Feliz aterrizaje

-
Cinthya Bibián

A grandes crisis, grandes enseñanzas. Tras el descalabro de la industria aeronáutica por el efecto 11-S, los bancos decidieron cambiar sus esquemas de crédito para financiar aeronaves y ya no a las empresas que las adquieran. “Los bancos prefieren respaldarse con el activo”, dice Carlos González, de Ixe.

Con la quiebra de varias aerolíneas, las instituciones financieras tuvieron que invertir fuertes cantidades en readaptar los aviones devueltos, para tratar de colocarlos en otras empresas. “Estaban tan personalizados que tenían  que gastar millones de dólares para adecuarlos”, menciona Craig Saddler, director de finanzas del proyecto 787 Dreamliner de Boeing, un avión al que bancos podrán cambiar desde la pintura exterior hasta motores, según prefieran las empresas que los readquieran.

Este modelo será aplicable en América Latina, dónde la mayoría de las líneas operan aeronaves bajo el esquema de arrendamiento. La primera será Aeroméxico, que tendrá dos 787 Dreamliner en 2010. “Es un ejemplo de lo importante que se ha vuelto la flexibilidad para las instituciones financieras, pues como se sabe la aerolínea está en proceso de venta”, dijo González.

Por ahora, no hay Dreamliners en el mercado. El primero se entregará en 2008 a una aerolínea asiática.

Ahora ve
No te pierdas