50 Sombras de Grey: el escándalo del pudor

Fanáticos del libro protestan por los escasos 20 minutos de escenas de sexo; la historia de amor es algo improbable y no ofrece nada nuevo, dice periodista
50 shades  (Foto: tomada de Facebook/fiftyshadesofgrey)

Imagina la película “Mujer Bonita”’ con un par de escenas eróticas y menos sentido del humor. Tendrás una idea de lo que verás en “50 Sombras de Grey”, la adaptación cinematográfica de la popular novela de E.L. James.

La historia comienza como una típica comedia romántica. Anastasia Steele, joven universitaria, se enamora de Christian Grey, un poderoso y joven millonario de Seattle. La diferencia, al menos para una película producida en Hollywood, es que el pobre niño rico tiene un oscuro secreto: le gusta practicar el BDSM en la cama. Eso es Bondage, Dominancia y Sadomasoquismo para los no iniciados.

"¡Caramba!", diría la joven Steele.

Eso fue lo que convirtió la serie de novelas de “50 Sombras” en best sellers internacionales y en el thriller erótico de los millenials. En cine, desafortunadamente, eso no sucede por varias razones.

La abundante y descriptiva prosa de E.L. James no tenía forma de trasladarse a la pantalla sin arriesgar una clasificación restrictiva en salas y por lo tanto los ingresos en taquilla. A la "diosa interior" de Anastasia (así se refiere a su deseo sexual) seguro no le gustó la decisión.

Pero dejando la censura a un lado, esta historia de amor es muy improbable. No sólo debemos creer en el amor a primera vista, también debemos aceptar que una virginal estudiante de letras acepta, sin más ni más, ser la amante sumisa de un multimillonario con raros fetiches sexuales. Ni hablar del mismo Grey, un soltero ricachón que, para ser un dominatrix, pasa demasiado tiempo persiguiendo y rogando a una joven bastante promedio que acepte el trato. “Soy incapaz de dejarte en paz”, le dice. Vaya Amo.

Anastasia, con una dosis de ingenuidad, cree que con el poder del amor puede transformar a su amante de un sádico sexual a un novio ideal. Para algunas personas esto puede ser el romanticismo en todo su esplendor.

Tal vez la idea funcionaría si los actores mostraran algo de química en la pantalla. Interpretado por Jamie Dornan, Christian Grey no es más que una serie de miradas intensas. Al menos Dakota Johnson, en el papel de Anastasia, tiene mucho más que hacer: morderse el labio inferior, ruborizarse y poner los ojos en blanco.

Ah, sí, el sexo. Como suele suceder nadie queda satisfecho. Para los fanáticos de los libros, los 20 minutos de escenas eróticas en pantalla son insuficientes. El resto tal vez no entenderán por completo la frustación de los lectores. Si bien las escenas van subiendo de tono, el clímax resulta desabrido. Ninguno de los encuentros sexuales de Christian y Anastasia se distingue por su osadía.

Los encuadres e iluminación hacen su papel de no revelar más de lo debido, los desnudos frontales son pocos y las escenas o más bien los "videoclips eróticos" están determinados por baladas pop que conforman la banda sonora del filme. 

'50 Sombras' no ofrece nada nuevo, tampoco un erotismo que no se haya visto antes en películas de Adrian Lyne (9 ½ semanas) o Zalman King (creador de la serie Red Shoe Diaries).

Aquí tienes tres mejores opciones si quieres explorar el cine de Amor Clasificación C. Debes ser mayor de 18 años para ver esto avances:

Para los amantes del cine de arte: El Imperio de los Sentidos (Nagisa Oshima, 1979)

Para quien gusta del cine independiente: Secretaria (Steven Shainberg, 2002)

Para quien gusta del cine clásico: El último tango en Paris (Bernardo Bertolucci, 1972)

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*Antonio Guerrero es periodista de CNNExpansión y cinéfilo.

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