Música 'Country' de origen

La mejor música country es sobre hombres duros que viven tiempos difíciles, no sobre amor perdi no nació en Nashville, sino en la tranquila ciudad de Bakersfield, California.
El Saloon que llama a los amantes del Country. (Adam Wiseman
Kurt Hollander
BAKERSFIELD, California (VUELO) -

Es sábado por la noche en Bakersfield. En el Buck Owen Boulevard está el Crystal Palace de Buck Owens, una enorme estructura decorada en colores pastel, como una taberna de antaño, en cuya entrada hay varios maniquíes ataviados con trajes y enaguas de la época. Los fines de semana El Crystal Palace se llena de turistas de todo el país. La banda que ameniza el lugar, Los Buckaroos, toca “Act Naturally” y otros hits del recientemente fallecido Buck Owens.

En las afueras de la ciudad una fila de pick-ups y autos “arreglados” se estaciona junto a la gigantesca estatua de un indio que parece hacer guardia frente al Ethel’s Old Corral, un bar en forma de caja. Dentro del bar, frente a la rocola desconectada y semiocultos en las sombras, cuatro músicos recrean los ritmos y las rimas de la canción clásica de Merle Haggard, “Last Night the Bottle Let Me Down”. Enfrente de la banda, varios lugareños con botas hacen girar a sus parejas de baile.

Música de tragos y trancazos

Las raíces de la música country son muy diversas, una mezcla de blues, gospel blanco, rock and roll, rockabilly, Tex-Mex y música de los montañeses. Para cuando la música country alcanzó al fin el éxito nacional y dominó las listas de popularidad, la música que se hacía en Nashville, el centro de la escena country, ya había perdido el contacto con sus raíces y su estilo se caracterizaba por cantos y violines melosos y almibarados.

En los 60 se empezó a escuchar un nuevo sonido country que venía del otro lado del país, de la improbable ciudad de Bakersfield, California. Esa nueva música country, conocida como el Sonido Bakersfield era menos orquestada y romántica, y más escandalosa y eléctrica. El nuevo sonido country salió de esos pendencieros cafetines honky tonks que todavía hoy son frecuentados por camioneros y trabajadores petroleros.

Las letras de la mejor música country se enfocan más en tiempos difíciles, mucho alcohol y puñetazos, que en los asuntos del corazón. Muchas de las grandes leyendas de la música country se hicieron famosas en la cárcel. Johnny Cash, tal vez el cantante más conocido de ese género, aprovechó su breve estancia tras las rejas para labrarse una reputación de delincuente. Muchas de las mejores canciones de Cash describen la vida en la prisión (“Folsom Prison Blues”) y un buen número de sus mejores álbumes fueron grabados en vivo en reclusorios de máxima seguridad. Pero el legendario Merle Haggard, que nació y creció en Bakersfield, fue quien en verdad vivió la leyenda de un forajido, pues pasó los primeros 30 años de su vida entrando y saliendo de instituciones penitenciarias. Cuando estaba preso en Folsom vio cantar por primera vez a Johnny Cash y esa experiencia lo hizo emprender el camino de la fama dentro de la música country.

Gran parte del éxito del Sonido Bakersfield se debe a Buck Owens, el creador de todo un imperio de la música en esa ciudad, con una estación de radio y un estudio de grabación profesional dedicados al country. Pero cuando Buck Owens murió, hace dos años, su mayor legado al country fue el Crystal Palace, una sala de conciertos y museo que exhibe las botas y los trajes de ese músico, así como las portadas de discos, guitarras y esculturas de bronce de tamaño mayor que el natural del propio Buck, además de Merle Haggard, Johnny Cash y hasta Elvis Presley.

La migración del medio oeste

El Sonido Bakersfield, tan diferente de la música que surgió de las ciudades vecinas, no salió de la nada. La inmigración durante la época de la depresión de los años 30 atrajo gente del campo de Oklahoma y Arizona a California en busca de tierra fértil. Esos okies, considerados montañeses de clase baja rural, cambiaron la fisonomía y el sentimiento de Bakersfield y su música. Merle Haggard, nacido en Bakersfield e hijo de emigrantes de Oklahoma, grabó su hit número uno, “Okie from Muskogee”, como un tributo tal vez un poco sarcástico a sus propias raíces, aunque pronto llegó a ser un himno nacional para todos los buenos muchachos de antaño en todo el país.

En gran parte a causa de esta herencia okie, las ciudades del interior de California, como Bakersfield, tienden a ser muy conservadoras y tienen mucho más en común con la cultura sureña (camionetas pick-ups, música country y cerveza) que con la vecina San Francisco.

Aun cuando tal vez nunca hayas oído hablar de Bakersfield, lo más probable es que la hayas visto en películas como Psycho y Thelma and Louise, y que hayas escuchado su nombre en canciones como “Far Away Eyes” de los Rolling Stones. Y si en toda tu vida sólo has oído un par de hits de música country, puedes tener la seguridad de que la más roquera de ellas, la más saturada de guitarra eléctrica y la que más habla de beber mucho y conducir rápido, es producto del Sonido Bakersfield.

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