Fuera del búnker

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Marina Delaunay

Esperaron años. Agazapados en su territorio, al sur del DF, y casi sin hacer ruido. Invirtieron 750 millones de pesos desde 2003 y se hicieron expertos del manejo financiero en salud. Pero nunca salieron más allá de su zona cómoda, un predio de cuatro hectáreas destinado pacientes de ingresos altos y medio-altos.

En operación desde hace 24 años, Médica Sur tiene actualmente 515 consultorios donde cada año acuden en promedio un millón de pacientes. En sus instalaciones hay equipo para realizar un trasplante de médula y riñón o cirugía de un tumor sin bisturí. Ese equipo, además de la infraestructura, se sumaron en los últimos tres años y duplicaron los activos totales de la compañía en ese periodo.

Mientras invertía un peso sobre otro en la misma zona y para el mismo público, su competencia ha trabajado sin cesar para captar a pacientes del segmento medio, ese grupo históricamente desdeñado en medicina, que incluso hoy no tiene mucho para elegir, pero paga cuando lo necesita.

Ahora, con la competencia por todos lados, Medica Sur parece salir de su letargo. “Estamos analizando seriamente movernos a estratos medios, e ir más allá del sur de la ciudad”, reconoce Misael Uribe, CEO de la compañía. Para lograrlo, presumen tener ‘cartuchos’ sin quemar. “Aún tenemos 40% de la capacidad instalada sin usar”, asegura Héctor Montes, director financiero corporativo del grupo.

Ambos directivos confían en que todavía no se ha ido el tren. Aunque sus competidores, cuyas cifras no son públicas, han abierto nuevas unidades por el país, Médica Sur ha sido conservadora, pero su caja registradora no para de sonar y tiene con qué aventurarse más allá sin tropiezos.

El grupo médico elevó sus ventas 10% en los últimos seis trimestres (18% en el tercer trimestre de este año), redujo a la mitad su deuda y pagó dividendos (es la única empresa de su sector que cotiza en Bolsa).

Ampliar el horizonte
Nada garantiza que el IMSS se privatice, pero es un hecho que cada vez más derechohabientes del instituto buscan la medicina privada. Hay 53 millones de afiliados al IMSS e ISSSTE, dos entidades que a muchos tienen insatisfechos y presos de la cuota que cada mes deben pagar. La última encuesta de Salud y Nutrición, realizada por el Instituto Nacional de Salud Pública, reveló que 49% del gasto en salud sale directamente del bolsillo. Y las que gastan más no necesariamente son familias de altos ingresos: se calculó que 2.5 millones de hogares promedio destinan la tercera parte de su ingreso a la salud, pero ese porcentaje crece en los hogares más pobres.

“(Los prestadores de salud en general) no hemos podido proporcionar algo de costo intermedio. En eso es donde hemos fallado con la clase media”, admite Misael Uribe.

Sin embargo, otros prestadores ya se alistaron para atender esos grupos o ampliar su red dentro o fuera del DF. Grupo Ángeles, con 1,600 camas disponibles en 10 estados, desarrolla unidades de atención primaria y es líder en ventas del sector.

En el interior del país también se ha agudizado la competencia (aunque no necesariamente en especialidades médicas). Grupos como el mexicano Star Médica (donde IDEAL, empresa de Carlos Slim, tiene participación a través de un crédito convertible desde 2002), está presente en seis estados. Otros actores son los texanos Corpus Christus (aliado con clínica Muguerza en México) y CIMA, con cuatro hospitales, uno de ellos en Puebla.

Varios de esos movimientos se deben a las expectativas de despegue de este negocio durante los próximos años. “El sector salud, en general, y el hospitalario, en particular, será uno de los de mayor crecimiento en México en los próximos años”, anticipa Ricardo Arce, consultor de productos de salud en A.T. Kearney. Y ofrece sus razones: “El déficit está en infraestructura hospitalaria porque la proporción de médicos en México es similar o superior a la de Europa, es decir, dos especialistas por cada 1,000 habitantes”, apunta.

De hecho, que IDEAL esté analizando el negocio de construcción, adquisición y financiamiento de hospitales no es poca cosa.

Ese potencial, y los nuevos cambios que se prevén en el sexenio, obliga a Médica Sur a moverse a otros segmentos y de otras zonas de la ciudad.

Así, para 2007 planea nuevas unidades fuera de su actual ubicación y no descarta abrir varias más en provincia. “Serían cuatro a cinco clínicas dentro de la zona metropolitana, más que nada de medicina preventiva”, dice Uribe.

Salud a control remoto
Un indicio de que Médica Sur podría capitalizar más el mercado de salud es un proyecto que está realizando en Valle de Chalco (Estado de México) y Pueblo Quieto (en la delegación Tlalpan). Desde hace año y medio formó un consorcio con el Conacyt para hacer pruebas piloto de telemedicina, que implica transmisión de radiografías, conectividad en tiempo real para atención médica en movimiento y pizarrones electrónicos para enseñanza y atención médica. Todo el proyecto cuesta de 3,500 millones de pesos y ya ha recibido estímulos fiscales por ello.

La primera prueba piloto fue desarrollada en la zona rural del Estado de México, para comprobar la eficiencia y rentabilidad de hacer consultas médicas, transmitir imágenes y resultados de análisis en zonas sin acceso a especialidades. Hoy, desde una estación instalada en Chalco un paciente es atendido por un oculista especializado, por ejemplo, que puede observar la parte interna del ojo vía satélite.

“Si funciona bien, la idea es expandirla porque es la forma en que podremos hacer la medicina de modo masivo”, advierte el CEO de la empresa, cuyo nombre se menciona como posible secretario de Salud con Calderón.

Algo similar sucede con el convenio entre Médica Sur y el Hospital Santa Teresa (especializado en obstetricia y ginecología) para transmisión de imágenes y resultados de laboratorio. Y también en ahí ya se aplica métodos como el monitoreo del estado cardiaco de la persona a través de una llamada telefónica y un transmisor que envía la información necesaria para un electrocardiograma.

Esa manera de hacer medicina la aplica desde hace tres años la Secretaría de Salud, que lanzó el Programa Nacional de Telemedicina 2003-2006, para llegar a zonas remotas y marginadas con servicios de salud, capacitación e información clínica y administrativa (a través del portal e-salud). El plan (que ha llegado a hospitales de 16 estados desde Chiapas, hasta Baja California Sur) en unos años podría ser instalado en las ambulancias que arriben a Médica Sur. En 2005, por primera vez en Latinoamérica, una ambulancia en movimiento y la sala de urgencias de un hospital se comunicaron en tiempo real por videoconferencia con telefonía celular 3G (de tercera generación). El proyecto, llamado Ambulancia Digital, fue seleccionado como caso de éxito por el Conacyt para pedir financiamiento al Banco Mundial y continuar con su aplicación. Este sistema, desarrollado por el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, permite que los paramédicos puedan recibir instrucciones por internet para iniciar el tratamiento antes de llegar al nosocomio y a su vez lograr que los médicos que esperan al paciente conozcan su condición de antemano. A casi tres décadas de vida, los propietarios de Médica Sur quizá ya entendieron que la alta tecnología y la hiperespecialización no está peleada con la medicina preventiva, algo que todo el mundo compraría.

Con información de Belén Merino.

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