Lo físico no muere

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Vicente Gutiérrez Lagos

Un frío día de 2002, Eduardo Álvarez Romo, de 34 años, salió de sus clases de maestría en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), en Boston, con ganas de rentar una película. Pero el lugar más cercano estaba a dos kilómetros de distancia. Tras la frustración, ese mismo día conceptualizó un sistema de renta de películas: Boomerang.  Al principio, Álvarez quiso confirmar la idea de que el MIT es una universidad que forma emprendedores, al contrario de Harvard, de donde se egresa para dirigir empresas. “No me hicieron caso. Creen desde hace 10 años que se acabarán los formatos físicos, y mira, ahí siguen”, dice.

Tras la negativa, en 2004, acudió a IDEO Product Development, una desarrolladora de ideas, que no sólo se interesó en el proyecto sino que compró 15% de Boomerang, que Eduardo fundó, para vender o rentar contenidos como juegos, películas, música, libros digitales y hasta boletos para espectáculos, a través de kioscos que funcionan con el pago vía tarjeta de crédito o débito.  A sus 29 años, Eduardo Álvarez tuvo dos empresas: la desarrolladora de productos Tecnipro y una más en el ramo marítimo de EU. “Me gusta inventar cosas, echarlas andar y luego pasar a otra cosa... es parte de mi naturaleza”.

Álvarez consiguió 2 MDD de Carso e IDEO y tiene una alianza con Roche Brothers Supermarkets, que buscan estar en un mercado que vale 20,000 MDD en EU y será del doble en 2014.

Por ahora, Álvarez tiene dos kioscos en el DF y algunos más en EU, pero él trata de conseguir de 4 a 6 MDD más para instalar 200 máquinas. Además en 2007 comenzará a franquiciar sus kioscos por 30,000 dólares. “En tres años queremos tener 1,000 Boomerang”. Para ello cuenta con el apoyo de Sanborns y está en platicas con Oxxo y Starbucks.  En México ya operan sistemas similares como Videomátic, pero a Álvarez no le preocupa: “Son máquinas muy caras (100,000 dólares). Para que sea negocio debes tener unas 50, mientras que uno de mis kioscos vale 7,000”.

McDonald’s intentó comprar en 6 MDD su negocio, pero “aún no es tiempo de vender, en unos años el negocio valdrá mucho dinero”, afirma.

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