¿El mundo necesita un nuevo Corvette?

La automotriz que lleva sólo cuatro años fuera de la quiebra trata de justificar su relanzamiento; la séptima generación de Corvette llamada Stingray costará desde 54,000 dólares por su modelo base.
Corvette  (Foto: Tomada de CNNMoney.com)
Doron Levin

Es posible que muchas personas menores de 50 años estén rascándose la cabeza, preguntándose por qué General Motors Co se ha tomado la molestia de crear la séptima generación de su icónico Corvette deportivo.

En 2012, la división Chevrolet de GM vendió exactamente 14,132 Corvettes. Eso equivale  aproximadamente a 1.7% de todos los vehículos Chevrolet vendidos en Estados Unidos ese año, el 0.5% de los vehículos y camionetas vendidas por GM en Estados Unidos y menos de 0.3% de los 4.95 millones de vehículos vendidos por GM a nivel mundial. Pocas partes serán compartidas con otros modelos de GM, excepto por el gran bloque de motor en las futuras camionetas.

En otras palabras, ¿cómo una automotriz que apenas lleva cuatro años fuera de la bancarrota justifica la enorme inversión económica -por no mencionar la atención de tantos ingenieros, diseñadores y mercadólogos- para crear un auto que ocupa un nicho tan diminuto?

"Colocaré este auto contra cualquiera en el mundo", dijo Mark Reuss, presidente de la crucial división norteamericana de GM, en el lanzamiento del auto en Detroit, el domingo por la noche. "Corvette es el signo de una nueva GM, una que está dispuesta a asumir riesgos. Éste es el coche que fue mi razón para unirme a la compañía cuando era joven". (El padre de Reuss, Lloyd Reuss, se retiró como presidente de GM).

Ciertamente, el Corvette sigue siendo un símbolo significativo de la identidad de GM, aunque tal vez en menor medida que en los años 60 y 70. Es un símbolo de lo que la empresa espera recuperar en los próximos años, así como todo lo que alguna vez quiso mantener cuando era la automotriz dominante en el mundo.

Introducido en 1953, el biplaza llegó a simbolizar la juventud, la velocidad y la libertad. La serie de televisión Route 66 seguía las travesías de dos amigos, Tod Stiles y Murdock Buzz, mientras buscaban el significado de la vida a lo largo de las carreteras estadounidenses en el Corvette de Tod, haciéndose eco del espíritu de Jack Kerouac.

A medida que esos televidentes crecieron, el Corvette se convirtió en un símbolo de rebelión de la mediana edad (especialmente masculina) contra las convenciones del hogar, la familia y el trabajo. Para decenas de miles, el auto se convirtió en un pasatiempo, un vehículo para juguetear en sus garajes o para asistir a reuniones de club junto con otros propietarios.

"(El) Corvette es una marca importante para General Motors", dice Brandy Schaffels, editor senior de TrueCar.com. "Con 60 años de origen de desempeño detrás, los entusiastas de los Corvettes están esperando ansiosamente para ver que ofrecerá el diseño de séptima generación al favorito de los estadounidenses".

El último Corvette fue introducido hace nueve años. Una nueva versión fue retrasada debido a la quiebra de la empresa. El precio de salida del modelo actual es de 54,000 dólares; pero podrá costar más de 100,000 dólares en sus versiones de alto rendimiento.

Más allá del número de Corvettes que Chevrolet pueda vender y de los ingresos que generen, la importancia del modelo para los concesionarios es enorme. Los concesionarios de Chevrolet esperan que muchas personas atraídas a sus salas de exposición para ver la séptima generación del auto, en última instancia compren un sedán o una camioneta. Las automotrices han creído durante mucho tiempo en el efecto 'halo' de los vehículos de alto rendimiento, aunque la práctica de fabricarlos y venderlos ha disminuido en cierta medida en una época de recortes de costos.

"Lo que mantiene relevante al Corvette es la idea de que éste es un auto que puede hacer todo lo puede hacer un Ferrari, pero a mitad de precio", dice Eddie Alterman, editor en jefe de la revista Car and Driver. A pesar de reconocer que la base de fanáticos de Corvette ha envejecido, llamó al estilo de la última generación "de alto nivel y muy moderno, sin dejar de ser fiel a Corvette". La nueva versión se llama Stingray, un apodo utilizado por última vez de 1963 a 1982.

Dentro de GM, el equipo que fabrica Corvettes sigue siendo prestigioso, y los diseñadores e ingenieros compiten para ser incluidos en él. Pero si GM desea crear vehículos que los compradores más jóvenes aspiren a poseer, la automotriz primero tendría que descifrar la mentalidad de los clientes más interesados en enviar mensajes de texto y navegar en sus iPhones que en estudiar para el examen de manejo.

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