que, en los últimos tres años, los fondos trajeron al país unos 6,000 millones de dólares, de los cuales ya se ejerció casi 60%, el resto espera por proyectos rentables.

Roberto Charvel, académico de la maestría de administración del ITAM y especialista en estos fondos, es más mesurado. Considera que, de 1990 a 2006, operaron en México 96 fondos que invirtieron en 326 empresas, con recursos por 4,400 millones de dólares. Y en el último quinquenio sus inversiones promedio fueron de 300 a 400 millones por año.

Pese a estas cifras, aún falta mucho por hacer. “En una economía como la de México, la participación de los fondos en el PIB no llega ni a 0.1%, muy poco si se compara con las de Brasil, Chile o Argentina”, destaca Charvel.

González Nieves señala que hay tres preocupaciones de los empresarios al buscar alianzas con un fondo: el porcentaje de participación que venderán –“nunca quieren menos de 50%”–, cómo integrar a los empleados ejecutivos de la sociedad, “pues los familiares podrían ser desplazados”, y los términos de desinversión “por la incertidumbre sobre su futuro socio”.

En cambio, a los fondos –dice Alfredo Alfaro, socio director de Advent International, un private equity– les preocupa tener el control “para mantener la capacidad de maniobra”, obtener retornos suficientes (márgenes anuales de 25 a 35% para el capital privado y de 40% en el de riesgo), y tratar de asegurar salidas exitosas.

Idealmente, para ‘salir’ de las empresas los fondos buscan vender sus acciones por la vía bursátil, pero la escasa profundidad y la concentración de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) los orilla a buscar opciones, como las ventas estratégicas o la recompra de los dueños originales, dice Márquez.

Las empresas que los fondos llevaron a la BMV se cuentan con los dedos: Homex, Banorte, Axtel y Pasa, entre otras. En Brasil, por ejemplo, el capital privado colocó 21 empresas en la Bolsa local en 2006.

Otras firmas nacieron directamente apoyadas por fondos, como Cinemex o Volaris. En el último año, el capital privado registró tres grandes operaciones en México: Milano, MMCinemas y los activos industriales de Kimberly-Clark.

Alfaro advierte que los fondos de capital privado “no son para todos”. De cada 50 empresas que Advent evalúa “sólo dos o tres reúnen las condiciones”. Sin embargo, Charvel afirma que, ante la falta de otros mecanismos, es una forma “accesible, aunque no barata” de hacer crecer una empresa.

“Esto apenas comienza”, afirma Márquez. Amexcap ya cabildea ante el Congreso y el Ejecutivo que se permita a los fondos que operan en México captar dinero de los recursos de las afore y las reservas técnicas de las aseguradoras, también buscan simplificar el acceso al mercado de deuda. De darse estas condiciones “en 15 o 20 años tendremos un auge de capital privado”, finaliza Márquez.

EMPREDNDEDORES:
* Héctor Álvarez de la Cadena, Metco (DF)
Sustitutos de azúcar, bajos en calorías
* Gladys Hoyos, Alltech (DF)
Aditivos alimenticios biotecnológicos para animales
* Pino Borgo, Nuance Fine Furniture (NL)
Fabricación de muebles y sofás
* Maan F. Hamadé, Interdeli (Estado de México)
Comida libanesa empacada
* Alfredo Suárez Rivero, AliBio (DF)
Distribución de productos biotecnológicos
* Sergio Brachet, Aklara (DF)
Serviciosde subastas para pymes, vía internet
* Álvaro López Zermeño, Chocolate Café (DF)
Cadena y franquicia de cafetería  especializadas
* Paulino Decanini, Transparencia Médica (NL)
Red de servicios médicos de primer contacto
* Abel Salazar, PESS: Power Engineering Services and Solutions (NL)
Mantenimiento de turbinas y subestaciones eléctricas
* Juan Manuel Alvarado, Acento Mexicano (Estado de México)
Fabricante de artículos para regalos

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