Severin Wunderman, el hombre 'reloj'

El presidente y dueño de Montres Forum redefinió la estética de la alta relojería; su nombre es muy respetado y es raro que conceda una entrevista.
El presidente de Corum habla sobre su vida. (Gerardo Gudinni  (Foto: )
Alejandro Estrada

Llegó a Corum con el mismo toque mágico que le imprimió a Gucci y la transformó una de las firmas de mayor jerarquía global, colocándola como un icono indiscutible en el mundo de las relojeras.

Una vez que adquirió Corum, decidió explotar su sello e imaginativa personal, para lograr clásicos como el Golden Bridge, uno de los mejores esqueletos jamás creados, y la colección Bubble, con interesantes expresiones como el Bubble Skeleton o el agresivo Bubble Privateer.

Para las miradas conservadoras, sus relojes rayan en lo extravagante; para las mentes abiertas, son objetos únicos, verdaderas piezas de colección.

En definitiva, bajo su poder, las cosas crecen. Severin Wunderman es un auténtico mago que, aunque es poseedor de una cuantiosa fortuna, gusta de deleitarse con los pequeños placeres de la vida.

Nos dicen, Severin, que eres de temperamento difícil, directo y sin nada que ocultar.

Nunca escucharás tonterías de mi parte. Si el negocio va bien, diré que va bien. Si va mal, diré que va mal. Es mejor decir siempre lo que crees, lo que piensas.

Bien. Lo primero es que en la actualidad se ven pocas piezas como las de Corum. ¿Te consideras, en este sentido, un revolucionario de la relojería?

Sí, en cierta forma. La gente me conoce como la oveja negra de la industria relojera. Fui yo quien trajo todo este concepto de los esqueletos y los cráneos en los relojes hace ya siete años. Fui el primero en colocar diamantes sobre acero, e inventamos una herramienta especial para lograrlo. Compré Corum porque se trataba de una compañía que hacía lo que ninguna otra, es por eso que fabricamos piezas tan inusuales. Te doy un ejemplo. Cuando alguien asiste a una cena portando un Seiko, lo mejor que puede hacer es dejar el brazo debajo de la mesa. Pero si trae un Corum en la muñeca, mostrarlo puede ser todo un tema de conversación. Algunas de las piezas que he hecho han sido completamente revolucionarias. Otra de las razones por las que adquirí Corum es porque poseía archivos fenomenales, piezas que tenían más de 30 años de haberse trabajado. Si las trasladas a nuestros días, funcionarán una vez más. Todos los nuevos modelos que presentamos son recreaciones de piezas que ya existían hace 20, 30 y hasta 50 años. Además, yo fui quien inventó el concepto de ediciones limitadas, y de hecho fue por accidente, porque no tenía dinero para hacer más de 50 piezas —dice entre risas—. ¡Y funcionó!

Por lo que sabemos de tu vida puedo imaginar que hoy estás más allá de lo que implica tener un estilo propio, una imagen que proyectar.

Así es. Yo he tenido mucha suerte en mi vida. Mi mentor fue Aldo Gucci. Me convertí en su mano derecha, su mejor amigo, e hicimos muchas cosas juntos. Fue el mejor maestro que pude tener. Me enseñó todo lo que hay que saber respecto a los negocios. Y llegó incluso a confiar más en mí que en su propio hijo. Pero ésa es otra historia.

¿Qué tan importante es para ti hacer dinero?

Te daré una respuesta concisa. He sido muchas veces rico y muchas veces pobre. Ser rico es mejor. Confía en mí. Yo vengo de una familia que no tenía nada. Dejé la escuela a los 15 años porque no había qué comer en casa, y a esa edad me fui a Estados Unidos por mi cuenta.

¿Ésa fue la peor etapa de tu vida?

No, por supuesto que no. Porque era feliz. En realidad no hay nada en mi vida que haya deseado que hoy no tenga. Tengo una gran familia, y unos hijos y nietos maravillosos. Soy muy afortunado de que el más joven de mis hijos está muy comprometido con la compañía, y la está llevando muy bien.

¿Qué edad tienes, Severin?

