Palabra de Mr. T

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Ricardo Alday

Mr. T, el icónico personaje de la serie de superhéroes de los 80, Los Magníficos (The A-Team), protagoniza el más reciente reality show de Estados Unidos.

En Me dan lástima los tontos (I Pitty the Fool), Lawrence Tureaud da consejos a personas en aprietos. Vestido con un pants rojo y su tradicional peinado de mohicano, Mr. T aparece corriendo en el inicio del programa, como quien acude, a trote lento, al rescate de los desesperados.

“Yo no soy loquero, pero de loco me alejo de un reto. Le enseño a los tontos algunas reglas básicas, y no faltan tontos que necesiten mi ayuda”, dijo a ritmo de rap en el primer episodio que se transmitió en octubre pasado.

La intención del programa es inspirar al público a no darse por vencido ante los obstáculos que enfrenten en sus relaciones personales, en el trabajo o como consumidores, y ofrecerles salidas. En el capítulo de estreno, el fortachón de rostro duro y buen corazón llegó al auxilio de una concesionaria de autos en Nueva York y les recetó una dosis de ánimos, así como una crítica dura acerca de su trato a los clientes. El siguiente episodio, lo dedicó a Frank, un empleado del sistema de tratamiento de aguas negras de Nueva York, que no hace caso de su esposa e hijos. Ron y Sue Layden también recibieron consejos del superhéroe sobre cómo tratar a cuatro rudos hijos adolescentes. Un híbrido entre el Dr Phil y Martha Stewart, sólo que en traje de superhéroe.

“Creemos que el formato ofrece casi de forma accidental un doble beneficio”, explica Melanie Kross, agente de Mr. T para este show, que se transmite una vez por semana en TV Land. “El objetivo central es siempre el público, pero hay también mensajes concretos para negocios”, agrega.

En su regreso a la pantalla chica, lo único distinto en Mr T, además del evidente paso del tiempo –ahora tiene 54 años–, es que se deshizo de sus cadenas y esclavas de oro características, en señal de respeto, dice, “a tantas personas que perdieron tanto” durante el huracán Katrina en Nueva Orleans. Por lo demás, Mr. T recurre no sólo a la imagen que lo hizo famoso hace más de dos décadas, sino a un rasgo principal de su personaje: las frases cortas. “Es una fórmula que le ha dado un éxito probado y que se ajusta a la estructura del nuevo show”, dice Kross. Además, en esta ocasión el también ex luchador parte de sus “duras vivencias personales televisión) habla con conocimiento de causa”, señala su agente. En su nueva faceta, Mr. T hace alusiones a la fortaleza de su madre, que crió a 12 hijos cuando su esposo los abandonó; a sus problemas de joven para sobresalir como afroamericano en los barrios bajos de Chicago, y a su hoy superado cáncer. Se las ingenia también para mencionar a Dios más veces que las que uno escucharía en una misa televisada. Los reality shows pueden servir para resucitar la carrera de estrellas o celebridades de otra época. En el caso de Mr. T, su regreso ha sido vapuleado por la crítica pero el jurado definitivo, el nivel de audiencia, está aún por dar su veredicto.

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