Volver a las bases

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Fernando Senderos Mestre  (Foto: )
Eva Sander y Marina Delaunay

Nació en el sexenio de Luis Echeverría Álvarez cuando un prominente financiero, Manuel Senderos Irigoyen, se dedicaba a comprar acciones de empresas en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). Así armó un portafolio de negocios que luego se transformó en un conglomerado que factura 2,200 millones de dólares al año y tiene 13,000 empleados. Pero fue incontrolable… sectores tan disímiles como el automotriz, de alimentos, inmuebles y químicos, bajo el mismo paraguas fueron oportunidades aprovechadas pero sin una meta específica.

Hoy, su hijo Fernando quiere volver a esas fuentes con cambios radicales.

“Durante cuatro años estuvimos definiendo en qué negocios queríamos estar durante la próxima década”, decía Fernando Senderos Mestre, segunda generación del grupo, a Expansión en abril pasado.

La carrera por ganar valor implicó hasta redefinir las máximas sobre las que se asienta una compañía, la misión y los valores. Y el primer atisbo de esos cambios de fondo fue el anuncio, el 19 de octubre, de la separación de Dine (Desc Inmobiliario) del resto del corporativo, un sector poco significativo para el total de sus ventas pero de los de mayor potencial en la próxima década. “Esto es parte de nuestra estrategia global de negocios, hay decisiones estipuladas y tiempos para su ejecución; hoy ha llegado el momento para ésta”, advierte Jorge Padilla, encargado de Relaciones con Inversionistas de Desc. La acción de Desc creció casi 40% desde inicios de octubre a principios de noviembre ayudada por el anuncio de la escisión de Dine, a mediados del mes pasado.

Antes de un viaje laboral a China, en el primer cuatrimestre, Senderos Mestre no había decidido nada en firme, pero sabía que ya no quería un conglomerado pesado y lento. “¿El Desc de la próxima década? Más enfocado y en negocios pero grandes, más dueño en vez de socios, diversificado en productos y mercados más que en negocios… más dueño de su destino”.

Mejorar su imagen es parte de esta jugada drástica. “Mucha culpa de que la acción no esté en donde debe es nuestra, no le echo la culpa al mercado”, señaló Senderos Mestre. Les llevó cuatro años fortalecer su estructura financiera renegociando deuda, vendiendo negocios y realizando un aumento de capital con Inbursa. Ahora “quiero volver al índice”. Se refiere al liderazgo que mantuvieron en 2005 en el indicador bursátil de la BMV.

Cambio de piel
Ese conglomerado mexicano pasó por tiempos difíciles, acentuados con la crisis desencadenada a fines de 1994 y con el colapso de la industria mundial automotriz a inicios de 2000. Su deuda se volvió asfixiante.

En esa época decían ser una empresa que invertía en sectores con alto potencial de crecimiento. Y aun así empezó la venta de subsidiarias. Tantas, que Senderos Mestre dice ya haber perdido la cuenta. Este periodo, y especialmente durante 2001 –uno de los peores años en la historia de la empresa– requirió tomar medidas drásticas. Obligó a replantear completamente el negocio.

El nuevo enfoque fue agregar valor. “Nos dedicamos a trabajar con empresas especialistas en cada uno de los negocios para poder definir cuáles eran mejores y cuáles no deberían estar en el grupo porque podíamos perder valor”, comentó.

Para comenzar, decidieron la separación de la división inmobiliaria del corporativo. Un negocio al que entraron por casualidad. Así como el grupo nació sin una estrategia clara, Dine inició como una inversión pequeña como socios en el fraccionamiento Bosques de las Lomas, al poniente del DF. “Era de los Longoria, de Carlos Trouyet y de Miguel Alemán papá”, recuerda Senderos Mestre. Al final se quedaron como únicos dueños.

Ahora le aporta sólo 116 millones de dólares en ventas y 20 millones de dólares de flujo de operación, 5 y 15% del total del grupo, respectivamente. Pero el potencial de los desarrollos turísticos y residenciales para jubilados estadounidenses y el de los centros comerciales en México aún es grande.

Hoy ya suman 264 millones de dólares en reservas territoriales, pero según fuentes de Desc, el negocio total vale unos 600 millones de dólares. De su portafolio forman parte la torre Arcos Bosque Corporativo, el Centro Comercial Santa Fe, Punta Mita, en Nayarit, Punta Ixtapa, en Guerrero, y los hoteles aún en construcción St.Regis y Four Seasons Residence Club. ¿La vivienda está en los planes? “Ahora estamos en negocios de vivienda pero de alto nivel (estilo condominio), lo que queremos es ir bajando un poco más en la pirámide, a ingresos alto-medio”.

