James Horner: El músico que te hizo sentir ‘Titanic’

Sus composiciones reflejan su habilidad para controlar los sentimientos de los espectadores; el concertista murió el martes tras estrellarse su avioneta en Santa Barbara, California.
james horner  (Foto: CNN)
Gene Seymour*
(Reuters) -

La muerte de James Horner, compositor ganador del Óscar, es un recordatorio de lo importantes que son las personas que ponen música a las películas.

En la mayoría de los productos de Hollywood, la música está para estimular tus sentidos, para mantener tu radar emocional alerta ante la sorpresa, el asombro o incluso el movimiento.

Suena fácil y Horner era uno de esos artesanos experimentados que sabía cómo hacerlo parecer fácil. Pero no lo es. Cuando la música es demasiado prominente, trillada o inadecuada, toda la película puede lucir igual.

Horner nunca cometía esos errores. A veces se inspiraba en otras fuentes, incluso en él mismo. Se podían escuchar variaciones de una de sus primeras grandes bandas sonoras, "Batalla más allá de las estrellas" (Battle Beyond the Stars, 1980), en muchas aventuras de ciencia ficción. Pero por naturaleza, las bandas sonoras se derivan de obras previas, particularmente en el repertorio clásico. Uno de los ejemplos es la enardecedora banda sonora ganadora del Óscar de Bill Conti para la cinta "Elegidos para la gloria" (The Right Stuff, 1983), que toma prestados detalles del "Concierto para violín" de Tchaikovski. No importa cuál sea la fuente, lo que importa es que recuerdes la película.

Pregúntale a James Cameron. Sabe lo afortunado que fue de tener a Horner en su arsenal para "Alien" (1986), "Titanic" (1997) y "Avatar" (2009). La segunda de las antes mencionadas es la que todos recuerdan, particularmente por el tema de amor, "My Heart Will Go On", que le otorgó a Horner dos Óscar por mejor banda sonora original y mejor canción.

La música de Titanic está tan intimamente ligada a la cinta que incluso una variación de esa flauta acompañada por cuerdas nos lleva de vuelta a la proa de ese crucero imposible de hundir, a sentir el viento en nuestro rostro junto a Leo y Kate.

Con todo, si tuviera que elegir una banda sonora de Horner que fuera emblemática de sus recursos de composición, de su sentido del dramatismo y de la fluidez respecto al tema, sería la música de "Star Trek II, la ira de Khan" (1982). Para empezar, Horner mostró respeto a los fans de la venerada serie de ciencia ficción al tomar el tema de Alexander Courage, de la serie original, y volverlo lo suficientemente grandioso como para que los Trekkies más serios y exigentes crean que su amor por la nave espacial Enterprise y su tripulación bien merecían ir a la pantalla grande.

Además, cuando piensas (si puedes soportarlo) en la escena en la que el villano que encarna Ricardo Montalban inserta unos gusanos en los oídos de dos de los chicos buenos de la Flota Estelar, la música de Horner se volvía algo lo suficientemente metálico y repulsivo como para que sintieras que esos parásitos se estaban metiendo en tus propias orejas a través de tu columna vertebral.

Toda la música de "Star Trek" está tan bien alineada con la acción que parece parte del diseño de escena: el conteo regresivo para el lanzamiento de la bomba Genesis (pregúntenle a cualquiera que haya visto la película, no es difícil encontrarlos) se intensifica gracias a la música que se siente como un conteo regresivo sin ser demasiado enfática. La música de Horner sabía lo que el público sentiría en cada giro de la trama y clímax triunfal y nunca usó (ni necesitó) trucos ni adornos para vender una escena.

Así es como ayudas a que una película funcione… y no es coincidencia que sea la forma de conseguir más trabajo en el mundo del cine.

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Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Gene Seymour.

*Gene Seymour es crítico de cine y ha escrito sobre música, cine y cultura para el diario estadounidense The New York Times, para la revista Entertainment Weekly y para el Washington Post.

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