Fuera del papel

Kimberly-Clark busca crecer en otros sectores y quiere comprar alguna firma mexicana.
Zacarías Ramírez

En la última asamblea, en febrero, algunos accionistas de Kimberly-Clark de México se sorprendieron que la administración encabezada por Pablo González (hijo de Claudio X. González) no llegara a la reunión con un puñado de opciones de empresas para comprar. “Si alguien sabe de alguna –respondieron los ejecutivos un tanto en serio–, tráiganla”.

La empresa, que ha dominado el mercado mexicano de pañales, papel higiénico y otros artículos desechables, decidió poner un pie fuera de la industria del papel. Por cuestiones de competencia, no puede comprar a un competidor del sector de papel, pero necesita diversificarse antes de que sea demasiado tarde.

Quiere más de los productos de consumo y planea hacerlo a través de adquisiciones, con la ayuda de bancos de inversión, como JPMorgan y Morgan Stanley, e investigadoras de mercado, como Nielsen.

En su prospecto describe una o dos empresas medianas de productos de consumo en las que pueda capitalizar su experiencia en el manejo de marcas, innovación de producto y distribución para acceder a mercados con mayor potencial de crecimiento del que hoy ofrecen los pañales, su principal negocio.

A pesar de que a junio pasado tenían 2,900 millones de pesos (MDP) para invertir, la búsqueda no ha sido sencilla y tras ocho meses, el área creada exclusivamente para ese proceso no ha pasado de conversaciones iniciales con dos firmas (de las cuales la empresa no reveló sus nombres ).

En el sector se dice que estaría en la mira el fabricante de guantes Adex –intervenida por Hacienda por adeudos fiscales– y la firma de productos de limpieza La Corona, aunque ninguna de las dos confirmó la información.

No es casual que la exploración comenzara en diciembre pasado: 2007 fue, para Kimberly y el sector en su conjunto, un año para olvidar. Los precios de los insumos para elaborar pañales y papel higiénico (celulosa y papel reciclado) tuvieron alzas históricas y se combinaron con aumentos en electricidad y derivados de petroquímicos para impermeabilizar las prendas desechables. “Los resultados no fueron los esperados”, reconoce Jorge Lara, director de Finanzas.

Pero, asegura, eso no los está ahogando. “Aun con un mal año, somos la empresa más rentable que hay en productos de consumo”, puntualiza Lara, quien afirma que en ese lapso, Kimberly-Clark de México alcanzó 26% de utilidad operativa, mientras Colgate-Palmolive tuvo 19%, y Procter & Gamble, 20%.

Pero en el mercado bursátil las cosas se ven distintas. En una comparación de valuaciones contra Procter & Gamble y Colgate-Palmolive, Kimberly está debajo del promedio estimado para 2008: en el rubro valor de la empresa sobre flujo líquido de operación o EBITDA (42% menos) y en la relación precio de la acción sobre ganancia que genera (28% menos).

El mercado le ha hecho pagar este descalabro. Cuando el 17 de julio la empresa publicó sus resultados del segundo trimestre, el precio de la acción en la Bolsa Mexicana de Valores estaba en su nivel más bajo de los últimos dos años.

Y un reporte de Santander del 14 de julio destaca que la acción en dólares se ha derrumbado 17% este año frente a la estabilidad del Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), y que en marzo Kimberly cumplió cuatro trimestres consecutivos con declive en su flujo operativo.

Los números del segundo trimestre muestran una recuperación. Le vinieron bien el aumento de precios de 6% que los analistas auguraban desde fines de 2007; el avance de 10% en la utilidad de operación y el flujo operativo y otro tanto en las ventas. Kimberly retrasaba ese aumento de precios por temor a perder mercado, pero no había alternativa: en un año, los precios de las fibras sumaban aumentos de 20%, y los energéticos y del papel reciclado, 40%. “Pero el margen EBITDA sigue rezagado respecto del año pasado, al ubicarse en 29.88%, contra 31.42% que tuvo en 2007”, dice Marisol Huerta, analista de Actinver.

Otro año difícil
Pablo González Guajardo asumió la dirección general el 1 de abril de 2007. Fue el peor año para la firma en mucho tiempo, pese a que los últimos tres años se invirtieron 3,500 MDP, y ahora deben sacarle el jugo al plan de inversiones.

La empresa ha trabajado en sustituir insumos importados por locales para reducir costos de traslado y el riesgo cambiario en el mediano y largo plazos. Es una de las tablas de salvación, considerando que Kimberly paga 40% de sus costos en dólares, pero sólo 6% de sus ventas son en esa moneda.

En abril arrancó una inversión de 40 millones de dólares (MDD) para sustituir el papel usado en las toallas húmedas, el cual compra en Inglaterra, con la expectativa de ahorrar 10 MDD anuales. También invirtió 15 MDD en una fábrica de cintas de sujeción para pañales (que compraba a terceros) para ahorrarse 4 MDD al año.

