Los millonarios también son ecológicos

Usar madera de cerezo brasileño para los suelos de las mansiones es cosa del pasado; ahora crece la demanda por las residencias multimillonarias que respetan el medioambiente.
McKinney apuesta por una mansión de 29 mdd ubicada en Florid
Jessica Dickler
NUEVA YORK -

Tras 20 años de construir mansiones multimillonarias, el desarrollador urbanístico Frank McKinney cree que lo que buscan hoy los compradores adinerados son residencias amigables con el medio ambiente.

Su apuesta se materializa con una mansión de 29 millones de dólares (mdd) ubicada en Manalapan, Florida. Será la primera residencia de su tipo en recibir el certificado “verde” de los Consejos de la Construcción Verde de EU y Florida. Además de sus ocho dormitorios, 11 baños, dos elevadores, dos cuartos de lavado, dos bodegas para vinos, un cine y una casa de huéspedes, la residencia contará con un sistema purificador de aire y enseres fijos ecológicos que reducirán un 90% del consumo de energía.

Para construir la mansión verde McKinney tuvo que explorar nuevos materiales, por ejemplo, en lugar de usar madera de cerezo brasileña para los suelos, empleó teca reciclada y con ello evitó la tala de más de tres hectáreas de bosque tropical brasileño.

La casa también contará con un enorme sistema solar, un sistema hídrico que reutilizará el agua de las duchas y los lavabos para regar el césped y los jardines, así como varias piscinas y estanques espejo para atenuar en uno o dos grados la temperatura de la propiedad.

McKinney planea terminar el proyecto en enero del 2009, y esperar entonces a que se presenten los compradores. La empresa es arriesgada, así que construye también, por si las moscas, otros desarrollos cuyos precios varían de los 13 a los 135 mdd.

Webb Sherrill, agente inmobiliario en Sotheby's International Realty, ofrece igualmente en venta una mansión verde con calefacción solar y jardines orgánicos en Angel Fire, Nuevo México, a un precio de 3.4 mdd. De acuerdo a Webb, hay una creciente demanda por casas ambientalmente amigables, pero está limitada a lugares donde la conciencia ecológica es alta.

Una de esas áreas es Santa Mónica, donde la firma californiana LivingHomes está aventurándose en el mercado de las casas autosustentables. Sus residencias no tienen emisiones de carbono, ni desperdician agua ni energía, y aún así cuentan con los más modernos electrodomésticos marca Bocsh y otras altas tecnologías.

“Hay más conciencia pública sobre el diseño sostenible” afirma Steve Glenn, CEO de LivingHomes, y agrega que la empresa ofrece actualmente dos variedades de hogares certificados por el Consejo de la Construcción Verde, a un costo aproximado de 500,000 a 700,000 dólares.

La certificación, llamada LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), es expedida por el Consejo y agiliza los trámites de construcción y permite deducciones fiscales, aunque los incentivos dependen de la ciudad y el estado.

“Los consumidores basan cada vez más sus decisiones de compra sobre consideraciones medioambientales y sanitarias, y los ayuntamientos están recompensando a los constructores que edifican de esa manera” afirma Glenn.

Sin embargo, obtener la certificación no es sencillo. El Consejo de la Construcción Verde evalúa el rendimiento de una casa con una escala de seis categorías, incluyendo su ubicación (si aprovecha la posición del sol o si está cerca de una zona de tránsito cargado), si utiliza materiales biológicos o reciclados, la calidad del aire en su interior, así como si economiza agua y energía. También valora el tamaño de la residencia, así que mientras más grande sea, más puntos debe conseguir para obtener el certificado “verde.”

La moda de las residencias ecoamigables crece rápidamente, y las constructoras preocupadas por el lujo tanto como por el medioambiente esperan que se establezca como una tendencia dominante. Sólo falta la palabra final, la de un cliente con conciencia ecológica y con dinero.

Ahora ve
No te pierdas