México y la estrategia china

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Raúl Fierro

China se ha convertido en uno de los principales socios comerciales de América Latina, en especial de aquellos países productores de materias primas, como Brasil, Chile, Perú, Venezuela o Argentina. Las importaciones chinas provenientes de la región suman actualmente unos 50,000 mdd, frente a apenas 200 mdd hace 30 años.

América Latina se convirtió en un proveedor clave para alimentar la máquina de crecimiento económico china. A fines de 2004, el presidente de China, Hu Jintao, realizó una gira por varios países latinoamericanos. Tras visitar Cuba, Brasil, Argentina y México, Hu declaró que China invertiría 100,000 mdd en la región para el desarrollo de proyectos de explotación de recursos naturales y de construcción de infraestructura, subrayando la importancia de la región para sus planes económicos.

Hasta ahora, poco y nada se ha materializado de esa anunciada inversión, pero eso es harina de otro costal. África ha sido su prioridad en los últimos años.

La estrategia china en América Latina no se limita al intercambio comercial. Según una serie de ensayos sobre las relaciones entre América Latina y China publicada en los últimos meses por el Centro de Política Hemisférica de la Universidad de Miami, la diplomacia comercial del gigante asiático en América Latina busca usar a la región en su estrategia de promover un mundo multipolar que enfrente la actual hegemonía geopolítica de EU, pero sin enfrentarse directamente a Washington.

China tuvo algunos avances en ese sentido. Su reconocimiento como economía de mercado por parte de Brasil, Argentina y Chile no es una simple formalidad. Ese estatus fortalece las posiciones chinas dentro de los mecanismos de la OMC. China también hizo un frente común con Brasil en las negociaciones de la ronda de Doha. Paralelamente, se convirtió en observador dentro de la Organización de Estados Americanos y quiere ser miembro del Banco Interamericano de Desarrollo.

Los ensayos publicados por la Universidad de Miami también señalan el aumento de las relaciones militares entre América Latina y China, con ventas de material militar a Venezuela, aprovechando el vacío dejado por EU, a raíz del recorte de la ayuda militar a los países adheridos al Tribunal Penal Internacional.

China tiene también un programa satelital conjunto con Brasil que ya puso dos aparatos en órbita y tiene dos más en lista para lanzar al espacio, uno este año.

Dentro de esta estrategia china, México, el principal perjudicado por el acceso chino a la OMC y la apertura del mercado estadounidense al gigante internacional, quedó fuera del juego diplomático chino.

La visita que el presidente Hu realizó a México en 2005, tras su grandilocuente gira latinoamericana del año anterior, dio como fruto un manojo de tratados de escasa relevancia. Entretanto, China negoció y aprobó un Tratado de Libre Comercio con Chile.

Pero, por su tamaño, y sin descuidar su especial relación con EU, México debe buscar más activamente formas de estrechar lazos con China, a pesar de los fuertes conflictos de interés comerciales que enfrentan a ambos países y al hecho de que –no hay que olvidarlo– China sea un país totalitario donde el respeto por los derechos humanos brilla por su ausencia.

El peso del gigante oriental en la política internacional será creciente, y su estrategia multipolar no es ideológica, a diferencia de lo que sucedía en los años de la Guerra Fría. Además un punto que no hay que olvidar es la relevancia de China en la cuenca Asia-Pacífico, un área a la que México pertenece pero a la que no le ha dado la importancia merecida.

Todo esto no significa que México debiera alinearse con los planes geopolíticos chinos, pero sí desarrollar una estrategia mucho más activa con China y, quizá, convertirse en una piedra un poco menos incómoda en su zapato.

El autor es periodista económico y consultor privado
Comentarios: raul.ferro@expansion.com.mx

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