Alejandro Ramírez, cinéfilo de antaño

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Roberto Morán

En los últimos cinco años, Alejandro Ramírez ha estado metido de lleno en trabajos de lo más contrastantes: representante de México ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), estudiante de doctorado bajo la asesoría del premio Nobel Amartya Sen, colaborador del informe mundial de desarrollo humano de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y directivo de la empresa familiar Cinépolis, que a la sazón es la mayor cadena de cines en América Latina, entre otros proyectos. La compañía, que fue la primera en incorporar el concepto de salas VIP, pasó de 250 salas hace 11 años a 1,455 en la actualidad, y además cuenta con complejos con pantallas Imax, así como un centro que combina educación con entretenimiento, denominado Cinepark. Próximamente, sus salas serán el escenario del IV Festival Internacional de Cine de Morelia, a celebrarse del 14 al 22 de octubre.

En tu infancia en Morelia eras miembro de una de las familias más notables de la ciudad. ¿Sentías alguna diferencia por eso?
No. Era una ciudad pequeña, donde todo mundo se conocía. Mi abuelo era una persona muy sencilla; andaba en bicicleta y caminaba por la calle. Además, tenía un estilo de vida austero, que de alguna manera le traté de aprender. Toda la vida me sentí como me sigo sintiendo, un moreliano más.

Pero podías invitar a tus amigos al cine...
Claro que sí, festejaba mi cumpleaños en el cine. Invitaba a todo mi salón de clase y a otros amigos… Era muy divertido.

¿Cuál es tu película y tu director de cine favoritos?
Mi película predilecta es Cinema Paradiso. Me identifico mucho con ella porque yo crecí al lado de un cine, uno de los primeros que levantaron mi abuelo y mi papá en Morelia. Yo iba casi todos los días, y mi abuelo me regalaba pedazos de películas de Disney y de Cantinflas —no eran precisamente la parte de los besos, como en Cinema—, y me los llevaba al colegio, donde era la envidia de todos. Un director que me encanta es Milos Forman. Amadeus es una de las mejores películas que he visto; lo mismo Atrapado sin salida.

¿Qué te hace feliz?
Estar con mi familia, con mis sobrinos; pero también de alguna forma las cosas que podemos hacer a través de Cinépolis en materia de responsabilidad social. Con el programa Vamos todos a Cinépolis llevamos gratis al cine a más de 100,000 niños de escasos recursos.

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