Certificaciones: mejore su imagen

Hoy en México la certificación ambiental es de carácter voluntario; pero las grandes empresas lo toman como obligación e involucran a sus proveedores.
Silvia Ortiz

Una de las funciones que tiene el vicepresidente Ejecutivo de Operaciones de Nestlé, José López, es visitar los países en los que tiene presencia esta empresa, para asegurar que la información llegue  y sea bien interpretada en los mercados y la dirección en la oficina central, ubicada en Suiza.
Entre las prioridades de la compañía destacan las prácticas de sustentabilidad, que incluyen principalmente el uso eficiente del agua. Tan sólo en México la firma ha logrado 60% de ahorros en los últimos ocho años y, en cuanto a consumo de energía,  ha registrado una disminución de 40%.
La crisis no frenará las inversiones en este rubro. "No vamos a exponer ahora nuestra credibilidad y nuestro propio compromiso con la sociedad porque hay una crisis", señala José López.
El directivo se incorporó a la compañía en 1979 como ingeniero de planta y 16 años más tarde fue nombrado Technical Director de Nestlé Australia. Inició 2009 con una visita a nuestro país, donde la firma tiene 13 plantas, cada una de ellas tiene sistema  de tratamiento de agua, y 4,800 empleados. En marzo, en Querétaro, se inaugurará una nueva planta, donde implementarán prácticas de manufactura flexible y, ahí, José López concede una entrevista a Manufactura.
Categórico, afirma que la crisis que se vive a nivel mundial por la recesión de la economía de Estados Unidos (EU) no cambiará el enfoque que se tiene a largo plazo y México, que le abrió las puertas desde hace 78 años, está en su futuro.
 "Yo no me pienso jubilar el año que viene, por supuesto que habrá más inversiones. Estamos mirando constantemente la cartera de productos que tenemos y maneras de llevar nutrición, salud y bienestar a los consumidores, estamos en ese trabajo y seguiremos en eso", asegura.
Incluso, dice que la empresa está trabajando para sacar al mercado nuevos productos, los cuales se sumarán a los 1,800 que se encuentran en los anaqueles de las tiendas y cadenas comerciales. Resalta el hecho de tener la gran suerte de pertenecer a una industria protegida como es la de alimentos, pues "si vemos una desaceleración, a nivel demográfico, a nivel de nuevos productos el mercado sigue creciendo".
Y sin empacho destaca que la palabra crisis representa una oportunidad para el negocio del que forma parte, que en 2008 obtuvo ventas del orden de los 90,000 millones de francos suizos, de los cuales nuestro país generó 3,000 mdd, que lo colocan, según afirma, como uno de los mercados importantes del mundo junto con EU, Francia, Alemania, Japón y China.
Al destacar que los ciclos de los productos cada vez son más rápidos, y consciente de la competencia que existe en el mercado, el directivo deja en claro que la innovación y el desarrollo de tecnología son elementos clave para responder a las demandas de los consumidores. No por nada la firma cuenta con 23 centros de investigación en el mundo e invierte 2,000 mdd en este rubro, cifra que seguirá creciendo en los próximos años.
La inversión en prácticas ‘verdes' en 2008 alcanzó los 250 mdp. "Hay que hacer negocios de manera sustentable", dice.
Si el agua se considera algo dado por la naturaleza y se utiliza indiscriminadamente, "porque no tiene consecuencia económica, van a crearse desequilibrios. Por ejemplo, si utilizas el agua escasa para hacer crecer un cereal y pones 5,000 litros de agua para hacer un litro de etanol; le estás dando precio al etanol y no le estás dando precio a los 5,000 litros de agua".
Y va más allá,  pronostica que, de continuar esta situación, en donde no se le da un valor de mercado al agua, primero se acabará este recurso natural y después la energía.
Nestlé reduce las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), lo que le ha permitido participar en el mercado de bonos de carbono.
Casi todas las plantas de la compañía, ubicadas en el país, cuentan con el certificado de Industria Limpia, que otorga la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) a las empresas que de manera voluntaria y expedita cumplen con la legislación ambiental existente. Desde 1991 la trasnacional implementó prácticas de sustentabilidad, pues dentro de los compromisos de las operaciones destacan: la seguridad, la salud y el desarrollo medio ambiental a nivel del grupo.
A la fecha, 70% de las empresas que componen el Producto Interno Bruto (PIB) industrial está dentro del Programa Nacional de Auditoría Ambiental (PNAA), que es el que otorga los certificados de Industria Limpia.
Cuestión de voluntad
De acuerdo con Raúl Tornel, subprocurador de Auditoría Ambiental de la Profepa, actualmente 6,700 organizaciones están inscritas en el programa, de ellas, 4,700 son del sector industrial y el resto son de servicios y comercio.
