Los secretos del erario

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Es una viñeta urbana. Una tarde, los inspectores del Servicio de Administración Tributaria (SAT), organismo encargado de la recaudación fiscal en México, recorren afanosos las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México. Se abren paso entre las aceras infestadas de vendedores ambulantes y comerciantes informales. Su cometido: clausurar un negocio establecido que dejó de presentar una declaración mensual informativa.

“Esto demuestra lo kafkiano de nuestro régimen fiscal”, afirma Manuel E. Tron, de la consultoría Tron y Natera.

En efecto, México se encuentra en el último lugar en recaudación tributaria entre las 30 economías que integran la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económi­cos (OCDE).

Mientras tanto, en sólo un año, naciones como Turquía o Corea del Sur incrementaron de 15.4 a 32.3% y de 16.4 a 25.6%, respectivamente, su recaudación como porcentaje del PIB, señala Reginaldo Montaño, de la consultora Deloitte & Touche.

México tiene un sistema tributario complicado y costoso, pues las leyes tienen huecos para la evasión y la elusión fiscales, por el abanico de privilegios y exenciones a ciertos sectores, opina Fausto Hernández Trillo, académico del CIDE.

En teoría, el régimen de estímulos se creó para incentivar la inversión, pero en la realidad se ha usado para que los contribuyentes disminuyan el pago de sus impuestos, explica Raúl Feliz, también del CIDE.

Asimismo “la falta de rendición de cuentas por parte de los gobernantes ha dificultado que los contribuyentes sepan correctamente en qué se usan sus recursos”, señala el análisis Los impuestos en México: ¿quién los paga y cómo?

Ya lo dijo el secretario General de la OCDE, José Ángel Gurría: “De las reformas pendientes, la fiscal es, por mucho, la columna vertebral que puede apuntalar todas las demás, y dotar al Estado mexicano de los recursos para enfrentar sus retos más importantes. Sólo así se puede pensar en un desarrollo sostenido y de largo plazo en este país”.

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