70 años. Pero me siento bien. Tuve una muy mala etapa hace siete años a causa del cáncer que padezco, pero supongo que no me querían aún, ni allá arriba ni allá abajo. Así que se me ha permitido estar más tiempo por aquí.

Algunos de tus ejemplares tienen una relación muy particular con el concepto de la muerte.

Lo hice sólo por el placer de jugar con la idea. En ciertos países, la muerte [pronuncia en español] es una fiesta. En México es una fiesta. En Italia, por el contrario, le temen. Todos moriremos, tarde o temprano. Yo, al estar tan cerca de ella, me dediqué a hacer una gran investigación al respecto. Ésa es la razón de la colección que mencionas.

¿Cuál es ahora tu principal interés al vivir la vida?

Te lo diré de esta manera. Ya logré el éxito que buscaba en el mundo de la relojería. No hay nadie en esta industria que no me conozca. Aun cuando yo lo diga, me he convertido en un icono. Considero que sólo hay 10 iconos; no obstante, ninguno de ellos lo ha logrado en dos diferentes ocasiones, con dos compañías distintas. Y he conseguido que mucha gente haga mucho dinero. Cuando estaba en Gucci obtuvimos 550 millones de dólares en ventas sólo por los relojes, lo cual es increíble.  Y cuando compré Corum todo el mundo sabía de mí, la única condición que les impuse a quienes querían trabajar conmigo fue que lo hicieran desde el principio, y no tres años después, cuando las ventas fueran fenomenales. Tenían que estar desde el inicio del proceso conmigo. Por eso fue que conseguí los mejores distribuidores.

Parece que eres un hombre que no le teme al fracaso…

No le tengo miedo a nada. No le temo a la muerte ni a tomar decisiones riesgosas en los negocios; A NADA. Algunos piensan que es un poco tonto, porque a veces me aparezco en vecindarios en los que no debería estar (ríe). Si voy a Hong Kong, camino y como en sus calles, aun cuando sea el único hombre caucásico paseándose por ahí. Pero lo disfruto.

Por lo que me dices, y luego del éxito que has alcanzado, creo que eres una persona que vive la vida de una manera distinta.

Tengo todo lo que alguna vez soñé tener, y sin embargo, al final solamente hay que comer tres veces al día. Tengo un Ferrari y un avión privado... ¿Y sabes por qué tengo un avión privado? Te lo diré. Un buen día conocí a Georges Marciano, el dueño de Guess Jeans, y en una ocasión me enseñó la foto del Learjet que acababa de comprarse. Y yo le dije: “¡Georges, esta cosa vale 40 millones de dólares! Yo sé de dónde vienes, ¡y no entiendo cómo es que pudiste comprarte algo que vale tanto!”. Y él me dijo: “Severin, si yo no me compro este avión ahora, te garantizo que el día que me muera mi yerno se comprará uno”. Así que ese mismo día fui a comprarme mi avión (ríe). Entonces, ¿por qué no disfrutar por lo que trabajaste tanto? Pero al mismo tiempo soy un creyente en el karma. Dono 17% de todos mis ingresos a fundaciones de caridad cada año.

¿Cómo manejas el hecho de que se te considere una persona peculiarmente extravagante, la oveja negra, como dices?

Mi padre solía decirme: mientras la gente hable de ti, ya sea para bien o para mal, siempre será una buena señal. Cuando dejen de hacerlo, entonces hay que preocuparse. Y es más o menos lo que me dijo alguna vez Aldo Gucci, cuando empezamos a ver que nuestros modelos eran copiados y los encontrábamos por las calles. Le dije: “Aldo, ¿qué vamos a hacer con esto?”. Y él me dijo: “Severin, solamente se copia lo que está de moda, lo que está funcionando, lo que se está vendiendo”. Ahora yo tengo el honor de ser una de los personajes más copiados en el mundo.

Finalmente, ¿qué nos puedes decir de tus proyectos futuros? ¿Tienes alguno en mente?

Ahora es tiempo de detenerme un poco. De hecho, es raro que dé entrevistas. Normalmente las da mi hijo. Él viaja por todo el mundo; es el embajador de Corum.

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