"De las 100 empresas más grandes del país, tenemos 97 en el programa. Ahí entran todas las cervecerías, Bimbo, Nestlé, Danone, Sabritas, Barcel", agrega.
El 100% de las industrias de la cerveza y el cemento están en el programa, y detalla que de las empresas consideradas de alto riesgo se tiene 95%; también está 80% de las instalaciones de Pemex. Además, los oleoductos y gaseoductos de la paraestatal están en proceso de certificarse, asegura el funcionario federal.
Para poder obtener la certificación, las empresas tienen  que acudir a una entidad verificadora que esté registrada ante la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA) y que, además, tenga el visto bueno de Profepa.
El costo de la auditoría para una empresa chica es de entre 15,000 y 20,000 pesos. En cambio, para una grande, la cifra puede alcanzar hasta un millón de pesos. "Pero también los auditores se pasan hasta dos meses dentro de una refinería, viendo punto por punto, licencia por licencia, papel por papel, trámite por trámite", explica.
Sin embargo, reconoce que las auditorías no son cosa fácil, incluso, hay empresas a las que les ha costado mucho trabajo certificarse y, aunque rechaza dar números, aclara que las empresas antes que nada tienen que cumplir con dos requerimientos: contar con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) y con el permiso de uso de suelo, de lo contrario, no pueden entrar al programa.
El mal manejo de residuos peligrosos encabeza la lista de los problemas que presentan las empresas que consiguen la certificación, de hecho, el funcionario explica que, en diversos casos, las compañías que fueron sancionadas con multas de Profepa por incumplimiento de la ley ambiental, deciden sumarse al programa de auditorías ambientales.
En otros casos, las mismas compañías grandes que están certificadas, jalan a sus proveedores. A la fecha existen 15 empresas que lo están haciendo. Se trata de Bimbo, Nestlé, Cervecería Modelo, Robert Bosch, Cemex, Apasco, Ford Company, entre otras.
"Hay una fábrica de cartón en Sonora que le está surtiendo a General Electric y ya se certificó, porque es proveedora de aquélla", comenta.
Nestlé México enseña a los productores del campo —quienes proveen a la empresa de los insumos para los productos que fabrica— a tener prácticas sustentables y, a cambio de eso, reciben un mejor pago por sus productos. "Al final salimos ganando todos", dice José López.
La trasnacional forma parte del grupo de empresas que conforman gemi, asociación civil fundada en 1994 por la iniciativa privada mexicana. Allí tienen un proyecto denominado Cadenas Verdes, que incluye iniciativas de ahorro de energéticos, consumo de agua, costos de materias primas, etcétera. Actualmente se tienen proyectos en el Distrito Federal y en Querétaro.
La trasnacional cuenta con 800 agrónomos en el mundo. Por ejemplo, en la planta de Querétaro hay un jefe de servicio agropecuario que visita constantemente a los proveedores. "Los agrónomos dan consejos y exhortan a los proveedores a invertir en tecnologías ‘verdes'", asegura.
Aprobación internacional
Hay que destacar que el ser sustentable deja beneficios, además de una buena imagen: "Las empresas que están en el programa cotizan mejor en la bolsa de valores, acceden a créditos bancarios con mayor facilidad, ya que los bancos ahora consideran el ambiente como riesgo crediticio. Acceden al mercado internacional con mayor facilidad", detalla Raúl Tornel.
En entrevista con Manufactura, el funcionario destaca que en las zonas conurbadas de Guadalajara, Monterrey y el Distrito Federal no opera —como en todo el país— el incentivo llamado depreciación de los bienes de activo fijo en el año fiscal, es decir, que lo que se gaste en inversión se puede depreciar en el mismo año. "Ahí no hay incentivos a menos que tengas un certificado de industria limpia. La idea era desanimar la inversión en las empresas con problemas ambientales en esas tres zonas".
Como parte del trabajo que tiene la Profepa de certificar más industrias limpias, la dependencia se acercó a los parques industriales que hay en el país y, como resultado de ello, se firmó un convenio con la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (Ampip).
"El compromiso es que la ampip va a hacer promoción para que todos los parques entren al programa y no sólo eso, sino que también las empresas que están dentro de ellos", asegura. Incluso, General Electric tiene una subsidiaria que administra parques industriales y ésta ha coadyuvado de manera importante con Profepa en este trabajo de sumar más compañías.
Los parques industriales de Puebla, Tlaxcala, Toluca, Querétaro, San Luis Potosí y Michoacán ya están en el programa.
Por otro lado, Raúl Tornel aclara que "muchas de las empresas que cuentan con el certificado Industria Limpia ejecutan acciones de mejora en sus procesos de producción, que van más allá de lo que manda la ley".