Y para bajar las tarifas de electricidad que hoy paga a la CFE e Iberdrola, el mes pasado le fueron presentados proyectos de cogeneración de tres empresas, entre ellas la propia Iberdrola y GE. Kimberly podrá optar por invertir directamente en el proyecto o bien firmar un contrato de abastecimiento por 15 años con quien lo desarrolle y financie. “Bajar costos implica hacer inversiones, y nosotros nunca hemos dejado de invertir”, advierte Lara.

El año pasado, Kimberly hizo una emisión de deuda de 2,500 MDP, de los cuales 1,000 MDP los utilizó para una nueva planta de papel tissue y otros 500 MDP para otros proyectos de inversión. El resto lo destinó a un programa de recompra de acciones y a engrosar su efectivo en caja.

Hoy la iniciativa de mayor impacto es en papel reciclado, pues consume una quinta parte de los costos totales. Cerca de 60% de la fibra que Kimberly consume es reciclada y 40% en promedio son fibras vírgenes.

Como México no tiene una industria para el papel de desperdicio, la empresa debía comprar 80% en EU. Eso, a pesar de que la demanda china encareció el insumo en 40% en apenas un año, y de que traerlo desde EU es 20% más caro que comprarlo en México, según datos de Santander.

La compañía optó por impulsar una industria de recolección. Ahora compra a pequeñas empresas todo el material que acumulen e invita a inversionistas privados para que entren a este negocio, y en julio arrancó su propia planta de fibra reciclada, con una inversión de 25 MDD y con miras a ahorrarse cinco MDD anuales. Lara asegura que ya redujeron las importaciones a 70% de sus requerimientos.

El mercado reconoce esos esfuerzos, pero al riesgo de que estos insumos sigan en aumento se suman otros, como el de un declive de la demanda provocado por el repunte de la inflación en México, que podría cerrar 2008 en 6%.

Ninguna de las empresas del sector querrá perder espacio, por eso, ahora el foco de atención se ha trasladado a los anaqueles. Para evitar que sean sus productos los sacrificados por un consumidor con menos dinero, Kimberly hará promociones de productos, como dar tres piezas al precio de dos. Asimismo, a publicidad destinará 2.8% de las ventas, unos 650 MDP, contra 3% en 2007.

Pero aún no está claro si Kimberly logrará mejorar sus márgenes en 2008. Si vuelve a aumentar precios, puede perder volumen y participación de mercado, pero si deja de hacerlo, sus márgenes pueden ser más bajos que en 2007. “La compañía se manejará en esa disyuntiva en el tercer trimestre”, dice Lara, quien acepta que su principal preocupación es una caída en los volúmenes. Con todo, se dice confiado en que las ventas y la utilidad operativa suban 8% en el año.

Los analistas no comparten su optimismo. Dados los altos precios del petróleo y el aumento de la inflación, dudan que el flujo de efectivo (EBITDA) cambie a positivo en lo que resta del año. “El escenario es complicado, especialmente para las empresas de productos de consumo”, dice Huerta, de Actinver .

Necesidad más que gusto
Kimberly ya había dado señales de necesitar vías alternas de crecimiento. La demanda de pañales para bebé, que le aportan 40% de las ventas, entrará en declive en algún momento por la tendencia demográfica de menos nacimientos. Por eso, en 2006 incursionó en la fabricación de batas para hospital, cubrebocas, gorras y otros artículos elaborados con celulosa que vende a instituciones públicas, donde hoy se ejerce 80% de la medicina del país. “Esto les ha funcionado bien como válvula de escape ante la guerra de precios que imponen las cadenas de autoservicio, donde Kimberly realiza 50% de sus ventas”, afirma Huerta.

Pero no es suficiente. El año pasado, la empresa se inició en el negocio de toallas húmedas para bebé con base en tecnología propia. Aunque por ahora sólo aporta 4% las de ventas, el nuevo segmento creció 50% anual por lo que prevén destinar unos 30 MDD para desarrollar también toallas desmaquillantes, para limpiar la computadora o aseo de las manos. Un proyecto que deberá estar aprobado a fines de 2008.

Ampliar líneas de producción es una cosa, pero comprar una empresa de consumo que no tenga que ver con la celulosa es distinto. Kimberly busca una compañía de otro ramo que ya fabrique en México, tenga marca propia o pueda adicionarle las suyas, llegue a los mismos canales que la empresa ya maneja (autoservicios y mayoristas) y tenga potencial de tener distribución nacional, para lo cual Kimberly dispone de 11 centros de distribución.

Internamente, el proyecto se denomina “nuevas avenidas de crecimiento”, y cada trimestre el consejo recibe un reporte de cómo va la búsqueda.

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