Evadan, listos...

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Redacción /

El fisco alemán tiene fama de implacable, en especial con sus deportistas. Con una tasa impositiva de 48.5%, los astros deportivos prefieren vivir en países vecinos o mantener sus cuentas en paraísos fiscales antes que declarar sus ingresos, señala un informe del analista Giorgio Capirossi.

El tenista Boris Becker, seis veces ganador del Grand Slam, vivió en Mónaco entre 1985 y 1993. Al regresar a Alemania fue requerido por el fisco para pagar 10.3 MDD. En 2005 un tribunal lo condenó por fraude fiscal. “A la fecha he pagado 25 millones de euros en impuestos (32.3 MDD)”, declaró.

La tenista en retiro Steffi Graff pagó al fisco alemán 13.2 MDD, de los más de 20 MDD que reclamaba una larga demanda fiscal que tuvo preso a su hermano y representante, Peter.

Hoy se cuentan por docenas los deportistas autoexiliados. El piloto de Fórmula Uno Ralf Schumacher vive en Salzburgo, Austria, pues dice, “Alemania es simplemente una selva impositiva. No me gusta tener a los recaudadores pisándome los talones”.

Su hermano, Michael Schumacher, cuya fortuna supera 800 MDD y recibe ingresos anuales por 70 MDD, reside desde 1996 en Suiza, donde sólo paga 980,000 dólares anuales.

El ciclista Jan Ullrich, ganador de un Tour de Francia, se mudó en 2004 a Suiza, el país con más millonarios extranjeros a escala global.

El futbolista Franz Beckenbauer, con una fortuna estimada en 97 MDD, lleva décadas radicado en Austria, donde su peculiar sistema tributario tiene una media de 35%. Ahí también residen el tenista Michael Stich y Anni Friesinger, campeona mundial en patinaje de velocidad.

Si Andorra y Bermudas funcionan como paraísos fiscales para los europeos, asegura Capirossi, para la consultora Arthur Andersen, Gran Bretaña es el ‘edén impositivo’ de los futbolistas europeos.

En ese país se paga una tasa impositiva de 39%, contra 45% en Italia, 46% en España y 57% en Francia.

El gobierno alemán ya planea recortar el ISR a 42%, quizás así los astros teutones permanezcan en su país.

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