Esto, porque deciden adoptar normas extranjeras que no son obligatorias en México o porque incorporan buenas prácticas de ingeniería en sus procesos de producción, afirma Tornel y añade que lo ideal es que las compañías tengan un área de medio ambiente, en donde se desarrollen sistemas de gestión de calidad como ISO14000. "Las empresas grandes cuentan con una gerencia de medio ambiente", comenta.
Es el caso de Nestlé, que cuenta con la certificación ISO14000, que, de acuerdo con expertos en materia de consultoría, es el máximo distintivo que existe en lo que se refiere a prácticas ‘verdes', cuyo mayor beneficio es la imagen de ser una empresa socialmente responsable.
En México existen 740 empresas con esta certificación. En 2006 se tenían 409, y aunque se está avanzando, otros países van adelante con mucho, pues en eu hay 5,500 empresas, en Canadá 1,000 y en Europa 12,000.
Los chinos están avanzando muy rápido en esta certificación, ya que de 18,000 empresas que había certificadas en 2006, pasaron a 30,000 actualmente. Esta cifra los coloca a la cabeza en todo el mundo, donde se estima que hay 154,500 empresas certificadas con ISO14000.
Japón no se queda atrás, pues tiene un total de 27,000 y en Latinoamérica, Brasil es el que encabeza la lista con 1,872 compañías, explica José Suárez, gerente de Ventas y Mercadotecnia de UL de México, certificadora en ISO14000.
El consultor hace una analogía para destacar la importancia de esta norma: "Cuando se tiene un ISO14000, ya te graduaste, ya tienes tu título, en cambio, cuando hablamos del certificado de Industria Limpia apenas vas a la secundaria".
¿Por dónde empezar?
José Suárez indica que lo primero que hay que hacer para conseguir la certificación con ISO14000 es pedir asesoría técnica y capacitar a la gente. El avance en este trabajo lo marca la misma compañía, de acuerdo con los recursos que tiene y su tamaño.
"Depende de los recursos que se quieran gastar. Podemos certificarlas en tres, seis, ocho ó 10 meses. El cliente es el que va marcando la pauta, porque puede haber empresas muy comprometidas que meten a un grupo hasta de 30 personas a trabajar en este sistema, pero hay otras que te dicen que quieren ir poco a poco. La empresa tiene que medir sus tiempos, no nosotros", dice.
La norma establece que debe haber una política ambiental en la empresa, sólo que cada compañía tiene libertad de redactarla, que lleven a la identificación de impactos ambientales y cómo controlarlos. Además, tienen que establecer su propio equipo de auditores y realizar periódicamente auditorías internas.
"Cuando hablamos de ISO14000 yo no puedo auditar una planta al momento. El sistema de auditoría ambiental tiene que contar con tres o cuatro meses de auditorías internas para, entonces, ver qué sistema está caminando bien", advierte Suárez.
El consultor insiste en que se promueve la comunicación entre los miembros de la organización en los diferentes niveles respecto al compromiso del sistema de gestión ambiental: documentación, control de registros, impactos, consumos totales, valores de emisiones y contaminación del agua. Es un manual ambiental para llevarlo a piso.
"Donde sea necesario debe tenerse ese tipo de mediciones completamente calibrado al grado que, por ejemplo, nosotros bajamos a la planta de tratamiento de agua y revisamos todos los controles, cada cuándo están monitoreando y con qué equipo lo hacen, pues debe estar calibrado por laboratorios que estén certificados por la ema", ahonda.
UL de México para certificar, antes que nada, ubica a las compañías en cuatro categorías: alta, mediana y baja, así como la limitada o especial. Las que requieren más días para la consultoría ocupan una categoría alta, por lo que el precio se eleva, pues requieren hasta 13 días, y el costo diario es de entre 800 y 1,000 dólares. A esto se suman los costos de la tecnología y otros gastos.
En esta categoría están clasificadas las mineras, las de aceites, gaseras, refinerías, pulpa, papel, plástico, metales, construcción, automotriz, etcétera. "Estas son las altas porque tienen más problemas e impactos ambientales", señala.
Al hacer una reflexión sobre la adopción de prácticas ‘verdes', José Suárez dice que en México todavía es reducido el número de empresas que quiere hacer las cosas bien y estar preparado para la competencia en el mercado global, pues muchas aprovechan la ambigüedad de la legislación ambiental y no la cumplen.
Con la crisis, las empresas pondrán un freno a los trabajos de certificación —alerta—, incluso, algunas que ya estaban trabajando para obtener la certificación ISO14000 están en stand by. "En enero teníamos 160 días programados y la cifra cayó a sólo nueve días".
Los entrevistados coinciden en que las certificaciones ‘verdes' son cuestión de responsabilidad social. Por ello, gobierno, sociedad e industrias deben poner cada uno su granito de arena.

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