El CEO que conquistó al mundo con lujo

Yves Carcelle, quien dirigió la firma Louis Vuitton, cuenta cómo la transformó en un imperio global.

El estratega detrás de Louis Vuitton

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“El lujo es una emoción. Hay un momento en que se genera un lazo entre una persona y el producto. Sin esa pasión el lujo no existe”, dice Yves Carcelle, ex CEO de Louis Vuitton. (Foto: AP)
yves carcell  (Foto: AP)

Bajo los 23 años de dirección de Yves Carcelle, Louis Vuitton se convirtió en la primera marca de lujo en el mundo, se extendió a 464 tiendas en 65 países, logró facturar 7,000 millones de euros cada año (cifra estimada) y mantuvo su crecimiento anual en dos dígitos. Carcelle, además, es un jefe admirado y querido en la compañía.

Louis Vuitton es la empresa más importante de LVMH, el mayor conglomerado de lujo del mundo; representa 30% de sus ventas. Carcelle llegó a la firma en 1989, cuando ésta se encontraba estancada.

A finales de 2012, después de 23 años de dirigir a la marca, Yves dejó el puesto para tomar una posición más relajada: la dirección de la Fundación Louis Vuitton para la Creación, que ocupará el edificio proyectado por Frank Gehry en el Bois de Boulogne y que espera abrir sus puertas en 2013.

Lo que logró con la marca permanecerá para siempre. Uno de tantos aciertos fue haber fichado al diseñador estadounidense Marc Jacobs para lanzar una línea prêt-à-porter.

En una compañía con más de 18,000 empleados en el mundo -Louis Vuitton controla su operación de principio a fin, no tiene franquicias y todas las personas que laboran para ellos, desde un vendedor hasta la costurera, forman parte del grupo- el ejecutivo tiene la delicadeza de saludar a todos los empleados con los que se cruza.

La revista Life&Style de febrero 2013 entrevistó en São Paulo al hoy ex CEO de la compañía, justo durante la apertura de la primera global store de Louis Vuitton en América Latina.

Lee la charla completa.

El lujo es una emoción

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A finales de 2012 Louis Vuitton abrió su primera global store de Latinoamérica, en Sao Paulo, Brasil.  (Foto: Cortesía Louis Vuitton)
louis vuitton  A finales de 2012 Louis Vuitton abrió su primera global store de Latinoamérica, en Sao Paulo, Brasil. ✓  (Foto: Cortesía Louis Vuitton)

¿Cómo defines el lujo?

Como una emoción. Hay un momento en que se genera un lazo emotivo entre una persona y un producto; puede provenir de la historia que hay detrás del objeto, de la tradición, del trabajo artesanal, de las complicaciones de un reloj. Es algo que le sucede lo mismo a un japonés que a un brasileño.

Entonces, el lujo es un lenguaje universal.

Cuando viajas por el mundo, es fascinante constatar que personas de culturas tan distintas, casi opuestas, tienen un punto de encuentro en la moda y el lujo.

Saber apreciar el lujo es entonces una cuestión de conocimiento, ¿qué pasa con los jóvenes?

Creo que es importante enseñar a los jóvenes a apreciarlo, pero el lujo hay que desearlo y trabajar por él para merecerlo. Es como si tus padres te dan tu primer coche a los 16 años; nunca será lo mismo que decidir qué coche quieres tener y ponerte a trabajar para comprarlo.

¿Cómo ha cambiado la relación de la marca con los hombres?

Durante años, el hombre vio el lujo como un territorio femenino; le daba vergüenza gastar en eso. Es cierto, siempre han existido los boys' toys: el coche, el reloj, el helicóptero, pero dedicarle tiempo a escoger un traje o a leer revistas de moda no era algo que sucediera antes. Ahora los hombres se cuidan, hay una tendencia a mantenerse en forma, disfrutar de la vida, consentirse. Por eso, en nuestras tiendas hemos creado espacios con un diseño distinto, exclusivo para ellos.

Una carrera dedicada a la moda

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A partir de un pequeño taller de marroquinería, Louis Vuitton pasó a ser el proveedor de maletas de los grandes exploradores y luego un expansivo imperio de la moda. (Foto: AP)
louis vuitton  A partir de un pequeño taller de marroquinería, Louis Vuitton pasó a ser el proveedor de maletas de los grandes exploradores y luego un expansivo imperio de la moda. ✓  (Foto: AP)

Ahora que concluye tu periodo en LV, ¿podrías compartir algunos de los momentos más importantes en tu carrera?

Uno de nuestros mayores éxitos fue haber descubierto China y otros mercados sedientos de lujo antes que los demás. En 1992, en un momento que no se visualizaba la modernización de China desde el exterior, abrimos nuestra primera tienda en Beijing. Lo mismo pasó con Vietnam, Mongolia, India, Kazajstán... El fundador de Louis Vuitton se fue de su pueblito a París caminando, con la idea de conquistar el mercado. Por eso participó, con sus baúles, en las exposiciones universales de le época. La conquista es parte de nuestra tradición.

Cuéntanos del momento que decidieron fichar a Marc Jacobs.

Con Bernard Arnault (propietario y presidente de LVMH) teníamos la idea de lanzar prêt-à-porter y zapatos poco a poco. De pronto, un lunes -siempre comemos ese día- me dijo que necesitábamos empezar la siguiente temporada con un show completo. Me pareció mucho más excitante. Arnault sugirió a Marc Jacobs, y aunque su estilo grunge parecía muy lejos del mundo Vuitton lo habíamos visto en una cena y nos pareció tremendamente inteligente. Regresando a la oficina le llamé y dos días después nos reunimos en Nueva York. Hablamos durante cinco horas. Fue un momento intenso porque lo veía como la fusión de dos culturas muy diferentes.

¿A los franceses no les pareció un pecado que él fuera estadounidense?

A lo largo de toda la historia, artistas de todo el mundo han llegado a París a continuar su obra, desde Picasso hasta Hemingway, quizás eso explica por qué nunca hubo una reacción negativa. Además, conservamos la marca de Marc e invertimos en ella para controlarla, pero acordamos que él trabajaría para Vuitton en París y para Marc Jacobs en Nueva York. Esa determinación fue importante porque el lujo se concibe de formas muy distintas desde estas dos ciudades. Con el tiempo, el contacto con Vuitton también ha sofisticado a Marc; no sólo en sus diseños, basta con ver cómo se viste ahora, cómo se ha puesto super fit.