El capricho de tata

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Fernando Ramírez

Cuando en India se habla de empresarios exitosos, la referencia obligada es Ratan Tata. Heredero de una acaudalada dinastía, mantiene un emporio de 22,000 MDD con 96 compañías –siderúrgicas, televisión de paga, hoteles, distribuidoras de té–, pero su empresa más conocida en el mundo es Tata Motors, con la cual intenta traer a México sus autos de 5,000 dólares.

Todo indica que ese momento está por llegar. En agosto, Tata Motors y la italiana Fiat crearon una empresa conjunta en India que produciría 100,000 vehículos y 250,000 motores y transmisiones al año. La alianza iría más allá, luego del anuncio de que Fiat invertirá más de 100 MDD en América Latina, y parte de ese dinero irá a la creación de una red propia de distribuidores en México, donde los autos de Tata podrían tener cabida.

Pese a que el mercado mexicano es altamente competido, no se ofertan autos nuevos de 50,000 pesos, ni camiones ligeros de 100,000 pesos, nichos descuidados por unas 30 marcas en el país. A Tata “sí le interesa entrar y mucho, porque ven en México una economía con características similares a India”, dice Armando Soto, de Kaso consultores y socio de Global Insight.

Pero no es tan sencillo. “Al menos cada 10 días, a mi oficina llegan empresarios que quieren comercializar o producir en México vehículos de empresas de India, China, Rusia o Corea del Sur”, comenta Humberto Jasso, director general de Industrias Pesadas de la Secretaría de Economía.

Según la normatividad mexicana, si Tata Motors importa sus autos producidos en India, pagaría arancel de 50%, mientras que para producir aquí, tendría que invertir más de 100 MDD para acceder a incentivos fiscales.

Con 454,129 unidades vendidas e ingresos por 5,500 MDD en su último año fiscal, que culminó en marzo de 2006, Tata podría abarcar 1% del mercado mexicano en sus primeros años de incursión y de 5 a 10% en ciertos nichos, estima Jasso. Un plan de ese tipo, menciona, tarda en desarrollarse unos tres años. De modo que los mexicanos aún deberán esperar para la llegada de esos asequibles vehículos indios.

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