Es difícil saber hasta dónde pretende llevar la división. Sus ventas bajaron 30% al tercer trimestre de este año, pero tienen varios desarrollos sin concluir. “Es importante estar entre el primer y segundo lugar. Si no, mejor no estés”, decía el empresario. Quizá surjan nuevas sorpresas el año próximo.

Por lo pronto, Senderos Mestre cree que separar a Dine del corporativo podría dar mejor señal a los mercados. Al escindir inmuebles (Dine) de industrias (Grupo Desc) cada cual podrá aprovechar más rápida y eficientemente cada oportunidad que se presente. “En realidad, están haciendo un saneamiento financiero y el costo de ello es que perderán una proporción menor en los ingresos y flujo a nivel consolidado”, dice Carlos Hermosillo, de Vector Casa de Bolsa. “La valuación mejorará pues eliminarán 100 millones de dólares de deuda neta, cerca de 20% del consolidado”.

El mercado en general festejó el anuncio, pero hubo quienes se mantuvieron escépticos. “Vemos esta escisión como ligeramente positiva para su calidad crediticia y probablemente neutral para sus calificaciones”, decía la calificadora Fitch Ratings en un comunicado.

Pocos pero valiosos
Quizás en esta diversificación de productos especializados esté el futuro de Desc. El panorama parece ser bueno para las industrias en las que opera: hay espacio para crecer. Algo de eso le pasó con su división automotriz que hoy tiene siete plantas distribuidas en México y EU. La crisis de las ‘tres grandes’ (Ford, GM y DaimlerChrysler) y el ingreso en concurso mercantil de Dana (uno de sus socios) le cambió el destino exitoso que Senderos disfrutó en carne propia cuando asumió la presidencia del grupo, a finales de los 80. Los vehículos representaban 60% de su portafolio. “Me puso una zarandeada espantosa: de tener finanzas muy sólidas entramos en una situación financiera delicada”.

El salvavidas para dejar de caer fue volver más chiquita la división y apuntar a los componentes como transmisiones, estampados y rines, un área que las propias automotrices están terciarizando para concentrarse sólo en armar automóviles. Y aunque las ventas de las ‘tres grandes’ siguen cayendo, logró 45% de crecimiento en su utilidad de operación durante el tercer trimestre de 2006 gracias a nuevos contratos con clientes como Nissan y GM y el repunte del mercado de refacciones.

“Si estás en la industria de componentes cada día dependerás mucho menos de pocos clientes”, advierte el CEO de Grupo Desc. Eso implica proveer a los autopartistas sin tener que estar expuesto a cualquier estornudo de las automotrices, y en cierta medida volverse imprescindible por la cercanía geográfica. Por eso, en 2005 firmó una asociación estratégica con CIE Automotive para fabricar componentes. “Ésta será un área de creación de valor muy importante para nosotros”, agrega Senderos Mestre.

En la división de Productos de Consumo, una serie de medidas en busca de agregar valor hicieron repuntar 30% sus ventas durante el tercer trimestre de 2006. Una parte es secuela de la crisis de la ‘vaca loca’ desatada en 2002, lo cual empujó su división de engorda, crianza y embutidos de cerdo.

Además, hubo un aumento en la demanda de productos enlatados, preparados y congelados. Del Fuerte, su marca que compite con los alimentos de Herdez, registró cifras récord de ventas en septiembre para puré de tomate y café, lo mismo que lograron en agosto sus líneas de catsup y gelatinas. La incorporación del empaque Tetra Recart de Tetra Pak a su línea de vegetales envasados, por ejemplo, agregó valor a toda la cadena ya que ahorra espacio, pesa menos y es más atractivo al tacto que la generación que lo precede: los Tetrabricks.

El furor por la comida latina en EU también le está ayudando. Authentic Specialty Foods, la subsidiaria alimenticia de Desc en ese país, está aprovechando el crecimiento de 400% que ha registrado ese mercado en la última década.

La química es una de las unidades que obtuvo mejores resultados, en parte por la reactivación de la industria llantera nacional y la apreciación del euro frente al dólar estadounidense. Su sociedad para fabricar petroquímicos con Repsol (Dynasol), con plantas en España y México, podría llevarlos juntos a Asia.

Todo puede suceder en el transcurso de 2007 y años siguientes. El valor que tanto busca Senderos Mestre ahora puede estar escondido dentro o fuera del corporativo que dirige. “Con la crisis me alejé del mercado. Hoy Desc está subvaluada; igual y acabamos siendo un grupo mucho más chico en ventas pero mucho más grande en valor”, sentencia.

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