Edison y la silla eléctrica

Pocos saben que el inventor más grande del mundo creó una moderna máquina asesina; su interés por controlar la industria eléctrica lo llevó a aprobar la pena de muerte con su apa
El libro muestra la faceta desconocida de Edison. (Ed. Océan
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La vida del inventor de la lámpara eléctrica incandescente es bastante conocida para muchos. Se sabe que Thomas Alva Edison fue pionero en instalar la primera central eléctrica del mundo, entre otros cosa más.

Lo que pocos saben es que este hombre que muchas veces se manifestó en contra de la pena de muerte, es el responsable de un invento que contradice su postura: la silla eléctrica.

Mark Essig, autor del libro “Edison y la silla eléctrica”, hizo una investigación histórica para ilustrarnos respecto a este dato para tantos desconocido y nos transmite otras historias sorprendentes que muestran una faceta desconocida de Edison, al tiempo que trazan el retrato de una nación que iniciaba su modernización.

Editorial Océano distribuye este libro que narra cómo en 1887 el estado de Nueva York informó que los criminales condenados a muerte tendrían que ser ejecutados por medio de electricidad, que era considerada como una fuerza misteriosa. Mientras la gente se divertía en las ferias con toques eléctricos, los médicos afirmaban que la corriente eléctrica podía curar enfermedades y revivir a las personas que se habían ahogado o asfixiado.

De hecho, en la década de 1750 Benjamin Franklin usó la electricidad para matar: sacrificaba pollos y pavos con electricidad estática. Pero emplear la electricidad para ejecutar criminales era algo sin precedentes.

El primer asesino condenado apeló contra la ley, sosteniendo que era un castigo cruel e inusual, y por tanto anticonstitucional. Un juez ordenó realizar audiencias para obtener testimonios de expertos en la materia y Edison estuvo de acuerdo en testificar a favor del nuevo método. A pesar de que en 1887 se declaró estar dispuesto “a realizar esfuerzos sinceros para abolir por completo la pena capital”, un año después se convirtió en el más apasionado defensor de este nuevo recurso científico para matar, afirmó al igual que otros que el uso de la corriente eléctrica era algo más humano que la horca.

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La incógnita es por qué Edison apoyó la pena de muerte. Algunos expertos sostienen que lo que le interesaba al inventor era controlar la industria eléctrica y que un competidor suyo estaba gastándose decenas de miles de dólares para derogar la ley de electrocución y echar abajo sus planes. Entonces los asesinos condenados se habían convertido en conejillos de indias para estos dos industriales.

Pero Edison no prestaba atención a los rumores, para él matar con electricidad era simplemente “una buena idea” y decía que “sería tan fácil y rápido que el criminal no sufriría.”

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