Más vale prevenir

Hay un intenso debate acerca del impacto del calentamiento global.
Jack y Suzy Welch

PREGUNTA: Virtualmente, cada científico está de acuerdo en que el calentamiento global de la atmósfera está destruyendo nuestro planeta. Pero he escuchado que ustedes sugieren que no hay todavía un veredicto preciso. ¿Cómo es posible que piensen eso?
ANÓNIMO, NUEVA YORK.

RESPUESTA: En general, solemos tener una actitud prudente cuando cualquier tema controvertido forma parte de la agenda política. Un ejemplo es el estado de la economía estadounidense. Los demócratas dicen que es débil y que sus beneficios son disparejos. Los republicanos aseguran que está en expansión y que los salarios han mejorado. O veamos lo que ocurre en Irak. La mayoría de los demócratas afirma que hemos sido derrotados y que debemos salir de ahí. Los republicanos, en cambio, dicen que la victoria está a nuestro alcance y que incrementar el envío de soldados es nuestra mejor oportunidad para liberar a Irak.

Con cada uno de esos tópicos ‘calientes’, el debate no consiste tanto en los hechos como en la posición de cada partido en relación con el presidente George W. Bush y las elecciones de 2008. Y lo mismo ocurre con el calentamiento global. Sí, un reciente informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático aporta argumentos para estar preocupados. Ese artículo, de tono ominoso, fue difundido en la primera plana de The New York Times. No obstante, en el curso de pocos días, The Wall Street Journal difundió un editorial señalando que los hallazgos científicos del documento indican que muy difícilmente el calentamiento traerá el apocalipsis (lo que también planteó el artículo del Times). Por cierto, el Journal indicó que nuevos datos científicos en el informe apuntan que todo el ruido y la furia por el calentamiento global podría terminar siendo... bueno, sólo eso. ¿A quién debemos creer? Simplemente no lo sabemos. Pero eso no significa que recomendemos a las empresas cruzarse de brazos. Por el contrario, creemos que, sin importar si el impacto termina siendo suave o grave, las compañías deben adoptar una mentalidad de ‘aquí viene’. Cualquier otra reacción sería un mal negocio.

Nuestro razonamiento no es muy original. Es el que plantea la teoría conocida como La apuesta de Pascal, que usa la teoría de juegos para señalar que es mejor apostar por creer en Dios, debido a que el valor que se obtiene de creer es siempre mayor que el valor que se logra de no creer. Lo mismo ocurre con el calentamiento global. Si usted acepta que es una realidad, podrá adaptar su estrategia y su práctica. Sus plantas usarán menos energía y emitirán menos gases invernadero. Sí, cabe la posibilidad de que el calentamiento global no resulte tan dañino como pronostican, y quizás usted haya invertido más tiempo del requerido para enfrentar sus efectos. Pero, como decía Pascal, la ventaja de estar preparado para un evento ‘desagradable’ supera seguramente a la alternativa.

La analogía perfecta es la globalización. Hace 30 años, comenzó a decirse que en el nuevo mercado mundial los costos emigrarían a quien vendiera al mejor postor. Algunas compañías ignoraron recomendaciones e insistieron en que la calidad de sus productos impediría la competencia de fábricas de México o de Asia.

Eventualmente, por supuesto, muchas de esas empresas cambiaron sus prácticas al descubrir que estaban erradas en su pronóstico. Pero, en tanto, perdieron años de progreso, de ganancias y de empleos. Sólo el tiempo dirá si el calentamiento global será menor o catastrófico. Si será mitigado o si destruirá el planeta, para usar su frase. Sin embargo, una cosa es cierta: las empresas no deben esperar para descubrirlo.

The New York Times Syndicate

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