Divorcio de McCartney se prolonga

Paul McCartney y Heather Mills esperarán otras dos semanas para resolver su querella; 825 millones de libras están en juego para el ex Beatle.

La batalla por el divorcio entre Paul McCartney y la ex modelo Heather Mills parecía el viernes determinada a extenderse a una segunda semana.

En el proceso están en juego una parte de la fortuna de 825 millones de libras del ex Beatle y una decisión que podría establecer un importante precedente para medir cuánto puede una esposa demandar cuando fracasan matrimonios cortos multimillonarios.

Tras cinco días de argumentos legales, cualquier señal de un posible avance fue desechada cuando funcionarios revelaron que la Corte 34, escenario a puertas cerradas de una de las separaciones de más alto perfil de la industria del espectáculo, había ahora sido reservada para el lunes.

Mills, de 42 años, cuyo matrimonio con el ícono pop de 65 años duró menos de cuatro años, se está representando a sí misma en el caso contra McCartney, quien está siendo patrocinado por el abogado de divorcios de grandes sumas de dinero Nicholas Mostyn.

Expertos legales creen que Mills, quien despidió a sus propios abogados, está pidiendo hasta 50 millones de libras a McCartney, pero que él podría estar preparado para ofrecer menos de la mitad de esa suma.

Al llegar a la Corte Real de Justicia el viernes, tanto Mills como McCartney permanecieron en silencio.
McCartney, vistiendo un un traje verde claro, no entregó ninguna pista sobre el progreso del caso. Mills, con un traje de terciopelo negro de raya diplomática y una blusa de seda escarlata, se mostró igualmente reticente.

Con la corte lista para continuar con la acción legal la próxima semana, cualquier titular de tabloide inspirado en alguna canción de The Beatles como "We Can Work It Out" parecía condenado.

McCartney se casó con Mills en el 2002, cuatro años después de que su primera esposa, Linda, muriera de cáncer. La hija de ambos, Beatrice, tiene 4 años.

Cuando el caso finalmente termine, el juez se reservará su opinión y entregará un fallo en una etapa posterior.
Si uno de los dos desafía su decisión, pueden llevar el caso ante la Corte de Apelaciones, o incluso ante la Cámara de los Lores, el mayor tribunal del Reino Unido.

Pero entonces el caso se llevaría a cabo en una corte abierta, al contrario de la situación actual en la que el juicio se está realizando en una sala donde hasta las ventanas están cubiertas para alejar a miradas curiosas.

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